Detalle de la parte trasera de un BQ Aquaris M5

Seguramente los últimos doce meses hayan sido los mejores que se recuerdan para la gama media con sello Android. Esta categoría de terminales es la que sin duda mayor crecimiento ha experimentado, mayor atención ha recibido y más ha dado que hablar, gracias a ese grueso de usuarios que pese a buscar lo asequible no renuncia a la calidad. Si hace unos años encontrar un teléfono con verdadera buena relación entre calidad y precio era cuasi una utopía, hoy en día hallar un teléfono con precio razonable y prestaciones óptimas es mucho más sencillo.

La gama media vive una época dorada

El reflejo de este buen momento pasa por el monumental catálogo de terminales disponibles y, sobre todo, por la mayúscula competencia que se observa en el mercado. Una carrera constante por diferenciarse en virtudes puntuales, equilibrio general de especificaciones o simplemente precio.

En este punto he querido detenerme para señalar, con un caso concreto, cuál sería el Android de gama media que en mi opinión lograría acercarse a la cuadratura del círculo. Como reza el título, la radiografía de un gama media perfecto con el sistema de Google, entendiéndose por perfecto un dispositivo que simbolice el equilibrio entre todos los aspectos a considerar en un teléfono. El ejemplo, el BQ Aquaris M5.

Las virtudes de un buen gama media Android

Android puro, tema capital

Una amplia mayoría de usuarios seguramente por desconocimiento o simplemente porque les da completamente lo mismo, no saben que ese teléfono con sistema operativo Android que llevan en el bolsillo tiene una capa de personalización.

Para que nos entendamos, una mayor o menor modificación del sistema tal y como fue concebido en el que el fabricante del terminal añade cambios tanto estéticos, iconos diferentes a los originales por ejemplo, como de funcionamiento, con funciones adicionales que no vienen con Android originalmente.

Pantalla principal del BQ Aquaris M5 con diferentes aplicaciones instaladasPantalla principal del BQ Aquaris M5 con diferentes aplicaciones instaladas

Estos añadidos, que a priori podrían parecernos una buena idea, suelen convertirse al final en una serie de opciones que nunca utilizaremos, una alteración estética normalmente injustificada, un lastre para el rendimiento del terminal y una necesaria adaptación de actualizaciones del sistema que hacen que lleguen con retraso o, en el peor de los casos, que nunca lleguen.

Android puro, un justificado anhelo

Es por ello que a la hora de pensar en un buen terminal de gama media, que nos vaya a durar un buen tiempo y vaya a recibir al menos alguna actualización de Android, aunque solamente sea por cuestión de seguridad, debería importarnos que viniese con una versión de las denominadas stock; básicamente un Android puro, tal y como lo desarrolla Google.

En el caso del BQ Aquaris M5, y del resto de terminales BQ, así es. En ellos encontramos Android 5.0 Lollipop, tal y como fue puesto en circulación, a los que simplemente se unen muy pequeños añadidos realmente útiles y en absoluto intrusivos con el usuario o el funcionamiento del teléfono. En este caso, en particular, la posibilidad de editar los accesos directos del menú de notificaciones o la opción de mostrar cuatro contactos de emergencia en la pantalla de bloqueo.

La coherencia del hardware principal

Y si la importancia de un Android limpio en un terminal es muchas veces imprescindible para un futuro buen funcionamiento del terminal y su seguridad, ahí tenemos los Moto G de primera generación yendo perfectamente con Lollipop, la coherencia del hardware es también fundamental.

Y cuando hablo de coherencia hablo de números bien entendidos, cifras equilibradas y componentes bien elegidos que den como resultado una optimización del funcionamiento y un rendimiento adecuado. El M5 de la gama Aquaris de BQ es ejemplo de ello por habar logrado a un precio más que contenido, armonizar un conjunto optimizado que funciona francamente bien.

En el cuerpo de este terminal encontramos un procesador Snapdragon 615 de ocho núcleos con hasta 1,5 GHz, arquitectura Cortex A53 ARMv8 y memoria RAM de 2 o 3 GB según la configuración. ¿El resultado? Un rendimiento al que pocas veces tendremos algo que echarle en cara por un precio, del que luego hablaremos, más que razonable.

Logo de BQ en la parte trasera del teléfonoLogo de BQ en la parte trasera del teléfono

Y más allá de esta clase de componentes, hablamos también de una pantalla que además de tener buena resolución ofrezca buenos resultados, en este caso una Quantum Color +, o un sistema de audio que aunque no vayamos a utilizarlo continuamente, nos permita escuchar lo que sucede en un vídeo, por ejemplo, con la suficiente calidad.

Las cámaras, fundamentales hasta el infinito y más allá

Y aunque las cámaras del terminal también serían hardware, estaremos todos de acuerdo en que merecen un apartado exclusivo. Por derecho propio, desde su llegada a los teléfonos, se han hecho más que imprescindibles tanto la trasera, desde el principio, como la delantera, aunque no se le encontrase del todo la utilidad hasta pensar en ella como hacedora de selfies y no facilitadora de videoconferencias.

En este caso, al igual que cuando hablábamos del corazón que hace funcionar al teléfono, los números deben tener un sentido. Por muchos megapíxeles que pueda tener una cámara, flashes dobles y quién sabe cuántas funciones, si a la hora de tomar una fotografía quema blancos, hace contrastes penosos y deja sin detalle la mayoría de elementos de la imagen, de poco sirven abultados números.

Vista de la cámara trasera del terminalVista de la cámara trasera del terminal

Es por esta razón que más que nunca se necesita demostrar que una cámara, por mucho pecho que puede sacar en su hoja de especificaciones, debe sacarlo fotografiando. En el BQ Aquaris M5 todo ello se ha tenido en cuenta y por eso respecto a anteriores modelos se han puesto las pilas.

Ahora la cámara delantera es tan importante como la trasera

El terminal de la marca española apuesta por una cámara principal con 13 megapíxeles, apertura focal f/2.0 y doble flash LED y una delantera con 5 megapíxeles, apertura focal f/2.0, flash LED y angular de 85 grados especialmente pensada para lograr selfies que rocen la perfección. La primera obtiene unas fotos más que decentes, con unos resultados que aunque mejorables, lo dejan a uno más que satisfecho si estamos hablando de gama media. La segunda, la delantera, pese a la buena presencia que muestra cae en unos resultados algo cuestionables, aunque no dejan de ser aceptables.

El buen equilibrio por tanto, gracias a la cámara importante y principal que es la trasera, continúa intacto. Un paso en falso aquí y la consideración global del teléfono hubiese quedado empañada.

La batería, el pilar que lo sostiene todo

Un buen móvil sin una buena batería es como un buen coche sin unas buenas ruedas; por muy potente que sea, por muy bien que funcione, más tarde que temprano nos dejará a medias. Es por ello que en estos tiempos una batería de gran capacidad, aunque ni siquiera llegue a aguantar el ritmo de los más power users, se hace imprescindible.

Detalle del uso de la batería en Android 5.0 LollipopDetalle del uso de la batería en Android 5.0 Lollipop

El BQ Aquaris M5 ha tenido también en cuenta este aspecto fundamental de cualquier teléfono y ha incorporado una batería de 3120 mAh a su cuerpo que ha optimizado junto a componentes de bajo consumo y tecnologías a nivel de software que emplean la energía de forma más eficiente. Así, intentan conseguir que el teléfono puede llegar al final del día, como decíamos al principio, sin dejarnos a medias.

Precio

Y el rasgo fundamental que coloca un terminal en una gama u otra, el precio. Ponernos de acuerdo respecto a los límites es complicado, decir que un teléfono de 150 euros es baja o uno de 320 es alta genera debate, pero en general, hablando de terminales concretos, los medios de comunicación coincidimos a la hora de clasificarlos.

En este caso el terminal de la española se sitúa sin discusión en la gama media, desde su versión más humilde, la de 2 GB de RAM con 16 GB de almacenamiento con un precio de 259 euros, a la más equipada, con 3 GB de memoria y 32 GB de disco que se vende por 299. Unos precios adecuados y equilibrados, al menos en mi opinión, a las especificaciones que el Aquaris M5 nos ofrece.

Esta cualidad, incontestablemente, es importante a la hora de coronar a un buen gama media.

Y lo menos importante...

Y aunque hayamos hecho un amplio repaso a los rasgos esenciales que el teléfono ideal de un usuario medio de Android debería tener, no debemos olvidar ciertos añadidos que son también importantes, molestan o no según su índole, pero a muchos importan de forma más o menos especial. Estamos hablando del diseño, funciones extra más propias de teléfonos de alta gama o el soporte técnico en nuestro país. Volviendo al terminal que hemos tomado como ejemplo de lo que un Android de gama media debería ofrecer, encontramos puntos a favor y puntos en contra.

Aunque personalmente a mí el diseño del BQ no me desagrada aunque reconozco que es un poco tosco, a otros directamente los aterroriza. Sus perfiles angulosos, ese escalón que ahora viaja de la parte frontal a la trasera y esas formas no demasiado ergonómicas disgustan, pero volviendo a mí opinión, no es demasiado importante. Objetivamente hablamos de gustos, aunque las convenciones marquen que precisamente un diseño bonito no tiene.

Las dos ranuras para tarjetas SIM que tiene el BQ Aquaris M5Las dos ranuras para tarjetas SIM que tiene el BQ Aquaris M5
El soporte local o añadidos como chip NFC o ranura para tarjetas SD también se valoran

En cuanto a añadidos propios de terminales de gama alta en el BQ Aquaris M5 disponemos de una tecnología que aunque poco a poco se va democratizando, todavía no ha penetrado de una forma importante en la gama media. Hablamos del NFC. La Near Field Communication permite que dos dispositivos, sean teléfonos, un datafono, la canceladora de un autobús o una simple etiqueta con un chip apropiado, se comuniquen. De este modo podemos intercambiar información, pagar, validar nuestro abono de transporte o hacer que nuestro teléfono realice acciones de forma autónoma al entrar en contacto con el chip NFC adecuado. Sin duda, una característica con muchas posibilidades que se agradece en un terminal alejado de estratosféricos precios.

Y sobre el soporte técnico, poco que decir. Con buenas características y precios más que ajustados en el mercado tenemos terminales procedentes en su mayoría de China, terminales muchas veces increíbles, bien diseñados y con un funcionamiento más que correcto que nos harían gran papel. ¿La pega? Que no tienen soporte en nuestro país. Ejercer los derechos que nos brinda la garantía o simplemente querer que un técnico autorizado se haga cargo de una hipotética reparación que necesitase sería muy complicado.

Con el Aquaris M5, al tratarse de una empresa española, el problema dejaría de existir al igual que no tendría lugar con compañías extranjeras que traigan a España sus terminales de forma oficial.

Y en este apartado no podemos dejar de mencionar valores apreciados también por los usuarios mayoritarios de esta gama, como puede ser la posibilidad de usar dos tarjetas SIM en el mismo terminal, aumentar su capacidad de memoria con tarjetas micro SD o la posibilidad de extraer la batería. Si hablamos del BQ que nos ocupa, las dos primeras características las tiene.

En conclusión

Tal y como decíamos al principio, la clave está en el equilibrio, y la radiografía de un Android de gama media perfecto nos arroja un resultado más que evidente: una cámara debe ir en consonancia con una capacidad de almacenamiento suficiente, la RAM debe ser acorde con el procesador y las aplicaciones que va a ser capaz de ejecutar correctamente y la batería va a tener que responder ante una pantalla que gaste más o menos dependiendo de su calidad y sus pulgadas. Equilibrio, equilibrio en todos sus componentes, funciones y, por supuesto, precio.

Y eso lo encontramos en teléfonos como el Aquaris M5 de BQ, pero también en otros como el Moto G de Motorola o el Nexus 5 —qué tiempos aquellos— de Google. La gama media vive una época dorada; que dure.

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