Razones a favor y en contra de Google Glass

Google ha anunciado que las Google Glass, presentadas en su día a bombo y platillo, han sido devueltas a la fase de desarrollo. Hay motivos para pensar que es la decisión adecuada por parte de esta empresa, pese a que, como a muchos parece que les gustaría, no se pueden considerar un absoluto fracaso.

Después de haberlas probado intensamente, nos han dejado sensaciones encontradas. Son varios los aspectos positivos y negativos, pero hemos querido resaltar los que pensamos son más destacados.

Lo bueno de Google Glass

Superposición de la información sobre lo que vemos

Las Google Glass superponen texto, imágenes o vídeo sobre aquello que vemos. Es un concepto innovador que materializa lo que hemos visto hace ya años en muchas películas como por ejemplo Terminator, Robocop o Regreso al Futuro II. También en Bola de de Dragón.

Puede enriquecer la información sobre cualquier cosa que tengamos ante nosotros con la aplicación adecuada. Podría ayudarnos a seguir indicaciones para llegar a un lugar, a traducir un texto en otro idioma, a averiguar de un plumazo cuáles son las características de un producto que encontremos en una tienda...

Mayor productividad

La grabación de vídeos y la toma de fotografías sin necesidad de usar otros gadgets o la lectura inmediata de información que nos interese: mensajes, tweets, estados de Facebook, llamadas entrantes... Permite estar siempre conectado con el mundo y no perderse nada. No hay que estar pendiente de sacar el teléfono del bolsillo.

Gran potencial para personas con discapacidades

Aquellas personas que sufran algún tipo de discapacidad física o psicológica pueden verse ayudadas por las gafas. Imaginemos personas con movilidad reducida o incluso con sus facultades de visión mermadas. Pueden facilitar su interactuación con el mundo a la vez que ganan en independencia.

Una herramienta con gran aplicación profesional

En diversos ámbitos profesionales pueden ser de gran utilidad. Pensemos en médicos operando, mecánicos reparando una avería, bomberos realizando un rescate... Pueden recibir información importante sobre la tarea que están llevando a cabo que les ayude a hacerlo de manera más rápida, segura y precisa.

a favor y en contra de Google Glass

Lo malo de Google Glass

No es realidad aumentada

Hemos visto como los teléfonos sí son capaces de funcionar así gracias a cientos de aplicaciones. Sin embargo en las Glass se ha optado por llevar a la parte superior derecha de las mismas la información que recibimos y muestra.

Es decir, nos obliga a apartar la vista y distrayéndonos de lo que tenemos delante, convirtiendo una virtud potencial en un verdadero peligro en algunas situaciones (por ejemplo andando, y no digamos ya conduciendo...).

Privacidad

El propio rechazo que puede ocasionar fuera de ámbitos concretos. Supongamos que andamos por la calle enfocando nuestro teléfono hacia todos los transeúntes con los que nos crucemos: aunque no grabemos a buen seguro muchos se molestarían por la simple posibilidad de que estemos registrando fotos o vídeos. En el caso de las Google Glass nos enfrentamos a lo mismo: un conflicto con la privacidad.

La precipitación de Google

Quizá éste es un aspecto relacionado con el anterior, el de la privacidad. La sociedad tal vez no esté todavía preparada para lidiar con un artiulugio como éste... y quizá no lo esté nunca. Son muchos los ejemplos a lo largo de la historia que nos hemos topado con inventos revolucionarios e innovadores, pero muy adelantados a su tiempo. Y no se trata de que el mundo sea ignorante y retrógrado, se trata de que no se puede forzar el cambio a un nuevo estadio evolutivo.

Diseño

Su diseño ha sido uno de sus rasgos más criticados... y con razón. Lo de la estética está claro: lo de llevar gafas siempre ha sido un asco (pensad en vuestra infancia en el colegio), aunque ahora los hipsters crean que mola. Pero también se trata de un problema de ergonomía.

Son incómodas al descargar todo el peso sobre la parte derecha de las mismas, sintiendo un alivio cuando uno se las quita de la cara. Una cuestión muy obvia que en Google parece mentira que se les pasase por alto.

Lo mejor que podía hacer Google: devolverlas a la cocina

Lo mejor que podía hacer Google era tomar la decisión que ha tomado: redefinir el proyecto. Por ahora los aspectos positivos de las Google Glass no pesan más que los negativos. De hecho encontramos gadgets que pueden realizar todas estas funciones de una manera mucho más cómoda para el usuario.

Hasta ahora por lo visto de estas gafas y lo que hemos tenido oportunidad de probar, no pensamos que merezcan la pena por el uso que podemos dar. Siempre, claro está, hablando desde el punto de vista de un usuario medio normal, que pretenda utilizarlas como quien utiliza su teléfono.

La sensación que nos deja es de precipitación: precipitación por querer lanzar el producto más innovador y, por tanto, no tan trabajado como debería estarlo. Pero también precipitación por querer lanzar un wearable demasiado innovador.

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