Day of the Tentacle

Maniac Mansion 2: The Day of the Tentacle es una de las más famosas de la casa LucasArts, y uno de los máximos exponentes de la llamada “Edad de Oro de la Aventura”. Aparecida en el año 1993 para MS-Dos.

La acción nos trasladaba de nuevo a la mansión del primer juego, esta vez teníamos que conseguir que el Tentáculo púrpura, que había obtenido una mayor inteligencia, brazos y una enorme capacidad para hacer el mal tras beber unos residuos tóxicos; no se hiciera con el control del mundo y sometiera a la raza humana. Para ello tomaríamos el control de 3 personajes diferentes, Bernard: un “nerd” trasladado directamente desde la primera entrega del juego; Hoaggie, un heavy algo pasota y Laverne, una joven estudiante de aspecto psicótico. La clave del juego radicaba en combinar a los tres personajes de un modo adecuado, con una característica muy especial.

La acción del juego estaba repartida en tres momentos diferentes de la historia. Mientras que Bernard permanecía en la época actual, Hoaggie era transportado al siglo XVIII y Laverne al siglo XXII. Sin abandonar nunca la mansión y sus alrededores nos encontramos, en el caso de heavy, con la firma del tratado de independencia de los EEUU y con el descubrimiento de la corriente eléctrica a cargo de Benjamin Franklin, además de la confección de la bandera estadounidense. En el caso de Laverne, visitaremos un mundo dominado por los tentáculos en el que los humanos son considerados como mascotas y esclavos.

El sistema de juego viene definido por el clásico Point-and-click tradicional de las aventuras de LucasArts, la resolución de puzles mediante la recogida de objetos y conversaciones se ve trasladada a un nuevo nivel con la inclusión de la transferencia de objetos a través del tiempo (no solo de modo directo a través de los personajes, si no de modo indirecto: en un determinado momento, por ejemplo, transformaremos una botella de vino en vinagre o enviaremos un hámster al futuro). El estilo de los gráficos resulta muy cómico, lo que concuerda perfectamente con el ritmo humorístico del que está cargado todo el título.

En definitiva, una gran aventura que debería ser disfrutada por todo aquel que no lo haya hecho todavía y que es recuerdo de una época en la que la calidad de los títulos se medían por su contenido, no tan solo por lo épico de su historia o por la majestuosidad de sus gráficos. Un título de los que habitan por siempre en la memoria de quien los juega. Añadir una nota, en un determinado momento del juego podremos acceder a un ordenador que nos permitirá disfrutar de la primera entrega de la saga, bastante más complicada y no tan memorable como su secuela.

Hoy en día, podemos disfrutar de esta gran aventura utilizando el emulador ScummVM

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