Dead Space

En un futuro muy lejano, los recursos de nuestro planeta han sido totalmente consumidos y la humanidad se esfuerza en encontrar nuevos planetas vírgenes de los que extraer recursos para ser trasladados a la Tierra. La USG Ishimura es una de esas naves recolectoras, que tras una misión de extracción en Aegis 7 y de camino a casa, pierde totalmente las comunicaciones y virtualmente desaparece. Con el fin de averiguar lo ocurrido se envía una nave de reconocimiento, que no encuentra si no a toda la tripulación muerta y despedazada. La culpa la tiene un extraño alienígena, que muta a las personas y las convierte en asesinos, además de transformar la materia muerta y animarla en la forma de horrendos monstruos.

Con este particular planteamiento arranca Dead Space, la nueva aportación de Electronic Arts a los juegos de acción. En esta ocasión tomaremos el control del ingeniero jefe Isaac Clarke, y es aquí donde parte un camino que lleva a generar una ambientación totalmente angustiante y aterradora, ya que al contrario que en muchos juegos no controlaremos a un militar entrenado, si no a un técnico con pocas armas y defensas a su disposición. Además que las armas no serán lo que se dice efectivas, aunque podremos comprar nuevas en las máquinas expendedoras repartidas por el juego y mejorarlas en terminales pertinentes, nunca podremos llevar más de 4 en nuestro inventario. Todo sea dicho, los enemigos serán muy duros de pelar, no bastando un simple tiro en la cabeza para acabar con ellos, lo que unido a la poca munición de la que dispondremos a lo largo del juego, hace que la experiencia sea verdaderamente estresante.

Contaremos además, con dos artilugios: el “Kinesis” y el “Stasis”. El primero de ellos nos permitirá desplazar objetos a distancia, mientras que el segundo los ralentizará. En principio los puzzles del juego están basados en el uso de estos objetos, pero también suponen una buena ventaja táctica frente a los enemigos.

En lo que se refiere a ambientación, la gran calidad gráfica que nos muestra el motor es capaz de generar escenarios cargados de detalle, todos representativos de una gran nave espacial que transmiten una sensación intensa de claustrofobia, llena de oscuridad y con intensos toques de gore que en ocasiones llega al punto que ha provocado que en algunos países hayan censurado su contenido. Ahí es nada.

El argumento, que se desarrolla a lo largo de 12 capítulos de historia, está bastante bien planteado y desarrollado, con un protagonista que no cae en el arquetipo del héroe. La historia se complementa con registros de audio y vídeo que nos irán mostrando que ocurrió en la nave.

En resumen un muy buen juego, de lo mejor de su género actualmente, y que personalmente considero el “heredero espiritual” de Bioshock, dadas sus muchas similitudes en cuanto a planteamiento y características.

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