Identificación biométrica

Desde hace muchos años, se viene tratando de identificar a las personas por rasgos personales de su cuerpo, únicos, ya que se dice que no hay dos personas iguales, con fines de seguridad. En informática, cada vez disponemos en nuestros ordenadores de información a la que no queremos que pueda acceder otra persona, transacciones comerciales vía Internet, dispositivos de información externos que podemos perder y un gran número de operaciones que requieren de una identificación segura.

Los primeros intentos de identificación biométrica (así se llama a este proceso), se hicieron en base a la voz. El problema residía en que aunque la voz tiene rasgos muy característicos, una afonía o incluso el propio estado de ánimo hacían que el reconocimiento no fuera efectivo. Hay que tener en cuenta, que cuanto más seguro es un sistema, más fácil es que la identificación no se lleve a cabo con éxito. Por ello, todos los sistemas suelen ser mixtos, es decir, se complementan normalmente con el uso de claves adicionales.

El organismo que regula y certifica estos usos, es el IBG (International Biometric Group), siendo los patrones más usados, los que a continuación se indican.

  • Voz. Es poco usado por los problemas que hemos mencionado antes.
  • Huella dactilar. El más utilizado en la actualidad. Los dispositivos de reconocimiento disponen de un sensor que las memoriza y reconoce. Tiene un alto porcentaje de fallos de reconocimiento, y se han detectado falsificaciones a base de moldes de silicona que han copiado la huella. Hay bastantes dispositivos que lo usan.
  • Líneas de la mano. Semejante al anterior.
  • Venas. Cada vez se utiliza más. Se basa en el reconocimiento que hace un sensor infrarrojo de la hemoglobina contenida en la sangre de las venas superficiales.
  • Ojos. Reconoce este sistema el iris de los ojos, que también es un rasgo personal único.
  • Cara. Es el sistema en el que más se está trabajado. Mediante una cámara (puede ser una WebCam), se hacen varias tomas que permiten elaborar una imagen tridimensional, con lo que el reconocimiento es posible con independencia de la posición de la cara.

En fin, hay todavía mucho campo que explorar en estos sistemas, que sin duda serán de uso común en un tiempo no muy lejano.

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