arcade

¿Los tiempos pasados fueron mejores? Viendo obras de arte como StarCraft II, Bioshock o Call of Duty cualquiera diría que no pero lo cierto es que pocos juegos son tan rejugables como los clásicos de las recreativas que tantas monedas de 25 pesetas se nos han comido. Desde las clásicas arcade NeoGeo, hoy emulables mediante NeoRAGex, hasta máquinas tan nuevas como la Nintendo DS cuyo emulador WinDS nos permite jugar a todos los remakes que han aparecido sin necesidad de tener la consola.

Muchos jugadores preferimos la sencillez de los diseños en 2D a la enormidad de los escenarios fotorealistas que traen los últimos shooters. Además, las animaciones de joyas como el Metal Slug o Street Fighter lucen mucho mejor en 2D. No es menos cierto que los juegos de última generación tienen un gran nivel técnico y una ambientación muy buena, pero si hay que elegir, la melodía del Tetris es mucho más pegadiza que cualquiera de las que ahora tienen los juegos.

Aunque las herramientas para crear escenarios en 3D, como Platinum Arts Sandbox son muy válidas, siempre es complicado diseñar correctamente cualquier elemento pensándolo con volumen. Los acabados, por mucho que los encargados de modelar se esfuercen, no suelen llegar al nivel que puede alcanzar un diseñador con lápiz y papel que luego se plasman en una imagen de fondo. Sólo hay que ver que hay gente que decora su habitación con diseños del Super Mario Bros. Es difícil diseñar cosas que se conviertan en iconos si no se hace en 2D.

Por suerte, y aunque las compañías se quieran encargar de matarlos, los videojuegos clásicos, o con aspecto clásico aún mandan. De hecho, con la llegada del segmento "casual" de mano de la última hornada de consolas y controladores parece que este tipo de desarrollos gana fuerza. Nunca se fueron, pero ahora puede que vuelvan a mandar.

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