World of Warcraft

Concluimos el repaso de la saga Warcraft con su último juego aparecido, que ha abandonando la estrategia a favor del rol multijugador online que nos sumerge en el mundo de Azeroth encarnando a un avatar creado por nosotros mismos.

El juego apareció en 2004 en los EEUU y en 2005 en Europa, y aunque tuvo mucha aceptación desde su comienzo, no fue hasta 2006 y 2007 cuando se convirtió en el fenómeno de masas que ha llegado a ser.

El juego nos presenta unos gráficos sencillos y coloristas, lo que ha supuesto una de las bazas de su éxito: todo el mundo puede jugarlo. Aunque la estética de los personajes resulta a veces un tanto extraña, el diseño del terreno y los paisajes es sencillamente impresionante, creando un ambiente que atrapa al jugador rápidamente.

La historia, al contrario que en los otros juegos, no sigue una única línea de acontecimientos, si no que dependiendo de las mazmorras y de las misiones que llevemos a cabo profundizaremos en aspectos distintos de la trama, aunque en su expansión aparecida en 2007: The Burning Crusade, la historia general está relacionada con la invasión de la Legión Ardiente y los sucesos que acontecen en Draenor, y mientras se avanza por las mazmorras de alto nivel se avanza también en la trama.

El juego, a lo largo de sus múltiples parches, ha alcanzado un abanico de posibilidades increíble, miles de quest, decenas de mazmorras y cientos de objetos han hecho de este juego un mundo inmenso lleno de objetivos a cumplir.

Pero ningún juego es perfecto, y World of Warcraft tampoco, en mi opinión el juego de alto nivel se centra demasiado en un objetivo: matar monstruos en mazmorras de alto nivel para conseguir mejor equipamiento para nuestro personaje, centrándose tan solo en esto.

El juego incorpora además un buen sistema de jugador contra jugador, en el que la Alianza y la Horda luchan entre ellas en diferentes campos de batalla o incluso en muchas de las zonas del mundo. Además el juego incorporó con la aparición de la expansión un sistema de arenas donde equipos de jugadores luchaban entre ellos.

En resumen, aunque van apareciendo competidores que amenazan con destronarle (véase Age of Conan o el futuro Warhammer Online), es innegable que World of Warcraft ha supuesto un antes y un después en el modo de hacer juegos masivos online, que aunque no posea una mecánica perfecta (como ya digo, el fin último del juego es conseguir mejor equipamiento) es un muy buen juego, y si por alguna extraña razón aun no lo has probado, este es un buen momento para adentrarse en Azeroth, ya que en pocos meses aparecerá su segunda expansión: Wrath of the Lich King, que presentará el continente de Northrend.

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