Si acudimos a Wikipedia, podemos leer que OpenOffice es ‘una suite ofimática libre, de código abierto, que incluye procesador de textos, hoja de cálculo, presentaciones, herramientas para el dibujo vectorial y base de datos’. Esto quiere decir que si descargamos OpenOffice de su página oficial estaremos recibiendo un conjunto de aplicaciones con las que podremos hacer infinidad de tareas relacionadas con la ofimática. Desde un simple texto hasta complejos cálculos, pasando por presentaciones en diapositivas, bases de datos y gráficas y mucho más.

Dos características avalan la popularidad de OpenOffice: la primera es que se trata de un software de código abierto. Esto quiere decir que cualquier usuario con conocimientos previos puede modificar el programa y añadir características, mejoras y funcionalidades que, luego, podemos descargar de manera gratuita. Y la segunda, ya la habréis adivinado: que es gratis.

Así, OpenOffice se presenta como una de las mejores alternativas que podemos encontrar en paquetes de soluciones ofimáticas. Está compuesta por los siguientes programas:

  • OpenOffice Writer, completo procesador de texto
  • OpenOffice Impress, similar a PowerPoint
  • OpenOffice Calc, hojas de cálculo
  • OpenOffice Draw, para diseñar gráficos
  • OpenOffice Base, para manejar bases de datos
  • OpenOffice Math, edición de fórmulas matemáticas

La polémica de OpenOffice

En 2020 OpenOffice cumplió 20 años de existencia. En 2000, la empresa Sun Microsystems liberó el código fuente de su suite de ofimática, StarOffice, germen de lo que hoy conocemos como OpenOffice.

Una década después, Oracle compró Sun. El equipo que formaba Sun Microsystems fue testigo de la operación con gran recelo y no se fiaban de las intenciones de Oracle. Es por ello que decidieron desmarcarse de OpenOffice y crear LibreOffice, la otra gran alternativa de código abierto en cuanto a software de ofimática.

Oracle pronto se desentendería de OpenOffice, dejándola en manos de la Apache Software Foundation. Actualmente, los desarrolladores de LibreOffice se vienen embarcando en una lucha sin cuartel con OpenOffice, a la que acusan de poco segura y de no actualizarse convenientemente, invitándoles incluso a que cedan sus usuarios a LibreOffice. Como siempre, el usuario es el que tiene la última palabra.