Video deepfake de Steve Buscemi en el cuerpo de Jennifer Lawrence

La era tecnológica actual trae consigo elementos muy positivos: la posibilidad de acceder a cualquier clase de información desde cualquier parte, el poder comunicarnos con amigos o familiares en una fracción de segundo o la opción de compartir una foto de un lugar que estamos visitando segundos después de tomarla por poner unos pocos ejemplos prácticos. Con esa enorme capacidad, como no podía ser de otra manera, también han llegado aspectos que no tan positivos y que incluso asustan: programas de espionaje gubernamental que afectan a los ciudadanos, una cada vez más patente pérdida de la privacidad y del anonimato, la sensación de que alguien escucha nuestras conversaciones para ofrecernos publicidad ad-hoc... y así podría seguir hasta mañana.

Uno de los aspectos negativos que más nos afecta a diario (más incluso de lo que nos gustaría reconocer) es el de la difusión de bulos a través de la red. Es de sobra conocido el fenómeno de las noticias falsas o fake news, pero ahora la bola de nieve se ha hecho más grande con la entrada en escena de los deepfake. ¿Quieres saber en qué consisten? Te lo contamos a continuación.

¿Qué es un deepfake?

Un deepfake es en esencia un vídeo falso donde aparecen caras en cuerpos que no les pertenecen. Imagina que alguien coge tu cara y la integra en el protagonista de una escena de El Señor de los Anillos, por ejemplo. Eso es un deepfake. Como definición formal podemos decir que se trata de una técnica de inteligencia artificial que permite editar vídeos falsos donde aparecen personas que aparentemente son reales.

Para crear estos vídeos falsos se utiliza software con algoritmos de aprendizaje no supervisados (es decir, que no tienen un conocimiento previo de los datos con los que tratan) y una combinación de vídeos o imágenes ya existentes. El resultado final, como comentamos algo más arriba, es un vídeo que parece muy real, pero que no lo es.

Deepfake que pone a Sylvester Stallone como protagonista de Terminator 2Deepfake que pone a Sylvester Stallone como protagonista de Terminator 2

¿Para qué sirven?

Este tipo de falsificaciones se han utilizado tanto de manera positiva como negativa. El ejemplo más claro del uso positivo es el de la actriz noruega Ingvild Deila, cuyo cuerpo fue usado para rodar las escenas de la tristemente desaparecida Carrie Fisher en Star Wars: Rogue One. La cara de la que fuese la Princesa Leia se superpuso sobre la de la actriz nórdica usando esta técnica (al igual que en el resto de películas de la saga).

En el caso de los ejemplos negativos, tenemos dos ejemplos más o menos graves. Dentro de lo "menos grave" tenemos la creación de vídeos pornográficos en los que se inserta la cara de actrices, modelos o quien sea. Dentro de lo más grave, con esta técnica se puede llegar a manipular discursos de personalidades políticas y otras personas para que digan lo que los creadores quieren; las consecuencias en nuestras vidas podrían ser enormes.

¿Cómo se puede detectar un deepfake?

La tecnología de los deepfakes ha mejorado muchísimo en muy poco tiempo. Lo que antes requería horas y horas de trabajo editando audio y vídeo, ahora se puede hacer en relativamente poco tiempo usando software dedicado a la creación de estos vídeos falsos. En Internet se puede encontrar un vídeo en el que Angela Merkel, Donald Trump, Theresa May y Vladimir Putin entre otros cantan Imagine de John Lennon. Al principio del vídeo se avisa de que lo que vamos a ver es falso, pero si no nos avisan ¿seríamos capaces de detectarlo? Hay quienes dicen que sí se puede atendiendo a ciertos elementos.

Deepfake en el que distintos líderes mundiales cantan Imagine de John LennonDeepfake en el que distintos líderes mundiales cantan Imagine de John Lennon

En los vídeos menos trabajados se pueden observar errores en el montaje: colores que no casan, formas que no acaban de estar integradas y movimientos poco naturales delatan que se trata de un vídeo falso. Sin embargo, cuando nos encontramos con un ejemplo más logrado hay que fijarse en otras señales.

La frecuencia de parpadeo del protagonista es un factor clave. Un ser humano adulto tiende a parpadear una vez en intervalos de 2,10 segundos; cada parpadeo dura 1,4 décimas de segundo aproximadamente. Los deepfakes parpadean muchísimo menos en comparación, no se ajustan a este patrón.

La razón de por qué ocurre esto es muy simple: los deepfakes se construyen con imágenes que circulan por Internet, con lo que no se suelen usar imágenes en las que los representados tengan los ojos cerrados. Ni siquiera las celebrities más agobiadas por los fotógrafos tienen fotos en las que salgan parpadeando, los algoritmos no tienen referencias en este aspecto.

Por ahora estas son las formas que tenemos de detectar estos vídeos falsos, pero dado lo que ha mejorado su tecnología en el espacio de un año es fácil pensar que llegará un momento en el que serán prácticamente indistinguibles de uno real. Sólo el tiempo dirá en qué se convertirán en el futuro.

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