Vista de un cyberlocker

Hace unos años servicios como Dropbox o Google Drive (junto con otros que pisaban terrenos algo más turbios como Mediafire o Uploaded) se hicieron inmensamente populares a lo largo y ancho de Internet. A este tipo de plataformas se les dio el nombre genérico de cyberlockers, eran omnipresentes y parecía que iban a convertirse en los nuevos reyes de Internet. Y si bien no ha sido así del todo es cierto que, al menos una parte de ellos, ha resistido endiabladamente bien el paso del tiempo y los desafíos que el siempre cambiante mundo de la tecnología le ha puesto delante. Si siempre quisiste saber qué es un cyberlocker sigue leyendo, porque vamos a dedicar este artículo a hablar de ello.

Definición de cyberlocker

En esencia, un cyberlocker es un servicio de almacenamiento de archivos en la nube. Ciñéndonos estrictamente a esta definición, servicios como Dropbox, Google Drive y OneDrive se engloban también dentro de esta categoría. ¿Y por qué? te estarás preguntando. Muy fácil: como en muchos de estos casos, el término se compone de dos palabras que, juntas, vendrían a formar un concepto cuya traducción aproximada es "armario virtual".

Si pensamos estrictamente en lo que son los cyberlockers, nos encontramos precisamente con eso: espacios donde almacenar nuestros archivos online, organizados de la forma que más nos convenga: desordenados en un directorio raíz, separados por carpetas y subcarpetas e incluso dentro de archivos comprimidos.

Estos contenidos se pueden subir y descargar y, como podréis imaginar, cada usuario debe autenticarse mediante una ID y una contraseña para acceder a ellos. Sin embargo, quedarse sólo con esto a la hora de hablar de estos servicios sería tremendamente simplista e incompleto.

Usos de los cyberlockers

Archivos subidos a DropboxArchivos subidos a Dropbox

Los cyberlockers se usan para tres cosas: como almacenamiento personal, para sincronizar y compartir archivos y para dejar contenidos en caché. Vamos a intentar definir mejor a qué se refiere cada uno de estos usos.

En el caso del almacenamiento personal se trata de servicios dirigidos a particulares, que ofrecen una especie de "almacén online" que se puede usar como copia de seguridad, acceso remoto a archivos o para compartir determinados contenidos. Atendiendo a la definición que os dimos un poco más arriba, esto sería el cyberlocker más "puro", por así decir.

Cuando hablamos de sincronizar y compartir archivos nos referimos a servicios como Dropbox o Google Drive. Nos permiten subir un archivo a nuestra nube personal y, a través de un cliente para nuestros teléfonos móviles u ordenadores, podemos consultar y alterar el contenido de nuestra nube personal sin importar desde donde lo hagamos. Son los más extendidos actualmente.

El último caso hace referencia a proveedores de contenidos que pueden encontrar problemas de ancho de banda para hacerlos llegar a determinados usuarios. En este caso hay servicios que se especializan en dejar dichos contenidos precargados, de forma que se pueda acceder a ellos incluso con conexiones lentas. Este servicio está orientado a grandes empresas con presencia en Internet.

Los cyberlockers y la propiedad intelectual

Mega, sucesor de MegauploadMega, sucesor de Megaupload

A muchos de vosotros puede que os suene la fecha del 19 de enero de 2012, seguramente como un día muy triste. Ese es el día en el que el FBI desmanteló y cerró Megaupload para siempre. Un día que ya ha pasado a la historia de Internet, dando lugar al llamado "caso Megaupload", el más célebre de la historia y que todavía sigue sin estar del todo cerrado.

No es el único. Rapidshare, otro de los cyberlockers más famosos, también recibió las atenciones de las autoridades estadounidenses por la cantidad de contenido con derechos de autor que supuestamente alojaban sus servidores en 2010. Este emblemático servicio bajaría la persiana en 2015, después de múltiples batallas legales que acabaron con la empresa.

Debido a casos como estos se empezó a asociar a los cyberlockers como lugares desde donde descargar contenidos protegidos por derechos de autor. Durante mucho tiempo (al menos en España) fueron una referencia en este aspecto y a punto estuvieron de imponerse al P2P (aunque por razones obvias no lo consiguieron).

Hoy en día perdura la asociación. Es fácil encontrar en la red enlaces que apuntan a este tipo de servicios para conseguir según qué contenidos de formas dudosamente legales. Los de Mega, plataforma sucesora de Megaupload hasta que Kim Dotcom la vendió a un magnate chino, suelen ser los más demandados. Tal y como sucede con otros ejemplos similares, los cyberlockers que se dedican a alojar estos contenidos funcionan con un efecto hidra: puedes cerrar uno, pero seguro que en otra parte alguien estará abriendo otro para volver a hacer lo mismo.

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