El pasado viernes 11 de marzo el organismo que regula los medios de comunicación en Rusia y que depende directamente del Kremlin, Roskomnadzor, anunció que iba a bloquear el acceso a Instagram en todo el país. Esta medida se materializó ayer lunes, lo que implica que cualquier usuario de Internet de este país se queda sin acceso a las tres redes sociales más importantes del mundo (Facebook y Twitter ya habían sido censuradas antes). En la práctica significa que sus más de 56 millones de usuarios en Rusia (de un país que cuenta con 144) ven cercenada su comunicación entre sus propios conciudadanos y también con lo que ocurre en el resto del mundo, a menos que recurran a Tor o a una VPN. Otra alternativa se encuentra en migrar a Telegram o a VK, red social que está férreamente controlada por el Kremlin, quizá no muy del agrado de aquellos que dependían de Instagram para estar conectados con lo que sucede en el exterior.

Adam Mosseri, jefe de Instagram, lo confirmó en Twitter, donde dijo lo siguiente:

El gobierno ruso decidió bloquear Instagram en Rusia, separando a millones de personas de sus seres queridos y amigos en todo el mundo. Sabemos que más del 80 por ciento de las personas en Rusia en Instagram siguen una cuenta de fuera de Rusia. La situación es aterradora y estamos tratando de hacer todo lo posible para mantener a las personas a salvo.

La medida no se hizo efectiva el propio viernes porque el gobierno decidió dar un plazo de 48 horas para que los usuarios pudieran transferir sus fotos y vídeos a otras redes sociales, así como notificar a sus contactos y suscriptores. Hay que recordar que esta medida la adoptó el Kremlin alegando el cambio de políticas que Meta ha pasado a aplicar en Facebook, donde ahora se permite mensajes de odio contra la figura de su presidente Vladímir Putin, así como contra los soldados del ejército ruso o al presidente bielorruso Aleksandr Lukashenko, en respuesta a la invasión de Ucrania. Meta habla de que se trata de una concesión temporal, que hay que reconocer que llama la atención porque hasta la fecha no había precedente de que la empresa de Mark Zuckerberg hubiera actuado en este sentido anteriormente. En cualquier caso, destaca que este discurso de odio no estará autorizado contra civiles rusos. El gobierno ruso, además de proceder al bloqueo de los servicios de Meta, ha pedido a Estados Unidos que tome medidas para frenar lo que ha tildado de actividades extremistas por parte de esta empresa. Lo ha hecho mediante un comunicado a través de Twitter de su embajada en Washington:

Exigimos que las autoridades de EE.UU. detengan las actividades extremistas de Meta, tomen medidas para llevar ante la justicia a los perpetradores. Los usuarios de Facebook & Instagram no les dieron a los propietarios de estas plataformas el derecho a determinar los criterios de la verdad ni de enfrentar a una nación contra otra.

La escalada de tensión entre Rusia y los gobiernos occidentales ha ido en considerable aumento, afectando también a las grandes tecnológicas que se han posicionado en contra de la invasión de Ucrania y han tomado medidas que buscan aumentar la presión sobre el ejecutivo de Putin.

Splinternet o balcanización de Internet: adiós a una Internet global

Se trata de un término acuñado por el investigador Clyde Wayne Crews en 2001, que describió como Internet paralela que funcionaría como universos distintos, privados y autónomos. En los últimos años este concepto ha ganado popularidad para bautizar la amenaza cada vez más palpable de desmembrar Internet como red de redes global, de convertir Internet en una especie de reino de taifas. Sería una red dividida por cuestiones como el acceso a la tecnología, el comercio, el nacionalismo, la política o cualquier otra decisión arbitraria.

Tenemos ejemplos muy concretos, como el llamado Gran Cortafuegos de China (Great Firewall, en clara alusión a la Gran Muralla o Great Wall de este país), a través del cual el Ministerio de Seguridad Pública del gobierno del gigante asiático ejerce la vigilancia y censura sobre Internet, limitando los contenidos a los que sus habitantes tienen acceso. En la práctica supone una Internet paralela, diferente a la global en la que mayoría nos movemos y, digamos que, su aprobación legal data del 1 de noviembre de 2019, fecha en la que Rusia promulgó la Ley de Internet Independiente. Es decir, que de manera oficial este país ha sentado las bases para desconectarse de la Internet estándar, obligando a todos los proveedores de servicios online a almacenar sus datos en su territorio, creando un ecosistema propio de aplicaciones y comunicaciones sociales, donde el gobierno lo controla todo. Y el contexto del conflicto bélico que tiene lugar en el este de Europa puede ser la materialización del proyecto.

Aunque hasta ahora no habíamos visto una apuesta tan decidida a nivel jurídico por una Internet propia que pueda dar lugar de manera sólida a esta splinternet o Internet balcanizada, hay que decir que ni mucho menos es nueva la idea, puesto que países como Irán, Siria, Arabia Saudita, India o Pakistán han venido aplicando medidas de control desde hace años. Tampoco Occidente se libra, pues sólo hay que recordar las medidas adoptadas por la Administración Trump en Estados Unidos para bloquear el acceso a TikTok o las sanciones interpuestas a Huawei con el veto de utilizar los servicios de Google y que volvió a poner encima de la mesa el debate hace pocos años.

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