Comparativa TV con Internet Intro

Si os ha llegado el momento de cambiar de televisión, debéis tener dos cosas claras. La primera, decantaros por la tecnología LED, que es el futuro. Y la segunda, aseguraros de que tiene conectividad a Internet.

Uniendo estas dos necesidades básicas, nos encontramos con un amplio abanico de posibilidades en el mercado. Prácticamente todos los fabricantes a partir de las 40 pulgadas ofrecen conexión a Internet asociada a servicios on-line. Nuestra selección abarcar las soluciones de Panasonic, Philips, Samsung, Sony y Toshiba. Falta a la cita LG, que lamentablemente no dispondrá de modelo hasta más adelante y que esperamos analizar cuando esté disponible.

En cuanto al tamaño, nos hemos decantado por los más comunes en estos momentos: entre 40 y 46 pulgadas. El hecho de haber escogido la tecnología LED y no Plasma o LCD responde a una realidad: hoy por hoy, es lo más demandado, aunque todavía los paneles de plasma resuelven mejor las imágenes en movimiento gracias a su reducidísimo tiempo de respuesta, alrededor de la milésima parte de un milisegundo, en comparación con el mejor LED que no baja del milisegundo. No obstante, su evolución es rápida y las diferencias entre una y otra tecnología cada vez son menores en este capítulo.

Así funciona la LED

Los paneles que aquí analizamos son todos Edge LED. Es decir, la iluminación se realiza desde el marco del televisor, lugar en el que una serie de diodos emiten luz blanca para iluminar la pantalla. Para alcanzar toda la superficie (obviamente darían más luz en los bordes que en el centro, especialmente en pantallas de gran tamaño), se ayudan de una serie de espejos que proyectan esa luz o la difuminan en toda la superficie. Para aquellos que estéis interesados en el tema, recomendamos un vídeo alojado YouTube en el que se muestra un panel desmontado y cómo funciona el sistema.

Hay otra tecnología similar, denominada Direct LED, que simplemente lo que hace es colocar los diodos en grupos en la parte posterior, de forma parecida a los LCD convencionales (en estos, en lugar de leds hay unos tubos de cátodo frío siempre encendidos). Su mayor problema es el precio (son necesarios muchos más puntos de luz) y que «engorda» ligeramente el producto (se necesita espacio para su colocación). A su favor hay que anotar que es un sistema más preciso para mostrar tonos oscuros en pantalla y mejorar el contraste con los tonos claros.

 

Conexión a Internet

El otro pilar en el que asentamos la comparativa es la conectividad a la red de redes. A día de hoy, tenemos un sentimiento contradictorio al respecto. Por un lado, estamos emocionados con el amplio abanico de posibilidades que se abren al tener la televisión del salón conectada a Internet.

Ya no hará falta que tengamos un ordenador cerca para consultar el correo, acceder a las últimas noticias o incluso a películas y contenidos multimedia. Incluso será posible usar la televisión para hablar con otras personas, todos sentados cómodamente desde el salón de nuestra casa (la aplicación Skype ya lo permite).

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Sin embargo, creemos que todavía falta un importante camino que recorrer para que sea una realidad cotidiana, empezando por la propia conectividad de las televisiones. Todas tienen un puerto Ethernet RJ-45 para acceso por cable, pero solo el modelo de Toshiba incorpora conectividad WiFi, para que no sea preciso tener cerca el router o el módem.

Cierto que existen adaptadores USB que nos brindan dicha posibilidad, pero, por lo que cuestan, ya podrían venir incluidos de serie (en este punto, recordar que, para acceder a contenidos en HD, es recomendable que soporte el estándar 802.11n, con velocidades de hasta 600 Mbps con unos 300 Mbps estables, suficientes para el HD).

Por fortuna, todas las televisiones ofrecen soporte completo DLNA (Digital Living Network Alliance, o lo que es lo mismo, alianza para el estilo de vida digital en red). Gracias a este estándar, podemos reproducir contenidos multimedia entre diferentes dispositivos (TV, consolas, PC, móviles...) de la misma red de forma sencilla y rápida, evitando los problemas de configuración. Así, podríamos usar nuestro PC como servidor multimedia de música, fotos y vídeos, centralizando todo el contenido en un sitio y permitiendo que se vea en cualquier dispositivo de la casa (siempre que sea compatible con DLNA, claro).

Un apasionante mundo se abre ante nosotros, si bien todavía parece que tiene un largo camino por recorrer para que la televisión vuelva a ser el centro de la vida familiar. Eso sí, ¿podemos seguir llamando televisión a un aparato que conjuga tantas posibilidades y parece todo menos una caja tonta?

La elección del cable HDMI

Es obvio que una televisión LED como las de esta comparativa necesita que usemos sus puertos HDMI para la entrada de la señal digital de audio y vídeo. Como ninguno de los cinco modelos analizados incluye uno de serie, sus dueños deben plantearse qué cable comprar y cuánto gastar en él. La respuesta es sencilla: cualquiera vale. Al contrario de lo que podamos pensar (sobre todo el famoso baño dorado de los conectores analógicos para reducir las interferencias), es prácticamente indistinto usar un cable de 10 euros que uno de 200.

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Estamos en la era digital y la señal, en estos casos, llega o no llega. No lo hace mejor ni peor, es tan sencillo como que se reciben los datos y se ven en pantalla, o no se reciben y tenemos un bonito negro. De modo que, a la hora de elegir el cable, es más importante comprobar el estándar que soporta (la versión 1.4 es la más moderna y soporta envío de datos en 3D) y la calidad del cable si la distancia a salvar es mayor de 5 metros, pues hasta esa longitud un cable de Categoría 1 es suficiente, pero para mayores distancias, es necesario uno de Categoría 2, más caro.

 

El futuro del cine es on-line

UltraViolet es el nombre de la plataforma que está llamada a acabar en buena medida con la piratería. En ella, participan los principales estudios de Hollywood (Fox, Universal, Paramount, Sony y Warner), muchos desarrolladores de hardware (los seis con presencia en esta comparativa más HP, Intel, IBM o Fujitsu, entre otros) y otros miembros clave de la industria audiovisual, como Microsoft, DivX, Cisco o VeriSign.

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Juntos están poniendo en marcha este servicio que comprende la descarga de archivos multimedia a través de Internet e incluso la compra en formato físico (Blu-ray o DVD). Todo el contenido multimedia que compremos pasará a engrosar una cuenta familiar a la que pueden acceder hasta 6 miembros y podremos reproducirlos en ordenadores, tablets, consolas, smartphones y televisiones.

 

El banco de pruebas

Calibrar la calidad de una televisión es complicado, al fin y al cabo, estamos hablando de percepciones subjetivas. Para tratar de ser lo más justos y equitativos posible, hemos ideado un sistema para poner a prueba todos los televisores en las mismas condiciones. Hemos situado todos los aparatos uno al lado del otro separados por 10 centímetros, con una minúscula fuente de luz en la parte posterior y conectados a un multiplicador de señal HDMI, un Konig KN-HDMISPL30 con 8 salidas HDMI 1.3b idénticas, con un ancho de banda de hasta 2.25 Gbps/225 MHz, resolución de 1080p y cables idénticos en las cinco salidas.

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Como emisor, hemos usado dos aparatos. Por un lado, un lector Toshiba de Blu-ray modelo BDX3100KE, que tiene soporte para BD 3D, con la configuración por defecto. Y por otro, un reproductor multimedia WD TV Live con un disco duro WD My Essential 500 Gbytes de 2,5 pulgadas que almacena los archivos de vídeo.

Desde el Toshiba, hemos puesto las películas en BD de El Caballero Oscuro y Notting Hill. La primera para analizar la calidad de imagen en secuencias panorámicas de la ciudad de Gotham por la noche, con muchos puntos de luz de diferente tamaño e intensidad. La segunda, para dos funciones: la definición en los primeros planos de los actores y una secuencia especial, un movimiento lateral en el mercado con el cambio de estaciones, que nos sirve para comprobar cómo trabaja el procesador de imagen a la hora de realizar este movimiento lateral.

También hemos aprovechado las capacidades 3D para probar en los modelos de Toshiba y Samsung la calidad de la reproducción de Avatar en BD 3D (y en el caso de Samsung, también en 2D con conversión de la propia televisión a 3D) y un disco de Disney con trailers de diferentes películas.

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En el WD TV Live, hemos reproducido instantes de los Episodios III y IV de Star Wars (ya que en BD no saldrán hasta septiembre, hemos encontrado versiones en 1080p de buena calidad), en los que se aprecia el contraste entre el fondo oscuro del universo y la luminosidad de las estrellas.

Por último, hemos usado un portátil con salida de vídeo HDMI para hacer ejecutar Nokia Test Monitor, que muestra patrones para medir la geometría, la resolución, brillo, contraste y regulación del color de los paneles. El test de sonido lo hemos dejado aparte porque los altavoces incorporados por las televisiones dejan bastante que desear. Además, la salida de señal digital de sonido que incorporan permite disfrutar si tenemos el equipo adecuado de una mejora notable.

 

Televisores analizados

La opinión de PC Actual: brillante futuro

Está claro que el futuro de la televisión pasa por ofrecer al espectador los contenidos que quiera en el momento que elija, sin estar sujeto a una programación estricta que le obligue a ver determinados programas a determinadas horas. Algunas plataformas como Digital+ ha empezado a servir la televisión a la carta con un servicio de descarga de programas de sus canales en el momento que uno desee.

Los sitios web que hemos revisado en la comparativa que incorporan los servicios de TV por Internet ofertan algo parecido. Todos los paquetes de los cinco fabricantes en liza son muy similares en cuanto a oferta de contenidos (salvo Toshiba que se descuelga con solo la opción de YouTube), si bien podemos decir que Samsung y Philips son un poco más completos, ya que a los habituales (YouTube, Picasa, Flickr, AccuWeather...) se unen otros que marcan una pequeña diferencia con el resto (Yahoo!, Screen Dreams, eBay y especialmente Skype).

Mención aparte merece el tema de la conectividad. Todas incorporan, lógicamente, conexión LAN RJ-45, pero solo la TV de Toshiba ofrece WiFi incorporado de serie con el protocolo 802.11 a/b/g/n. Un detalle que se agradece, especialmente porque para el resto de televisores solo nos queda la opción de comprar el adaptador USB del propio fabricante a un precio que se sale de lo habitual (es fácil hacerse con uno para PC por unos 30 euros, mientras que los de las TV no bajan de 55 euros).

Quizás en una tele de 400 euros se pueda perdonar este detalle, pero en modelos que están en torno a los 1.500 euros no tiene lógica alguna. Igual que el hecho de que ninguna propuesta incorpore un simple cable HDMI de 15 euros para conectar algún periférico de HD. Ambos son detalles que no dejan en buen lugar a ninguno de los fabricantes.

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Calidad de imagen

Aunque el leitmotiv de la comparativa son los servicios a través de Internet, los usuarios no solo van a vivir de los contenidos que ofrece la Red, sino que la mayor parte del tiempo verán la programación tradicional y películas en resolución estándar o HD. Aquí contamos en general con una calidad de imagen muy buena, de notable alto hacia arriba en todos los modelos.

La tecnología LED permite disfrutar de la alta definición con una calidad impresionante, mientras que las emisiones de TDT normales se resienten un poco y se aprecian más fallos, principalmente en los receptores de mayor tamaño.

Las pruebas sobre el procesado de la imagen son concluyentes: no hay defectos notables salvo en el caso de la secuencia de desplazamiento lateral continuo en Notting Hill, en la que salvo Sony, todos sufren microcortes en la imagen más o menos molestos. Eso sí, la nitidez en todos ellos es casi exquisita, sobre todo en Philips y Samsung. Incluso en secuencias de acción con mucho movimiento de cámara, el temido efecto ghosting no está presente en casi ningún momento.

Y finalmente, el sonido. En televisores tan finos, es lógico que no se pueda incorporar unos buenos altavoces. Aunque todos ellos tienen diferentes tecnologías para emular el sonido envolvente, todos fracasan en este intento y es necesario conectarlos a un equipo externo con la salida digital óptica que sí que implementan todos ellos.

Lo mejor: conectados con el mundo

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Por fin, es posible disfrutar en el salón de casa de la verdadera revolución multimedia. Estos televisores tienen de todo: podemos ver vídeos, fotos y música bajados de Internet y almacenados en una unidad USB en casi cualquier formato; y, fundamentalmente, podemos disfrutar de todos aquellos que estén alojados en diferentes servicios on-line.

Además, es factible sumergirse en las redes sociales sin moverse del sillón y estar conectado de forma real con el resto del mundo. Y con las actualizaciones prometidas por los fabricantes, es algo que irá a mejor con el paso de los años. Además, algunos de estos dispositivos se refuerzan con el visionado en 3D o la incorporación de conectividad WiFi.

Lo peor: la conexión WiFi como opción

Parece mentira que a estas alturas, las televisiones ofrezcan la conexión WiFi como una opción y no esté de serie. Sobre todo porque en todos los casos es necesario comprar el USB que vende el fabricante y cuyo precio es excesivamente elevado (cerca del doble de cualquier otro modelo). Muchas casas no tienen el router cerca de la TV, de modo que la conexión inalámbrica es esencial.

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Eso sí, su funcionamiento es sensacional gracias a que los adaptadores USB WiFi admiten grandes velocidades, suficientes (por el momento) para soportar la mayoría de conexiones de banda ancha existentes en España.

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