Placas base para procesadores Ivy Bridge

Intel ha conseguido dar un paso más allá con la arquitectura Ivy Bridge, que esencialmente lleva la ya conocida Sandy Bridge al mundo de los 22 nm junto con interesantes optimizaciones.

Los procesadores Ivy Bridge son los encargados de relevar a los Sandy Bridge como elección preferida para montar un equipo con un rendimiento óptimo, junto con una eficiencia muy mejorada respecto a sus predecesores.

La transición a los 22 nm, junto con la introducción de los procesadores Tri-Gate, ha pulido la arquitectura para arañar algo más de rendimiento de los núcleos de la CPU y aumentar el rendimiento de los gráficos de un modo mucho más notorio al integrar más unidades de ejecución en paralelo (se pasa de 12 en Sandy Bridge con HD 3000 a 16 en Ivy Bridge con HD 4000).

Además, los gráficos son finalmente compatibles con DirectX 11 y la gestión de energía en los estados de reposo es mucho más eficiente, con un consumo parásito que es prácticamente cero. El TDP de los procesadores Ivy Bridge, a igual gama que los Sandy Bridge, ha pasado de 95 W a 77 W, lo cual supone una importante reducción del consumo, aunque, si se practica overclocking, encontrarás que, a igual potencia consumida, el rendimiento será mayor.

Puedes jugar con el overclocking hasta cierto punto, sin sobrepasar la barrera de los 4,5 GHz con un uso del voltaje muy conservador. Está documentado que el aumento de temperatura en el procesador a partir de cierta frecuencia y voltaje deja de ser lineal y aumenta hasta límites poco interesantes.

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Los chipsets para Ivy Bridge

Como es habitual, con una nueva familia de procesadores, llega una nueva gama de chipsets. En este caso, con nombre clave Panther Point y con interesantes novedades que marcan un antes y un después en la tecnología del PC. Entre las mejoras, está la compatibilidad nativa con USB 3.0, además de permitir la integración de dispositivos Thunderbolt que los fabricantes de placas (MSI, Gigabyte o Asus) ya están incorporando a sus modelos de gamas más altas.

Además de estas tecnologías, hay otras destinadas a acelerar subsitemas del PC como el del almacenamiento, para arrancar más rápido (Rapid Start) o para que el disco duro magnético funcione casi como un SSD mediante SSD Caching (Smart Response) empleando discos de estado sólido de una capacidad modesta y configurándolo en la BIOS o mediante el software que usen los fabricantes de las placas.

Bajo el paraguas de Panther Point, hay chipsets tanto para portátiles como para sobremesas. Puedes encontrar las variantes B75, Q75, Q77, H77, Z75 o Z77, y, de todas ellas, la que ofrece casi todas las posibilidades es la Z77; al menos todas las que interesan a los usuarios que quieren sacar el máximo partido de su equipo y de las tecnologías presentadas por Intel tanto para overclocking como para rendimiento del sistema. Generalmente, las otras opciones encuentran aplicación en entornos empresariales o en la venta de equipos montados por fabricantes que los posicionan en gamas medias o bajas y en las que esas opciones no resultan interesantes.

En esta comparativa, las seis placas analizadas cuentan con el chipset Z77, alrededor del cual cada fabricante añade funcionalidades o software de acuerdo con el posicionamiento que desee dar a su producto en el mercado.

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Qué placa compro

En esta comparativa, hay placas de diferentes segmentos. Los fabricantes desarrollan alrededor de un mismo chipset diferentes modelos con precios sustancialmente diferentes entre sí. Con todo lo diferentes que son estos modelos jugando con variables como accesorios Premium, conectividad maximizada o componentes de alta calidad, dentro de una misma marca, se mantienen en general apartados como la BIOS o las aplicaciones empleadas para la práctica del overclocking o la monitorización de las variables del sistema como la temperatura del procesador o del chipset.

En casos como el de Zotac, la placa tiene un formato mini-ITX, pero no hay opciones dentro de formatos convencionales como ATX. Tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Y, en general, aunque las valoraciones se suelen hacer basándose en la acumulación de características tecnológicas, recuerda que es difícil convertir una valoración en una ciencia exacta. Para algunas aplicaciones, el tamaño mini-ITX es una ventaja, pero para otras es una carencia en apartados como la conectividad.

Por otro lado, recuerda que estas placas son compatibles tanto con Ivy Bridge como con Sandy Bridge. El procesador sigue teniendo 1.155 patillas, pero no intentes usar un Ivy Bridge en una placa con todos los chipsets de la serie 6. En algunos casos, es posible instalarlos, pero no tendrás USB 3.0, por ejemplo. Y, en ciertos modelos, no funcionará. Lee la compatibilidad de CPUs para tu placa antes de comprar un procesador Ivy Bridge para una placa de la serie 6.

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La tendencia es Thunderbolt

Thunderbolt es la tecnología de Intel que permite conectar dispositivos en cascada, tanto monitores como almacenamiento externo y otros que puedan surgir en el futuro. La velocidad de transferencia de 10 Gbps es superior a la de USB 3.0 y es más versátil. Con Panther Point (la serie 7 de chipsets de Intel), está contemplada y algunas placas están ya integrando de forma nativa este tipo de conexiones. De momento, no es fácil encontrarla, pero no es arriesgado aventurar que será una tecnología que se integre con rapidez en los modelos futuros o en revisiones de los modelos de ahora.

 

Componentes recomendados

En modelos de placas como los que nos ocupan, lo interesante es aprovechar las virtudes de las tecnologías integradas. Te damos algunas pistas sobre qué componentes te pueden ayudar para un sistema LGA 1155 con Ivy Bridge.

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Fuente de alimentación: que sea de al menos 600 W y con una eficiencia de 80+ para evitar pérdidas por calor. Estos equipos se configuran rápidamente en modos de ahorro de energía y consumen poco, lo cual implica forzar la fuente. Si no es de alta eficiencia, se perderá mucha energía.

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Disipador: que sea silencioso y con un buen sistema de heat pipes que expulsen el calor del procesador rápidamente. En momentos puntuales, la CPU puede disipar mucha potencia y, cuanto más rápido se disipe, mejor funcionará la tecnología Turbo Boost 2.0.

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Disco duro: SSD, a ser posible, y SATA 6 Gbps, mejor. También vale usar un SSD de 20 o 30 Gbytes y configurarlo como caché para uno convencional de 2 o 3 Tbytes usando las posibilidades de Smart Response o tecnologías de cacheado como las de Asus.

Memoria: mejor cantidad que rapidez, salvo para técnicas de overclocking extremo. Con una cantidad de memoria elevada, puedes configurar un disco RAM, por ejemplo. El máximo posible es 32 Gbytes. Si piensas en esa cifra, compra ahora dos módulos de 8 Gbytes y más adelante los otros dos; pero asegúrate de que la placa funcionará con los cuatro slots ocupados y con esa capacidad.

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Tarjeta gráfica: puedes trabajar sin ella. Los gráficos integrados son buenos excepto para jugar, y la calidad multimedia también lo es. Así que, puedes esperar a que las tarjetas gráficas se abaraten. La resolución máxima no da para un monitor de 30 pulgadas, por ejemplo. Aunque la mayoría son de 1.920 x 1.080 píxeles.

 

Conoce las pruebas realizadas por PCA Lab 

Para probar las placas, contamos con un flamante procesador Intel Core i7 3770K Ivy Bridge, así como un disco duro SSD SanDisk Extreme de 240 Gbytes, dos módulos de memoria Kingston HyperX DDR3-2000, un ventilador de Intel por aire y un monitor de 19’’ con entrada HDMI a la que conectamos la salida HDMI de las placas, ya que, en este caso, usamos los gráficos integrados para las pruebas en vez de una gráfica dedicada. Atendiendo a las premisas de Intel, los gráficos integrados han mejorado notablemente respecto a la generación anterior, y merece la pena darles una oportunidad.

En estas placas, la configuración habitual pasa por cuatro ranuras de memoria DDR3, que, gracias al nuevo controlador de memoria de Ivy Bridge, permite usar módulos de hasta 2.800 MHz e incluso 3.000 MHz. Los puertos USB 3.0 son tanto responsabilidad del chipset Intel Z77 como de otros fabricantes que fabrican controladoras alternativas.

De este modo, se pueden integrar más puertos de este tipo. Con los puertos SATA pasa otro tanto de lo mismo. Intel ofrece SATA 6 Gbps en el chipset, pero, en el total de conexiones, las de Intel suelen ser solo dos, y el resto son responsabilidad de otros fabricantes. Eso sí, tecnologías como Smart Response dependen del mismo, así que tendrás que identificar claramente los SATA para hacer un correcto uso de las diferentes tecnologías que ofrece la placa.

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Qué aspectos valoramos

Las placas base son productos muy complejos. Ya no solo se trata del soporte para el procesador y la memoria. Desde la placa base, se controlan todas las entradas y salidas, el overclocking, el nivel de trabajo del ventilador, o incluso el tráfico de red o el rendimiento de los sistemas de almacenamiento. De todos modos, es necesario pasar pruebas de rendimiento para detectar posibles fallos más que para detectar diferencias significativas; al menos sin overclocking.

Hoy en día, la norma es usar componentes de calidad, así como reguladores de voltaje digitales que cada fabricante aprovecha de un modo diferente, pero que, en conjunto, dan una idea de consistencia generacional. Las fases de potencia, sean más o menos, ayudan a que el sistema funcione de un modo más eficiente, pero, en cuanto tocas algún parámetro de rendimiento, la gestión de fases se desactiva y todas funcionan en todo momento, por ejemplo. Los componentes de potencia disipan menos calor, y eso se refleja en equipos más fríos. La parte más caliente a veces son los chips de las redes de comunicaciones o los controladores de disco, y ya no las etapas de potencia.

Para medir el rendimiento, usamos PCMark 07, por un lado, Cinebench R11.5, por otro, y Kribibench y x264HD v4.0. Son pruebas que permiten detectar un correcto funcionamiento del procesador, la memoria y el almacenamiento. Medimos el consumo del sistema y la temperatura en algunas zonas clave, como los disipadores de las etapas de potencia de la placa o los del chipset. En otro orden de cosas, el software y aplicaciones incluidas tienen relevancia, así como la BIOS y su interfaz que ahora es ya interactiva y con interfaz gráfica de usuario.

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Las características técnicas suman, pero recuerda que no siempre necesitas la placa que lo tenga absolutamente todo. Analizar los resultados no siempre es sencillo en un componente donde intervienen tantos elementos. Por ejemplo, las diferencias en las medidas de potencia consumidas son apreciables en algunas circunstancias, pero no es fácil interpretar el motivo.

La presencia de más chips, o la eficiencia de las etapas de potencia y regulación de voltaje es una posible causa, pero no tenemos los datos del consumo de todos y cada uno de los chips. Por tanto, llamamos etapas de potencia a las que se encargan de convertir los voltajes que provienen de la fuente (+12 V, +3 V) a los que usa el procesador, tanto a escala de CPU como GPU o controlador de memoria, donde se manejan decenas de amperios y decenas de vatios.

 

Placas base para Ivy Bridge analizadas

 

La opinión de PC Actual: Un rendimiento escalable

Los procesadores Ivy Bridge son la máxima expresión de rendimiento y eficiencia en el mundo PC, con el permiso de AMD que juega muy bien la baza de la calidad/precio/rendimiento, pero sin destacar en ningún apartado por separado. Ivy Bridge, sin embargo, sí es un buen escaparate tecnológico que muestra lo que un ordenador puede dar de sí a día de hoy.

Por supuesto, siempre sobre una placa base que esté a la altura de las circunstancias. Este es el caso de las placas con chipset Intel Z77, el más completo de la serie 7 de chipsets que incluyen USB 3.0 nativo, al fin, junto con PCI Express 3.0 y con mejoras en la tecnología de fabricación del propio chip. Además, las tecnologías avanzadas también se usan para la gestión de los voltajes y corrientes que se entregan a la CPU, con un uso generalizado de componentes digitales y gestión modular por fases.

Placas base para procesadores Ivy Bridge opina

Asus destaca por la posibilidad de definir qué nivel de potencia se quiere configurar en la CPU, mientras que Gigabyte o MSI lo hacen por la calidad y diseño de las etapas de potencia y regulación de voltaje más que por las posibilidades de configuración que ponen a disposición de los usuarios. Cada placa tiene su propia identidad, desde ASRock con sus tecnologías XFast (LAN, RAM o USB) hasta Zotac con el formato mini-ITX, pasando por Asus con todo el repertorio de tecnologías para overclocking y conectividad, Gigabyte y la ranura mSATA para discos SSD aceleradores, MSI con OC Genie para un overclocking muy sencillo, o Intel como escaparate de sus tecnologías Smart. Al final, muchas de las características tecnológicas dependen más de la plataforma desarrollada por Intel que de los desarrollos de los fabricantes, aunque sí que hay diferencias en el modo de acabar los productos.

Cada placa tiene su audiencia. Asus tiene un producto muy logrado para entusiastas, del mismo modo que ASRock, aunque para gaming extremo, ofrece hasta QUAD SLI o CrossFire, mientras que el primero se queda en un máximo de tres tarjetas. Sin embargo, éste permite usar refrigeración por agua de forma nativa. Son aspectos que hay que considerar en cada caso para realizar la mejor elección.

MSI tiene en su propuesta una de las más eficientes y amigables para usuarios medios. Con un overclocking muy sencillo y una eficiencia muy lograda. Gigabyte está en un punto intermedio, con una solución más completa gracias a su módulo WiFi más BT, pero con un comportamiento menos noble de cara a usuarios poco duchos en tecnología. Intel tiene un producto equilibrado, pero sin destacar en ningún apartado concreto, mientras que Zotac es perfecto para escenarios multimedia Home Theatre HTPC. En definitiva, tú decides. Las opciones son correctas como mínimo y excelentes según cada caso concreto y apartados específicos que examines.

Lo mejor: Consumo y conectividad

Las placas Z77 contemplan USB 3.0 nativo y conectividad SATA 6 Gbps de forma generalizada, lo que simplifica el diseño de las mismas. Además, se ha mejorado la gestión de la energía en la placa con tecnología de fases y reguladores de voltaje digitales de gran eficiencia. El audio es de muy elevada calidad y hay formatos para todas las necesidades, desde mini-ITX hasta Extended ATX.

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Lo peor: Sin mSATA ni Thunderbolt

De momento, ni rastro de Thunderbolt, aunque ya hay algunas placas que lo integran, pero debería ser una conectividad implementada de serie en todos los modelos al mismo nivel que USB 3.0. Por otro lado, la opción mSATA tampoco está muy extendida, aunque es de mucha utilidad ahora que empiezan a comercializarse unidades mSATA a precios asequibles. Y, como siempre, el precio es una variable que se dispara para los modelos más avanzados.

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