Smartphone

No es de extrañar que la movilidad esté de moda. En pocos meses, los teléfonos móviles inteligentes han ido adentrándose en el terreno de otras tecnologías, como la fotografía digital. Hoy es habitual ver cómo las cámaras compactas se dejan en casa porque ya se lleva encima el móvil. Los reproductores multimedia también han ido dejando paso a las habilidades de los smartphones para reproducir vídeo y audio.

O, incluso, para consumir fuentes de contenidos multimedia directamente en streaming (la más reciente tendencia en movilidad). La cantidad de tareas que puedes solucionar hoy en día mediante el móvil, en cualquier momento y cualquier lugar (siempre que la autonomía lo permita) es tan extensa como se desee, e, incluso, está robando terreno a los portátiles como herramientas de IT por excelencia para realizar actividades tecnológicas.

Ni siquiera las tabletas parece que se librarán de la amenaza de los teléfonos inteligentes. Tanto, que el modesto aparato que llevamos de forma descuidada en el bolsillo tiene tanta potencia de cálculo como miles de superordenadores ENIAC. El iPhone 4, por ejemplo, con sus 5.000 MIPS, es 100.000 veces más rápido que un ENIAC con sus 0,05 MIPS (millones de instrucciones por segundo), que en su tiempo, allá por 1946, tendría un precio equivalente en la actualidad de unos seis millones de dólares.

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Perfectos para hacer de todo

El objetivo último de un smartphone varía de usuario a usuario. Y en todos los casos tiene su justificación. Ya sea por presumir, para trabajar, como instrumento de ocio o cámara con la que, además, se puede hablar por teléfono. También para aprender, disfrutar más de las cosas que nos rodean, estar en contacto con familiares y amigos, navegar en Internet, o para cualquier otro fin que signifique extender nuestras habilidades o nuestros sentidos.

Y con cada generación los fabricantes ponen en nuestras manos dispositivos más capaces. Hasta aquí todo parece sencillo, pero la realidad es que la elección de tu móvil puede ser una tarea larga y complicada. Ante ti tienes opciones de todo tipo, tanto por sistemas operativos como por el hardware del terminal. En estos nueve dispositivos analizados tenemos cinco sistemas operativos, y casi un tamaño de pantalla diferente por cada modelo.

Ya existe la figura del fan acérrimo que no está dispuesto a cambiar de plataforma de ningún modo. O la de quienes se prendan de alguna aplicación determinada que solo funciona sobre una plataforma dada. Por ejemplo, Instagram solo está disponible en la Apple Store, de modo que, si tienes especial afinidad por esta aplicación, no queda otra que comprar un iPhone. No obstante, lo habitual es que las herramientas se programen para todas las plataformas.

La dependencia de la Nube

De todos modos, este tipo de dependencias está dejando de tener sentido en la parte del hardware. Dejando de lado las pasiones y los afectos poco objetivos, en la práctica la elección de un determinado terminal pasa por encontrar el que nos permite hacer más cosas de una manera más eficiente y agradable. La apariencia de la interfaz, la forma de mostrarse las aplicaciones en la pantalla o, incluso, las políticas de empresa en el lugar de trabajo o el precio de las tarifas de datos son razones que ahora influyen en la elección de un móvil. Pero entra en juego otra mucho más influyente y menos dada a abandonos: la Nube.

Si nuestros datos están almacenados en Internet, tenemos sincronizado el móvil con nuestro servidor on-line, o si nuestros colegas usan un determinado servicio de mensajería, la elección de nuestro siguiente terminal estará condicionada por la continuidad en la experiencia de uso y el acceso a nuestros datos. BlackBerry lo sabe bien, con más de 55 millones de suscriptores, y muchos nuevos que adoptan RIM no por el trabajo, sino para comunicarse con los colegas usando BlackBerry Messenger.

 Smartphone

Si tienes tus canciones, fotos, ficheros, contactos, notas o el calendario, sincronizados con una plataforma en la Nube, antes de tener que migrar todo a una nueva, lo más cómodo es permanecer. Apple con iCloud, Android con todo el entramado Google, Windows Phone con Live y SkyDrive, y BlackBerry con todo su conglomerado de servidores, son ejemplos de cómo está creciendo este entramado.

Cada plataforma tiene su identidad, tanto por los servicios que ofrece como por el tipo de aplicaciones que se pueden programar. El correo, el almacenamiento on-line, la mensajería, la videoconferencia, los mapas, el streaming de audio, la seguridad y la realidad aumentada son algunas de las claves que permiten diferencias unas plataformas de otras.

Todos quieren ofrecer la mejor calidad

Los fabricantes saben que tienen que echar toda la carne en el asador, al menos para las gamas medias y altas. En esta comparativa tenemos una buena muestra de ello. Terminales como el iPhone, el Xperia Ray, el más reciente RAZR o el Lumia 800, tienen detalles casi únicos en cuanto a su manufactura. Incluso, Black­Berry se preocupa mucho más de este particular. Podrán gustar más o menos, pero la calidad de fabricación se pone menos en entredicho actualmente. Los fabricantes saben que los usuarios tienen ya una experiencia dilatada en este segmento, y no merece la pena que traten de no ser honestos cuando presentan en sociedad sus creaciones.

Plataformas y servicios

Cada sistema tiene su propio repertorio de servicios intrínsecamente ligados a su plataforma. Las diferencias en estos apartados se hacen patentes y, además, se «inyectan» en los terminales, de modo que el usuario se acostumbra a estos servicios y delega en estas plataformas la gestión de sus datos y contenidos. En muchos casos son interoperables: los servicios de una plataforma pueden consumirse en otra, aunque con limitaciones.

 Interfaces

Por ejemplo, Google Music tiene una aplicación para dispositivos Android, pero no para el resto, que tienen que usar la interfaz genérica web para acceder a sus canciones. Apple, por su parte, tiene en iTunes el salvoconducto para asegurar la continuidad en la experiencia de uso del iPhone o el iPad en el ordenador. Progresivamente la tendencia es ir polarizando el uso de servicios en la Nube. Según qué decisiones tomes, acabarás dependiendo más de unas plataformas que de otras, y, salvo que haya algún tipo de regulación, no serán totalmente interoperables.

Las conexiones de datos

Junto a un smartphone, la inversión que hay que afrontar es la de la tarifa de datos de rigor. Las operadoras de telefonía ven en ellas su negocio más prometedor, una vez que la voz tradicional se va silenciando progresivamente a medida que se implantan soluciones de mensajería y videoconferencia. Un teléfono inteligente sin conexión de datos es como un deportivo sin gasolina.

Según la cantidad de datos que puedas descargar, la velocidad, el roaming, los minutos de voz y el número de SMS gratuitos, así serán las tarifas, que pueden tener una cuantía importante. Cuando más alta sea la tarifa, más barato te saldrá un terminal de gama alta, aunque a cambio de una permanencia de, al menos, 18 meses. Recuerda que la operadora nunca va a perder dinero. A lo máximo que puedes aspirar es conseguir la relación calidad/precio óptima para ti.

Conoce las pruebas realizadas por PCA Lab

Probar un móvil ya no es una tarea aislada que quede entre el terminal y el redactor. Ni siquiera el rendimiento en estado puro cuantificado en MFLOPS o MHz es una medida que pueda tomarse como prueba irrefutable de que un terminal es mejor que otro. Cada sistema operativo hace un uso muy particular del hardware sobre el que se instala, y, además, hay que tener en cuenta factores como la interoperabilidad entre aplicaciones, la interacción con la Nube y el potencial que tiene para que el usuario pueda hacer cosas y comunicarse.

Una métrica ideal consistiría en contabilizar unas hipotéticas tareas acabadas por hora, pero es difícilmente realizable. En nuestro caso, la valoración final de cada móvil es un compendio de calificaciones parciales en aspectos como el rendimiento que hemos medido con las pruebas y la adecuación para abordar determinadas actividades multimedia, de productividad, su integración con la Nube, juegos, comunicaciones y redes sociales.

Internet y los servicios de corte social

Otro apartado que es necesario evaluar es la integración con los servicios on-line, y también la facilidad para integrarse en redes sociales. BlackBerry es el paradigma de la integración en la Nube. Y Android ofrece un buen punto de partida, aunque faltan servicios que nos permitan gestionar remotamente el terminal, como Protect de RIM, o administrar las copias de seguridad de los datos.

Apple, por su parte, debe mejorar, pues iCloud, de momento, carece de la «pata» en el mundo de la música en la Nube con iMatch, y Siri no está disponible en castellano aún. HTC incluye Sense como valor añadido, que hace que obtenga una buena nota, mientras que a Motorola le falta la «pata» de la gestión remota. Nokia, con los servicios Live y los heredados de Ovi, parte de un buen pnto para afianzarse en este campo.

En lo que concierne a las redes sociales, la clave está en que se puedan combinar todas con todas. La interoperabilidad es clave aquí, y por eso Apple falla en este punto. Contempla todas las redes sociales en forma de aplicaciones, pero están aisladas. BlackBerry las pone a trabajar en equipo, al igual que Android, aunque de un modo menos organizado. Motoblur, de Motorola, consigue unificarlas por encima de las posibilidades estándar del sistema operativo, aunque FriendStream, de HTC, se queda con un número limitado de fuentes. Windows Phone vuelve a brillar en este campo, donde las redes sociales son parte consustancial de la experiencia de usuario.

Su rendimiento, a prueba

Las aplicaciones de medición del rendimiento son un capítulo importante. Hay tanto pruebas basadas en Java, como en aplicaciones. Las que usan Java o JavaScript dependen tanto del hardware como de la implementación del motor del navegador de Internet. De ahí que haya resultados dispares en plataformas distintas para microprocesadores aparentemente parecidos. Podemos encontrar benchmarks multiplataforma que permiten comparar resultados entre los distintos sistemas operativos, incluyendo Windows 7 y Mac OS X.

De ahí que haya un mayor número de campos sin cubrir que en otras comparativas. Aun así, se pueden establecer comparaciones útiles y conocer la evolución del rendimiento de los procesadores móviles comparándolos con los de los PCs y Macs. Para los sistemas Android hay pruebas en abundancia que permiten comparar diferentes smartphones y tabletas.

En especial Vellamo, de Qualcomm. Como podemos ver, el diferencial de rendimiento es favorable a los nuevos terminales con chips de doble núcleo y arquitecturas depuradas, pero siempre a una distancia de más de diez órdenes de magnitud respecto a los PCs más potentes. Por su parte, la arquitectura ARM es muy eficiente, y para un rendimiento diez veces menor consume 50 veces menos energía que un procesador x86. De todos modos, en un móvil el rendimiento puro se manifiesta en pocas aplicaciones. La grabación y el procesamiento de vídeo es una de ellas, de ahí que sean los sistemas de doble núcleo los que implementan la grabación de vídeo Full HD.

Los smartphones analizados

La opinión de PC Actual

Un móvil para cada necesidad

 Motorola RAZR

No nos engañemos, lo que acabará diferenciando a unos terminales de otros son las plataformas en la Nube, que todos los fabricantes están construyendo a marchas forzadas. En esta comparativa, contamos con nueve de los más destacados representantes, donde es realmente complicado establecer una diferenciación únicamente a partir del hardware.

Es cierto que si el iPhone 4S consigue una mejor puntuación es debido en gran medida a que borda detalles como la cámara o la pantalla, a la par que no descuida la Nube con iOS 5 o las aplicaciones, ni la seguridad on-line con servicios de localización del terminal o copia y restauración de datos en iCloud. El Motorola RAZR también brilla por el hardware, exquisito en muchos sentidos, así como por la interfaz MotoBlur, pero falla en los servicios de gestión del terminal. HTC Sensation, por su parte, no está a la altura en el hardware, muy pesado y sin refinamiento, pero HTC Sense y HTC Sense.com son servicios únicos en la plataforma Android y de gran valor.

Una balanza desequilibrada

Samsung Galaxy Nexus es el rey del rendimiento, pero el precio que tiene que pagar es el de ser más apto como tableta que como teléfono, y no por el tamaño, que es elevado sino por la autonomía. A poco que saquemos todo el partido a las posibilidades del Galaxy Nexus, las curvas de descarga de la batería caen en picado. El modelo Sensation y el RAZR no son ajenos a este fenómeno, pero están un punto por encima.

Nokia, con el Lumia 800 tiene una buena baza, perfectamente funcional, pero aún tiene margen para mejorar en detalles que los entusiastas de la movilidad aprecian, como la cámara frontal, NFC o una pantalla de más resolución y una mejor integración con las aplicaciones de Microsoft. El modelo 700 de Nokia con Symbian está más destinado a un usuario poco exigente en cuanto a aplicaciones e interacción con la Red. Symbian Belle es un buen sistema operativo, pero hay pocas aplicaciones disponibles, y el perfil del usuario de este móvil será el de WhatsApp, voz, mensajes cortos, fotos ocasionales y mapas fáciles de manejar y con modo off-line.

Para usuarios avanzados, está el Xperia Ray. Es un Android en estado puro y con pocas concesiones derivadas de su tamaño reducido. La pantalla es pequeña y, para vistas poco agudas, puede ser un problema. La tactilidad es complicada, pero, en conjunto, es un smartphone equilibrado y recomendable.

El LG Optimus Black está un poco en tierra de nadie. Es un terminal que brilla gracias a su pantalla, que se convierte en su mejor argumento. Y BlackBerry sigue siendo el rey de la mensajería y la interoperabilidad con el foco en la productividad y las comunicaciones, incluso con un modelo táctil y sin teclado como el Torch 9860.

Lo mejor: Móviles para todo

Lo mejor 

El repertorio de actividades que se pueden abordar con un smartphone aumenta sin cesar. Hay más de un millón de apps repartidas entre las cuatro tiendas principales de aplicaciones, que permiten usar los móviles para afrontar tareas tanto lúdicas como profesionales, deportivas o educativas.

Y, además, la tendencia es la de que coman terreno a las tabletas. Con un Galaxy Nexus, puedes hacer prácticamente tanto como con una tableta Android; y, con móviles como el RAZR, iPhone, Sensation o Lumia, es posible resolver casi todas las tareas cotidianas. ¡Qué más se puede pedir!

Lo peor: Batería insuficiente

 Lo peor

La autonomía de las baterías es el punto débil de estos smartphones. Salvo casos contados, como el Nokia 700 o el Xperia Play, llegar al final del día con móvil será un milagro si no se consigue cargar en algún momento. Hay que empezar a acostumbrarse a llevar un cargador encima y sentarse en lugares con un enchufe cerca para alimentar a nuestro dispositivo en mitad de la jornada. Por fortuna, los tiempos de carga se aceleran y, en más o menos una hora, podremos tener energía para llegar a la noche desde la comida.

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