Apertura ultrabooks

La última gran evolución de los ordenadores portátiles ya tiene nueva hornada, con grosores aún más delgados y mayor potencia y autonomía. Lejos de ser una moda pasajera, vienen a reclamar su sitio en el futuro de la movilidad.

Hace ya tiempo que los portátiles se hicieron con el cetro de la informática personal, pero el empuje reciente de las tabletas y los teléfonos inteligentes ha hecho necesaria una reinvención. La movilidad plena no se entiende de igual forma que hace cinco o diez años, y el usuario tiende hacia productos cada vez más ligeros pero que no sacrifiquen el rendimiento.

Y es aquí donde emergen los Ultrabooks: no solo son más delgados y mucho menos pesados que sus antecesores, sino que ofrecen una potencia que poco o nada tienen que envidiar a la de un ordenador de sobremesa. Al contrario que los netbooks (ya de capa caída y que en su propia concepción nacieron como dispositivos muy limitados) o que las tabletas (muy cómodas, pero todavía lejos de la versatilidad de un PC), con ellos es posible tener todo cuanto necesitamos y poder llevarlos a cualquier parte sin que apenas nos cueste, y todo ello con diseños realmente impecables. Es tal la esperanza depositada en los Ultrabooks que, según datos de la consultora IHS, el 40% de las ventas de portátiles en 2015 corresponderán a esta categoría.

El nacimiento de los Ultrabooks

Con el MacBook Air de Apple como punto de partida, fue Intel quien propuso a los fabricantes adoptar el concepto de Ultrabook, en base a determinadas pautas. Tras una primera generación llegada en mayo de 2011 y basada en Sandy Bridge que no llegó a despegar (en parte debido a su elevado coste), ahora llega la auténtica reválida de la mano de los procesadores Ivy Bridge, que optimizan el consumo y mejoran más si cabe la capacidad de sus inmediatos antecesores.

Ultrabook detalle

Pero, ¿en qué consiste exactamente un Ultrabook y qué los diferencia de los portátiles ultraligeros? En primer lugar, la diagonal de pantalla suele partir de las 11” de los modelos más compactos hasta las 13,3” (la más habitual) o incluso las 14”. El grosor se limita a un máximo de 21 mm o 18 mm (en función del tamaño del equipo), el peso debe situarse por debajo de los 1,8 Kg y, en materia de conectividad, debe incorporar alta velocidad al menos mediante puertos USB 3.0 (Thunderbolt, pese a los intentos de Intel por convertirlo en requisito fundamental, sigue sin estar presente más que en unos pocos modelos).

Pero, es en el tipo de almacenamiento donde el concepto de Ultrabook acaba por tener su seña de identidad: discos de estado sólido (SSD) en lugar de discos físicos tradicionales (HDD). No obstante, el todavía elevado ratio euro/gigabyte de este tipo de medios hace que o bien la capacidad estándar se limite a 128 Gbytes o que en su lugar se incluyan discos híbridos: almacenamiento físico con una memoria Flash embebida (usualmente de 32 Gbytes) en la que se instale el sistema operativo y así pueda sacarse provecho de las ventajas que esta tecnología aporta tanto en términos de fluidez del rendimiento general como en velocidad de transferencia de archivos.

Microprocesadores Intel Ivy Bridge

Por su parte, la optimización global que posibilita la arquitectura de 22 nanómetros de Ivy Bridge (un rendimiento un 20% mayor que el de Sandy Bridge, reduciendo el consumo en otro 20% gracias a un TDP sensiblemente más bajo) repercute de forma positiva en la autonomía, con baterías que duran al menos cinco horas bajo un uso normal y hasta diez horas en el mejor de los casos. Además, la nueva GPU incluida en los procesadores Ivy Bridge, Intel HD Graphics 4000, es bastante superior que la más básica Intel HD Graphics 3000, y al fin disponemos en el mercado de alternativas con gráficas dedicadas para los usuarios más exigentes.

Todos estos avances se completan con encendidos instantáneos, que permiten arrancar Windows en menos de siete segundos gracias a la tecnología Intel Rapid Start, y se coronan con carcasas metálicas que ayudan a disipar de forma óptima el calor (y eso sin mencionar lo llamativo de su diseño, del que es difícil no quedar prendado). Y, por si fuera poco, ya podemos encontrar algunos Ultrabooks en el mercado por debajo de los 800 euros, aunque siga predominando su encaje en la gama alta.

No todo son ventajas

Una vez vistos los aspectos positivos, no podemos obviar los negativos, que también los hay. El mayor handicap tiene que ver con la construcción de estos equipos, tendentes a un chasis de una sola pieza en el que todo va soldado en placa. De esta forma, si con un portátil tradicional podíamos ampliar fácilmente la memoria RAM o intercambiar la batería con solo levantar una tapa, en este caso las posibilidades de ampliación se ven muy limitadas.

La memoria, en lugar de en módulos, suele venir integrada en chips (con lo que es fundamental escoger bien en el momento de la compra), y lo mismo sucede con el almacenamiento SSD. Igualmente, para aquellos acostumbrados a viajar con una batería de repuesto, esto deja de ser una opción, aunque es algo que se compensa con una mayor autonomía de serie, tal y como hemos explicado.

También los grosores más reducidos implican la pérdida de la unidad óptica (aunque hay excepciones), y la cantidad de puertos disponibles es por lo general baja. De hecho, muchos fabricantes proponen utilizar un dock externo con el que ampliar las conexiones disponibles y permitir la utilización de lectores de disco independientes, o incluso incluyen adaptadores para utilizar un cable Ethernet normal con el que conectar nuestro portátil a Internet en el caso de no tener WiFi a mano.

Hacia la tercera generación

Haswell

La próxima generación de Ultrabooks, según la hoja de ruta de Intel, tendrá como cerebro la nueva microarquitectura, cuyo nombre clave es Haswell y sucederá a la actual Ivy Bridge. Mantendrá la fabricación en 22 nanómetros, pero mejorará sustancialmente su capacidad gráfica (se dice que hasta tres veces más respecto a Ivy Bridge) con la implementación de Direct 3D 11.1 y OpenGL 3.2, además de estrenar nuevas instrucciones AVX 2.0, utilizar más hilos y núcleos del procesador y bajar el TDP desde los 17 vatios actuales hasta apenas 10. Por su parte, también soportarán la nueva memoria RAM DDR4 con frecuencias de hasta 2.133 MHz.

Junto a estas novedades, el otro gran cambio vendrá de la mano de las pantallas táctiles, que nos permitirán sacar el máximo partido de Windows 8 y su nueva interfaz. Los primeros Ultrabooks de tercera generación llegarán al mercado a partir del segundo trimestre de 2013.

Conoce las pruebas realizadas por PCA Lab

Para comparar todos estos Ultrabooks entre sí, los hemos sometido a las pruebas habituales a las que solemos recurrir en nuestro Laboratorio cuando nos enfrentamos a todo tipo de ordenadores: PCMark 7, 3D Mark11, SiSoft Sandra 2012 y Battery Eater Pro, además de anotar los índices mostrados en la Experiencia de Windows. A través de ellas, hemos obtenido información sobre el rendimiento general del sistema, la capacidad gráfica, los componentes que se esconden tras cada configuración y la duración aproximada de la batería.

Antes de ejecutar todos estos benchmarks, y para garantizar la mayor homogeneidad posible en los resultados, hemos descargado y aplicado todas las actualizaciones del sistema operativo disponibles en el momento de escribir estas líneas, así como los controladores más recientes. De igual forma, y para evitar que las soluciones personalizadas de ahorro de energía de cada fabricante interfiriesen de modo alguno, durante el trascurso de estos análisis, los Ultrabooks estuvieron en todo momento enchufados a la red eléctrica.

PCMark 7 (www.futuremark.com) es uno de los tests por excelencia para medir la potencia y capacidad general de nuestro equipo, expresado en un valor numérico que tiene en cuenta el comportamiento durante tareas reales simuladas durante algo cerca de una hora. En concreto, el PC se somete a condiciones intensas que recrean escenarios ofimáticos y multimedia, poniendo a prueba el procesador, la memoria RAM, el disco duro y la tarjeta gráfica.

Experiencia en Windows

A su vez, también hemos recurrido a la puntuación obtenida en el apartado Experiencia de Windows, ya que constituye una herramienta presente en todos los ordenadores desde la llegada de Windows Vista y nos permite comparar con facilidad (aunque, eso sí, de forma genérica) las cualidades de cinco aspectos distintos: procesador, memoria, gráficos, gráficos de juegos y disco duro principal. El valor más bajo obtenido en cualquiera de ellos se corresponde con la puntuación general mostrada.

El tercer gran benchmark con el que pretendemos reflejar la capacidad de cada ordenador es el ineludible SiSoft Sandra 2012 (www.sisoftware.co.uk), que nos permite seleccionar una serie de pruebas centradas en la potencia de cálculo y rendimiento multimedia del procesador, la velocidad del disco duro interno (medida en tasa de lectura de datos) o la fluidez a la que funciona la memoria RAM (expresada en forma de ancho de banda). Además, con esta herramienta también obtenemos un informe detallado de los componentes y códecs presentes en cada máquina.

SiSoft Sandra

Rendimiento gráfico y autonomía

Para medir el rendimiento de la tarjeta gráfica, ya sea integrada o dedicada, hemos escogido 3DMark 11, obra del mismo desarrollador que PCMark. Como la nueva GPU Intel HD Graphics 4000 integrada en los procesadores Ivy Bridge es, por fortuna, compatible con DirectX11, no nos ha hecho falta recurrir a versiones anteriores de este benchmark. En todos los casos, lo hemos ejecutado en modalidad Performance, centrada en medir el rendimiento bajo supuestos equilibrados con valores medios. Al igual que con PCMark 7, cuanto más elevada sea la cifra final obtenida, mejor.

Pruebas

Por último, con Battery Eater (http://batteryeater.com), nos podemos hacer una idea del tiempo mínimo que nos durará la batería sin cargarla. Esta prueba somete al ordenador a un consumo intenso de recursos hasta agotar por completo su energía, con lo que el valor obtenido en horas y minutos equivaldrá a la autonomía que obtendríamos en el peor de los supuestos (con un uso normal y tareas cotidianas, siempre dispondremos de más capacidad, máxime si ajustamos el brillo de la pantalla o desactivamos determinados ajustes del sistema).

La opinión de PC Actual: últimas Joyas de la tecnología

Cualquier apasionado de la tecnología se sentirá, de buenas a primeras, atraído por los Ultrabooks. Son bonitos, son ligeros, son extremadamente delgados y, lo más importante, son máquinas altamente capaces. Así, los siete modelos que hemos analizado son todos excelentes opciones para quienes busquen un ordenador con un extra de movilidad y en los que no echarán en falta prácticamente de nada.

Son, definitivamente, los mejores portátiles jamás construidos, en los que los procesadores Ivy Bridge lucen al máximo con plena potencia y consumos muy bajos. Por otra parte, la horquilla de precios se ha flexibilizado y, al margen de los Ultrabooks que siguen emplazándose en la gama alta de los fabricantes, también disponemos de opciones más asequibles por poco más de 800 euros.

Apertura ultrabooks

Algunos inconvenientes

Pero también hay que tener en cuenta ciertos factores antes de dejarse llevar por sus encantos. Si antes resultaba fácil cambiarles el disco duro interno por uno de mayor capacidad más adelante, o añadirle nuevos módulos de memoria RAM, ahora debemos tomar este tipo de decisiones en el mismo momento de la compra, pues estos componentes suelen venir soldados en la misma placa base.

Y en lo que respecta a la batería, tampoco podremos intercambiarla por otra de repuesto cuando se nos agote su energía y no tengamos un enchufe cerca. Todo en aras de compactar su tamaño, claro está. Por todo ello, puede que haya casos en los que interese más combinar el uso de una tableta y un portátil asequibles para cubrir nuestras necesidades que hacerse con un Ultrabook.

Resultados de las pruebas

Centrándonos en los Ultrabooks que hemos analizado, el podio está copado por Toshiba, Samsung y Asus, y prácticamente hemos tenido que recurrir a la «photo finish» para decantarnos por un modelo por encima del otro (finalmente, el Samsung Serie 9 ha ganado).

El de los japoneses cuenta con la baza de un precio más equilibrado (ligeramente por encima de los 1.000 euros), mientras que los otros dos requieren un desembolso de 1.500 euros en su configuración de partida, pero ninguno difícilmente decepcionará a sus propietarios. Ligeramente a la zaga, la propuesta de HP también combina excelentemente un desembolso moderado con solvencia plena, constituyendo también una compra acertada.

Por su parte, si nos movemos por la horquilla más baja de precios, tenemos el IdeaPad U310 de Lenovo y el Inspiron 14z de Dell como opciones. El primero con algo menos de potencia que el resto (pero valores correctos para la gran mayoría de los usos) y el segundo con algo más de peso y grosor pero con unidad óptica, casi en la frontera entre un Ultrabook y un ultraligero de antaño. Por último, el usuario de empresa encontrará en el modelo de Fujitsu el reclamo del procesador vPro, junto a otras características que están igualmente a la altura. En definitiva, hay de todo para todos.

Lo mejor: movilidad plena

Ultrabook Asus

Claramente, los Ultrabooks suponen la última gran (r)evolución de los portátiles, o lo que es lo mismo: ir un paso más allá en cuanto a movilidad se refiere y sin dejarse apenas prestaciones por el camino. El grosor y el peso (Toshiba presume de 1,2 Kg) se reducen a su mínima expresión, a favor de la mayor comodidad posible.

Lo peor: poco ampliables

Ultrabooks

Si nos fijamos en la parte inferior de estos equipos, nos encontraremos prácticamente en todos los casos con tornillos y más tornillos, o lo que es lo mismo: configuraciones ya cerradas a las que difícilmente podremos añadirle nada más con el paso del tiempo. Y, por supuesto, baterías no intercambiables.

Ultrabooks analizados

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