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Cualquiera que se haya acercado al mundo del software de alto nivel puede predecir que el éxito de un programa de pago siempre está más asegurado que cualquier Open Source. Sin embargo, ese no ha sido el caso de las enciclopedias online. Wikipedia demostró a Microsoft que podía crear algo muy superior a lo que había hecho los de Redmond.

Durante muchos años, la enciclopedia Encarta ha sido una herramienta muy utilizada por estudiantes y usuarios de todo el mundo. Muchos de los que pudieron disfrutar del auge de esta herramienta durante su educación, seguro que recordarán haber utilizado los artículos de la misma para confeccionar trabajos completos. Es más, a tal situación llegó el copiar los artículos directamente de la enciclopedia Encarta, que incluso los profesores llegaban a obligar a sus alumnos a realizar los trabajos a mano, para que tuvieran que trabajar. Sin duda alguna, Microsoft creó un gran producto que incluso hizo historia. Y no lo hizo sin poco trabajo. Utilizaron como base otras enciclopedias, y pagaron a académicos para que escribieran artículos adicionales y mejoraran otros que más tarde serían revisado cientos de miles de veces. En total, llegaron a tener más de 62.000 artículos con información generalizada, y en varios idiomas, aunque no en una cantidad tan grande. Estábamos hablando de una enciclopedia única, que además podíamos llevar en un ordenador.

En su momento, además, era una completa revolución. Todo comenzó en los años 80, cuando responsables de Microsoft se reunieron con Enciclopædia Britannica, quienes entonces eran el novamás, con el objetivo de lanzar la misma en CD-ROM. Lo que ocurrió es lo que todos podíamos esperar de una organización tan tradicional como aquella, que no quisieran que su gran eciclopedia pasara a formato electrónico, e incluso amenazara su nivel de ventas. Su negocio, por cierto, estaba en vender estas enciclopedias por más de 1.100 euros, cuando a ellos les costaba unos 180 euros producirlas.

Con el "no" de los británicos, comenzaron a obtener los permisos de otras enciclopedias, como la Funk-Wagnalls, la Collier’s y la New Merit Scholar. Añadió más artículos y así nació Encarta, con más de 30.000 entradas, imágenes, gráficos, vídeos, tablas y todo, a golpe de click. Con menos información que la Enciclopædia Britannica quizá, pero con una facilidad pasmosa para encontrar lo que buscamos si lo comparamos con tener que seleccionar un tomo y acceder a lo que deseamos. Lo mejor, además, es que costaba tan solo 60 dólares. Durante muchos años, fue el clásico de las enciclopedias. Pero entonces todo cambió.

Wikipedia llegó, en el año 2011, e hizo que todo pasara a ser diferente. Cualquiera podía editar los artículos de Wikipedia sin problemas, contribuyendo a ampliar los contenidos. No obstante, esto añadía un factor, y es que no había forma de saber si esos artículos eran de calidad o si siquiera podía confiarse en ellos. Aun así, siguió creciendo y recibiendo más visitas, y cada vez la comunidad era mayor. Casi sin que nadie sepa cómo ocurrió, Wikipedia se ha convertido en una fuente confiable. La exigencia de los propios lectores es lo que hace que los enciclopedistas, que es así como se llaman los responsables de supervisar los cambios en los artículos de Wikipedia, se esfuercen para que contenga artículos de calidad. Y es sorprendente la organización con la que funciona actualmente, con usuarios que trabajan de manera voluntaria para mantener lo que hoy es una fuente de información para millones de usuarios. Y por cierto, también es una fuente muy importante para una gran cantidad de estudiantes alrededor de todo el mundo.

Algunos podrían decir que el error de Microsoft estaba en el precio que tenía su enciclopedia, que llegó a caer hasta los 30 dólares, mientras que Wikipedia no costaba nada a los usuarios. Otros podrán pensar que es una cuestión de información, pues esta última tenía más artículos. Pero lo cierto es que no tiene nada que ver con eso. En realidad, todo ello son consecuencias de la verdadera clave. Y es que, Microsoft nunca podría haber tenido una enciclopedia que sobreviviera a Wikipedia, por una simple razón, porque ellos se dedican a hacer software propietario, que en un determinado caso es más rentable y más estable, al poder mantenerse económicamente, pero que no ofrece un modelo que pueda competir contra el de Wikipedia para una enciclopedia.

Solo hay que ver las cifras. En su mejor momento, Encarta superó los 62.000 artículos, Wikipedia está en más de 4.400.000 artículos. De estos, la inmensa mayoría son de mayor calidad. Y si en algún momento podemos desconfiar de la información, no hay problema, pues la mayor parte de ellos conserva las referencias para que podamos comprobar directamente de dónde se ha obtenido la información. Luego, cada uno, es el que debe decidir si confía o no en dicha información, pero lo cierto es que tampoco tenemos motivos para confiar más de un académico que ha redactado un determinado artículo que de una persona que sabe escribir que se ha documentado y ha redactado el propio texto.

La gran cantidad de información que ya había en Internet, y la facilidad para escribir, una capacidad que tenemos la inmensa mayoría de las personas, convertía a Wikipedia en un sistema que funciona solo, sin tener que hacer nada más que mantener los servidores.

Además, no ha habido alternativa alguna en estos últimos años. La única alternativa a buscar algo en Wikipedia es buscarlo en Google, y precisamente este último proceso también nos suele llevar a Wikipedia en primer lugar.

Es más, incluso los artículos de Wikipedia sobre empresas y marcas oficiales aparecen antes que las propias páginas web oficiales de esas marcas o compañías, lo que representa a la perfección el nivel en el que se encuentra en este momento Wikipedia, una enciclopedia que ha conseguido que nos olvidemos de Encarta, y que todos los CD-ROM de esta se hayan quedado guardados en alguna caja de discos que tengamos guardada en uno de esos armarios que no abrimos nunca.

 

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