Windows 7 fondo

Hay que remontarse nada menos que al año 2003 para encontrarnos con el lanzamiento del primer microprocesador de 64 bits para la informática de consumo. Se trataba del AMD Athlon 64, una CPU adelantada a su tiempo que, a pesar del hito que supuso, apenas podía ser aprovechada por el limitado software de 64 bits que podíamos encontrar en esa época.

De hecho, Microsoft aún tardó algo de tiempo (2005) en lanzar su Windows XP 64 bits, un sistema operativo que tuvo escasa presencia por el mínimo software de 64 bits disponible, y también debido a la ausencia de controladores aptos para muchos de los componentes del momento.

De hecho, se nos dibuja una sonrisa al recordar que, entre los argumentos que esgrimían los responsables de AMD el día de la presentación, estaba el hecho de poder superar los 4 Gbytes de RAM, una de las limitaciones de la arquitectura de 32 bits. Decimos esto porque en aquellos tiempos tener 1 Gbyte era un lujo, así que cuatro nos parecían una verdadera exageración.

Los primeros procesadores de 64 bits de Intel para el mercado de consumo llegaron en 2004, y ya en 2006 esta empresa lanzó el primer micro para equipos móviles con esta arquitectura. Respecto a Windows, no fue hasta 2007 cuando vimos una versión de 64 bits realmente madura, de la mano de Vista.

¿Qué suponen los 64 bits?

En los tiempos de Windows 3.1 todo el software y los microprocesadores trabajaban en 16 bits. Después llegaron los 32 bits, que en realidad aún en la actualidad están muy presentes.

De hecho, es curioso pensar que hasta hace cosa de un par de años eran muchos los PCs que se vendían con CPUs de 64 bits y un Windows de 32 bits preinstalado, en parte debido al soporte de los controladores y en cierta medida por desconfianza o desconocimiento. Por ello, antes de nada, intentaremos arrojar luz acerca de qué supone la arquitectura de 64 bits en la informática personal.

Lo más evidente es que el procesador es capaz de manejar, en teoría, el doble de bits por ciclo de reloj, lo que supone una importante ventaja si utilizamos aplicaciones con un uso intensivo de CPU y siempre que hayan sido compiladas para la nueva arquitectura.

 AMD Athlon 64

Esto no supone que una aplicación de 64 bits sea el doble de rápida que otra idéntica de 32, pero sí que funcionará de una manera mucho más fluida y aumentará su rendimiento según el tipo de tarea.

De hecho, los 64 bits son ideales para sistemas donde hagamos un uso intensivo de la multitarea o de aplicaciones de cálculo (como, por ejemplo, de CAD o infografía).

La segunda diferencia importante a nivel técnico es que, mientras que la arquitectura de 32 bits solo es capaz de manejar un límite teórico de 4 Gbytes de memoria principal, la de 64 bits eleva esta cifra muy por encima.

Según el procesador y el sistema operativo utilizados podemos encontrarnos con diferentes límites, aunque basta indicar, como ejemplo, que en Windows 7 de 64 bits podemos instalar hasta 192 Gbytes de RAM, y con Windows Server 2008 podemos llegar, incluso, a los 2 Terabytes.

La barrera de los 3 Gbytes

Aunque el límite teórico de los 32 bits son 4 Gbytes, es bastante frecuente encontrarnos con PCs que, utilizando un Windows de 32 bits, muestran un máximo de 3 Gbytes de RAM instalada y, por tanto, utilizada.

La razón es que el sistema operativo evita llegar al límite, pues, según la placa base, el tamaño de la memoria de vídeo (si ésta es compartida) y otros parámetros concretos del hardware pueden provocar problemas al manejar cifras que se acercan al límite teórico.

PAE

Aun así, no es del todo cierto que las CPUs de 32 bits no puedan manejar más de 4 Gbytes de memoria principal. Algunos de los modelos más modernos incluyen una tecnología llamada PAE (Physical Address Extension) que amplía esta cifra hasta los 64 Gbytes al utilizar una traducción a 36 bits.

Y, de hecho, en ciertas versiones de Windows XP y Vista era posible activar esta característica para utilizar mayores cantidades de RAM con algunas aplicaciones concretas.

Controladores y aplicaciones

Hoy en día rara vez es un problema, pero en los comienzos de los 64 bits en la informática personal uno de los grandes quebraderos de cabeza era conseguir controladores compilados para ocho octetos. Esto se debe a que las tarjetas de red, de vídeo, las controladoras y los demás componentes del equipo han de utilizar controladores de 64 bits.

Por ello, aunque en un PC Actual no tendremos ningún problema con el hardware de última generación, deberemos tener mucho cuidado si pretendemos añadir una vieja impresora, una capturadora de TV o algo similar.

Si Windows 7 de 64 bits no incluye soporte para ellos, lo más probable es que el fabricante tampoco. Y no intentéis cargar o forzar los viejos controladores para 32 bits: no funcionarán.

De hecho, tened mucho cuidado si decidís obligar a Windows a utilizar esos viejos controladores, porque en no pocas ocasiones terminaremos sufriendo un pantallazo azul y, quizás, dañando el arranque del equipo.

 Start 64

Algo muy diferente es todo lo que concierne a las aplicaciones. Gracias al entorno Windows on Windows 64 (WoW64) que integran las versiones de Windows de 64 bits, es posible ejecutar sin problema alguno todas las aplicaciones compiladas para 32 bits. Esta tecnología es, en realidad, una especie de emulador de un antiguo sistema en 32 bits que, según nuestra experiencia, funciona realmente bien.

Algunos usuarios creen entrever menores prestaciones, aunque lo cierto es que todo es transparente y funciona sin necesidad de tocar parámetro alguno. Eso sí, a diferencia de las aplicaciones de ocho octetos, las de 32 bits solo serán capaces de manejar un máximo de 2 Gbytes de RAM.

Esto únicamente es relevante si trabajamos con aplicaciones como AutoCAD o Photo­shop, donde puede ser fácil alcanzar dicha cifra si manejamos ficheros muy grandes. Por ello, en el caso de tener un sistema de 64 bits siempre es interesante contar con versiones de nuestras aplicaciones compiladas para esta arquitectura, si las hubiera.

Además, en este caso es interesante conocer páginas web como Start64, donde podemos estar informados al día de las nuevas versiones de los controladores y las aplicaciones de toda clase que van apareciendo para las arquitecturas de 64 bits. Está disponible en inglés, pero sus últimas novedades son muy sencillas de seguir.

Un pésimo soporte

A pesar de sus ventajas y de que técnicamente hace años que tenemos acceso a las CPUs de 64 bits, hay que reconocer que no ha sido hasta hace poco más de un año cuando estamos viendo que los fabricantes, al fin, preinstalan Windows 7 64 bits de una manera masiva. Una de las razones de este desfase hay que buscarla en el limitado soporte que muchos desarrolladores han dado a la nueva arquitectura.

Un ejemplo bastante claro son los navegadores de Internet. Hasta hace no mucho Internet Explorer era el único navegador para PC que tenía su propia versión de 64 bits (incluida en Windows).

Por ejemplo, ahora mismo Firefox para 64 bits aún está en fase beta, y un componente tan importante como es el reproductor Flash Player de Adobe (con el que vemos los vídeos de YouTube, por ejemplo) hace apenas unos meses que tiene versión de 64 bits, aunque también disponible en fase beta.

 Adobe Flash Player

Esto significa que, aunque navegar por Internet no requiera un derroche de potencia, hasta hace no muchos meses si querías utilizar un Windows 7 de 64 bits tenías que emplear un navegador para 32 bits. Solo tenías un navegador web nativo que, por desgracia, carecía de soporte para ver cualquier contenido en Flash.

En el ámbito ofimático sucede lo mismo. No ha sido hasta la llegada de Office 2010 cuando hemos tenido una versión en 64 bits de la popular suite ofimática, aunque la propia Microsoft no recomienda aún su uso masivo.

La razón fundamental es que apenas hay una mejora de prestaciones, y lo peor es que la compatibilidad con infinidad de plug-ins y programas aún tiene mucho camino por delante. Aun así, el futuro es halagüeño. Basta echar un vistazo a nuestras pruebas del Laboratorio y al hecho de que cada vez aparecen más versiones para 64 bits.

Office 2010

Está claro que si actualmente tenemos un PC con Windows 7 en 32 bits no nos interesará pagar una nueva licencia de Windows 7 64 bits (no permite la actualización), salvo que queramos ampliar la RAM a 4 Gby­tes o más.

En este caso, el cambio de sistema será la única manera de aprovechar la ampliación. Para el resto, es cuestión de esperar a cambiar de PC, porque se ha convertido en estándar lo que hasta hace poco no era demasiado común en entornos Windows (Linux y Mac OS X hace años que lo tienen implementado).

Cómo identificar tu Windows

Si tenemos un PC gobernado por Windows, pero no estamos seguros de que realmente sea de 64 bits, podemos confirmarlo muy fácilmente. En el caso de Windows 7 simplemente iremos a Inicio/Panel de Control/Sistema y Seguridad/Sistema, donde se nos mostrará un resumen de la configuración de nuestra plataforma y, entre otros datos, la versión exacta de Windows instalada.

Si aparece la edición de Windows seguida de las palabras 64 bits, no hay duda. En caso de que no lo especifique claramente, se tratará de una versión de 32 bits.

En lo que concierne al microprocesador ya hemos comentado en este informe que las CPUs de 64 bits para equipos personales llevan mucho tiempo entre nosotros. Aun así, hay muchos modelos y podemos salir de dudas fácilmente con una utilidad como CPU-Z.

CPU-Z

Al mostrar la información sobre nuestra CPU tendremos que fijarnos en el apartado Instructions. Si indica que se incluye el juego EM64T (para los chips de Intel) o AMD64/x86-64 (para los microprocesadores de AMD), es que tenemos un micro de 64 bits.

Pruebas de rendimiento: 32 vs 64 bits

Con todo lo comentado a lo largo del texto una cosa queda clara: aunque no son la panacea, los 64 bits deberían suponer un aumento en prestaciones para cualquier equipo de uso personal.

Eso es lo que nos hemos propuesto valorar en el Laboratorio, haciendo distintas pruebas sobre un mismo PC con Windows 7 Ultimate 32 bits y Windows 7 Ultimate 64 bits, jugando, además, con diferentes cantidades de memoria RAM.

La razón de esto último es que, debido al mayor consumo de memoria principal que precisa un Windows de 64 bits para manejar un mayor espacio de direcciones, queríamos comprobar dónde se encuentra la línea a partir de la cual los 64 bits no resultan interesantes.

La plataforma utilizada

Como máquina de pruebas hemos empleado una de nuestras plataformas de referencia basada en un AMD Phenom II X4 965 Black Edition, 8 Gbytes de RAM DDR3, un disco duro Western Digital de 750 Gbytes SATA y una placa base Asus de última generación con un chipset AMD 890. Como tarjeta gráfica hemos recurrido a una aceleradora algo más modesta: una ATI Radeon X2600 con 1 Gbyte de RAM.

3DMark Vantage

Sobre esta plataforma hemos instalado cada una de las versiones de Windows 7, cargando siempre los últimos controladores para cada una de ellas, así como las actualizaciones más recientes disponibles.

Para medir los resultados hemos utilizado algunas de nuestras pruebas más conocidas, como PCMark o 3DMark Vantage, y otras más específicas elegidas para la ocasión, como SPECviewperf 11, Cinebench y WinRAR, con el que hemos comprimido una carpeta de 350 Mbytes y casi 7.000 ficheros.

Cinebench

Eso sí, todas ellas tenían versiones específicas compiladas para 32 y 64 bits, de manera que hemos utilizado la más adecuada en cada caso para obtener los resultados de la tabla según la cifra de memoria instalada.

Conclusiones

Si nos fijamos en los números de la tabla que veis debajo de este texto y los analizamos con cuidado, podemos sacar algunas conclusiones casi de manera inmediata. La primera y más evidente es que realmente sale rentable ampliar la memoria RAM por encima de los 4 Gbytes con un sistema basado en 64 bits. Como veis, las diferencias no son escandalosas, pero sí se logra una mejora apreciable sin hacer nada más que duplicar la RAM.

La segunda conclusión, y quizás la más importante, es que si tenemos un PC con menos de 4 Gbytes de RAM nunca debemos decantarnos por un Windows de 64 bits, pues su rendimiento bajará de manera apreciable respecto a esa misma máquina con el mismo Windows a 32 bits.

La razón fundamental de esto es el uso superior de RAM que hace un 64 bits para gestionar el espacio de direcciones, y que durante nuestras pruebas hemos cifrado en torno a 300 Mbytes. Es una cifra importante manejando menos de 4 Gbytes, así que hay que tenerlo en cuenta.

Por lo tanto, nuestra opinión final está clara: Windows 7 64 bits realmente compensa por su superior rendimiento, pero siempre que tengamos 4 Gbytes o más de RAM, y, sobre todo, si tenemos más. La versión en 32 bits, en cambio, es ideal para equipos con menos de esa cifra, resultando más rápido y liviano para dicha configuración.

 Resultados del banco de pruebas

A favor de los 64 bits

  • Mayor capacidad de proceso, pues en términos teóricos un microprocesador de 64 bits maneja el doble de bits por ciclo de reloj. Las aplicaciones de uso intensivo de CPU serán más fluidas y la multitarea más eficaz
  • Posibilidad de manejar una mayor cantidad de memoria RAM y romper el límite teórico de los 4 Gbytes que imponen los 32 bits
  • Mayor seguridad en sistemas Windows 7 de 64 bits, que cuentan con una tecnología que previene contra modificaciones del kernel por parte de ciertos tipos de malware

En contra de los 64 bits

  • Mayor consumo de memoria principal, pues manejar un mayor número de direcciones de memoria también requiere ocupar más RAM
  • Necesitamos controladores nativos de ocho octetos, por lo que no podremos hacer funcionar aquellos dispositivos antiguos que solo tengan soporte para plataformas de 32 bits
  • Aunque seguiremos pudiendo ejecutar aplicaciones de 32 bits gracias a la capa adicional de Windows, perderemos la compatibilidad con el software más antiguo de 16 bits

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