Cómo la tecnología ha facilitado la filtración de los Papeles de Panamá

Panama Papers
El último escándalo de corrupción a nivel mundial conocido como Panama Papers está de plena actualidad. La tecnología ha jugado un papel fundamental en su filtración, haciendo que su difusión entre los periodistas haya pasado totalmente desapercibida

Todos conocemos la existencia de bancos en los llamados paraísos fiscales que, al igual que los bancos suizos, tratan a sus clientes con la máxima confidencialidad. No sólo sirven para evadir impuestos, sino que tampoco conocemos la identidad de quienes los utilizan. En cambio, hay personas que han decidido que sí debemos saber quiénes son los que contratan los servicios de las entidades financieras de estos lugares. Es lo que ha pasado con los Papeles de Panamá, una filtración de 11,5 millones de documentos comprendidos en 2,6 Terabytes de información, en la que se pone cara, ojos, nombres y apellidos a estas personas. Los documentos filtrados pertenecen al despacho de abogados Mossack Fonseca, que lleva mucho tiempo trabajando con los principales bancos mundiales —como el celebérrimo HSBC— y protegiendo a clientes con actividades económicas offshore.

Gracias a la información filtrada se ha podido saber que hay personalidades de todas las esferas implicadas. Desde el Primer Ministro de Islandia, pasando por futbolistas como Lionel Messi, el presidente ruso Vladimir Putin, el recién elegido en Argentina Mauricio Macri, el exfutbolista y expresidente de la UEFA Michel Platini, el director de cine Pedro Almodóvar y el actor Jackie Chan, hay muchos nombres conocidos para el público.

Volvamos por un momento al oscuro mundo de los datos. 2,6 Terabytes repartidos a lo largo de 11,5 millones de documentos es una auténtica barbaridad de información. No se puede hablar tanto de filtración como de riada, y uno no puede evitar preguntarse cómo lo habrán hecho para mover toda esta cantidad de información.

Panama Papers, la mayor filtración de la historia

Antes de continuar pongámonos en situación. La primera gran filtración de la que se tiene constancia se produjo en 1971, cuando Daniel Ellsberg fotocopió 7.000 páginas clasificadas sobre la Guerra de Vietnam y las envió al New York Times. Esto le convirtió en el mayor revelador de secretos de su tiempo, y gracias a su labor el público pudo tener acceso a información que normalmente le está vedada.

En 2010 WikiLeaks publicó Cablegate, otra filtración que se componía de 1,73 Gigabytes de documentos de comunicación clasificados del Departamento de Estado estadounidense. Este volumen de información era unas cien veces mayor que el de Ellsberg, con un valor periodístico incalculable a pesar de sus consecuencias para Julian Assange.

La filtración de los Papeles de Panamá es de un tamaño mil veces mayor que Cablegate. Su publicación ha sido coordinada por el International Consortium of Investigative Journalists y se ha realizado en medios de prensa de todo el mundo. Debido a las dimensiones de la información que se ha manejado la tecnología ha jugado un papel fundamental. En los tiempos de Daniel Ellsberg habríamos hablado de camiones o barcos llenos de información, y con los últimos adelantos se ha podido mover de forma mucho más discreta, oculta a los ojos de miradas indiscretas, aunque se siguen barajando diferentes teorías de cómo se ha podido poner en circulación tal cantidad de información sin que nadie se diera cuenta.

Así se gestó la filtración de los Panama Papers: Signal, Threema, PGP...

Según el ICIJ, el asunto de los Papeles de Panamá empezó a filtrarse a finales de 2014 cuando una fuente anónima contactó con el periódico alemán Suddeutsche Zeitung. El periodista con el que dicha fuente se puso en contacto responde al nombre de Bastian Obermayer, y en ningún momento quiso revelar su identidad, aceptar llamadas telefónicas o encontrarse con el periodista en persona.

Los medios que utilizaron para comunicarse pasaban por aplicaciones de chat cifradas, de las que luego borraban todo el historial cuando terminaban de hablar. Estas aplicaciones cambiaban de forma frecuente para intentar dificultar el rastreo o que se rompiese el encriptado de las comunicaciones. Obermayer hace referencia a aplicaciones como Signal o Threema y a clientes de correo electrónico cifrados con PGP, pero no da ninguna pista que apunte a detalles específicos.

Tampoco se ha revelado cómo se enviaron todos estos documentos exactamente. Tengamos en cuenta que el tamaño de la filtración hace imposible que se pudieran enviar a través de correo electrónico, aunque podría ser que se hubiesen enviado de forma anónima en discos duros cifrados.

Distintos discos duros cifrados habrían contenido todos los documentosDistintos discos duros cifrados habrían contenido todos los documentos

Lo que se sí se ha revelado desde el ICIJ es que se creó un motor de búsqueda para los documentos con un sistema de autenticación en dos pasos, de forma que sólo pudiesen acceder personas autorizadas. También se envió a distintos medios como The Guardian una URL a través de un correo electrónico protegido que otorgaba acceso a toda la información.

También se desarrolló un chat en tiempo real con reporteros de distintos idiomas. El objetivo de estas conversaciones era ayudar a traducir los documentos a distintos idiomas lo más rápido posible, intentando aumentar de esta manera el alcance de la cobertura por todo el mundo. Es decir, que si un reportero japonés quería acceder a la información para publicarla en su país, podía encontrar alguien que hablase su idioma y le ayudase con traducciones de los datos.

Y aún así no todo se ha filtrado

Las cosas claras: el ICIJ no es WikiLeaks. La base de datos completa no se ha filtrado, según el director del ICIJ Gerard Ryle, para “proteger la identidad de particulares privados inocentes” que se encuentran junto a la de las identidades públicas. Según apunta este periodista, lo que se pretende es demostrar que se puede “hacer periodismo de forma responsable”.

El pasado otoño me puse muy nervioso, pensando "hay mucha gente que lo sabe". Se filtró algo en algunos sitios. Pero nunca fue a más. (Bastian Obermayer, periodista de Suddeutsche Zeitung)

Esto, por otra parte, abre una época de megafiltraciones. La de Mossack Fonseca es la primera, pero podría haber muchas más en el futuro. Esta firma de abogados no será la última en recibir un tratamiento similar, ya que las herramientas anónimas y la red Tor se han convertido en algo de un uso mucho más generalizado y sencillo. Además, existiendo servicios como Onionshare se pueden enviar datos de forma más fácil y segura.

Este ha sido un ataque periodístico tremendo a los paraísos fiscales, donde las herramientas anónimas y de cifrado han demostrado ser fundamentales para la consecución de un fin. El tiempo nos traerá el próximo gran bombazo, pero mientras tanto puedes consultar toda la información sobre este último escándalo en la web oficial de Panama Papers.

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