Sonda Voyager

Las sondas Voyager llevan casi 40 años estudiando el Sistema Solar. La Voyager I fue el primer objeto humano en llegar al espacio interestelar, siendo también el primer objeto capaz de llegar hasta Júpiter y Saturno y enviar imágenes de los mismos. La Voyager II por su parte llegó hasta Urano y Neptuno, siendo por ahora el único objeto espacial que ha llegado tan lejos. Actualmente las dos máquinas están estudiando el Sistema Solar Exterior, esperando que su vida útil sea suficiente para que lleguen a la zona conocida como heliopausa. Este término hace referencia al punto en el que el viento solar se une al medio interestelar procedente de otras estrellas.

No es casualidad que hablemos de ellas aquí. La razón es muy simple: las sondas Voyager cuentan con los ordenadores en activo más antiguos y, obviamente, no están en la Tierra. Siguen enviando datos después de todos los años que han pasado desde que se lanzaron, incluso estando a una distancia de más de 12.000 millones de kilómetros de nuestro planeta.

La primera sonda se lanzó en 1977, pero es probable que su hardware sea mucho más antiguo. Estamos hablando de una época en la que la informática no era lo que es hoy y, según se recoge en Muckrock, costaba mucho tiempo diseñar los ordenadores y certificarlos para que pudieran ir a bordo de una sonda espacial —que tampoco se construía y se certificaba en poco tiempo—.

Un software ‘actualizado’ frente a un hardware obsoleto

Si bien el hardware de las sondas no ha cambiado desde que abandonaron nuestro planeta, desde el centro de control de la misión su software se mantiene al día. Los trabajadores de la misión lo actualizan siempre que pueden para que se ajuste a las necesidades que la misión pueda tener en distintos momentos.

Según podemos leer en Wired, la memoria interna de los ordenadores de las Voyager es de sólo 69.63 kilobytes. Con esta cantidad de memoria la mayoría de las fotos que corren por Internet ni si quiera se podrían almacenar. Lo que usan para guardar los datos científicos que recogen son antiguas máquinas digitales de cinta de ocho pistas. Una vez se han transmitido los datos a la tierra, la sonda tiene que sobrescribir los datos más antiguos para poder recoger nuevas observaciones.

El equipo científico se comunica con las sondas a diario, y necesita al menos cuatro horas para realizar un mantenimiento rutinario. Generalmente se emplea el doble de tiempo en enviar comandos y recibir datos. El código de su software se escribió originalmente en Fortran, que aún funciona en algunos programas. Otros han sido portados a C.

Construcción de la Voyager en Cabo CañaveralConstrucción de la Voyager en Cabo Cañaveral

Originalmente el programa Voyager planeaba crear sus propios ordenadores. Sin embargo, en la época en la que la misión empezó a tomar forma se acabó el cheque en blanco de la NASA, con lo que empezaron a entrar en juego medidas de ahorro que dieron al traste con la idea. Esto obligó a reaprovechar un ordenador conocido como Computer Command System o CCS, originalmente desarrollado para la sonda Viking.

Este computador es el responsable de coordinar los otros dos ordenadores de a bordo: el Flight Data System o FDS y el Attitude and Articulation Control System o AACS. Estas dos máquinas actúan según instrucciones enviadas desde la Tierra y se encargan de detectar problemas o averías.

El FDS es responsable de recoger los datos científicos de los instrumentos de la sonda, así como de su transmisión. Este componente sí se diseñó dentro de la NASA debido a sus altos requisitos de entrada y salida, ya que debe transmitir datos a una frecuencia muy alta para asegurar que llegan hasta nuestro planeta sin pérdidas.

FDS de la sonda VoyagerFDS de la sonda Voyager

¿Cómo puede un ordenador sobrevivir 40 años activo?

Parte del secreto de la longevidad de las sondas Voyager tiene que ver con que fueron construidas de forma muy robusta y que se incluyeron muchos componentes redundantes. Tener dos máquinas para hacer la misma tarea no es algo que la NASA haga mucho estos días. Casi toda la redundancia de las Voyager ha desaparecido ahora. Esto puede ser porque algo se rompió durante la misión o que se apagó para ahorrar energía. De los 11 instrumentos originales de la Voyager I sólo funcionan cinco actualmente. Conforme más tiempo pase, más fácil será que algo se estropee.

Y aún así, las Voygager han excedido las expectativas de todo el mundo. Según se recoge, los diseñadores originales recibieron instrucciones de preocuparse más de que las sondas pudiesen observar Júpiter y Saturno y no tanto en llegar al espacio interestelar —aunque al final hicieron lo que quisieron—.

Mientras sigan funcionando las sondas Voyager continuarán recogiendo datos al menos hasta 2020, con posibilidades de llegar hasta 2025 si todo va bien. Incluso si algo se avería y no pueden recibir datos desde la Tierra, seguirían enviando datos hasta que la energía que las alimenta se acabe.

Por otra parte, las baterías que alimentan a las sondas se van acabando. Un día los responsables de la misión tendrán que priorizar qué dejan encendido y qué no. Aún así y aunque no puedan enviar datos científicos, se podrán recoger datos de ingeniería al menos hasta 2036. La misión no se ha acabado, y parece que aún queda mucho para que así sea.

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