Bandera del Arcoiris

Año tras año los desfiles del Orgullo Gay copan las calles de las principales ciudades del mundo. El colectivo LGTBI sale ahora al asfalto en una fiesta llena de fasto en la que celebran lo que son con cualquiera que lo desee, todo el mundo está invitado. Esto no siempre fue así. Las primeras manifestaciones -nótese que hablamos de "manifestaciones" y no de "desfiles"- se hicieron como forma de protesta por el trato en que la sociedad dispensaba a este colectivo, para reivindicar su existencia y para decir que no pensaban ir a ninguna parte. Los años han acabado sustituyendo el tono combativo por otro mucho más amable, pero el espíritu es el mismo.

Este tipo de demostraciones cada año suscita la misma pregunta: ¿Por qué no existe un día del Orgullo Heterosexual? Esta frase, aparte de ser desafortunada a más no poder, habla de una homofobia subyacente que todavía no ha podido ser extirpada. El Orgullo Gay no surgió como una celebración por ser lo que se es, sino como la exigencia de un derecho a existir del colectivo LGTBI sin que se les persiga por ello.

En algunos ámbitos ya no es anormal hablar de ciertas cosas. La cultura lleva años nutriéndose con personajes homosexuales muy destacados -como el escritor Oscar Wilde, el bailarín Rudolf Nureyev o el músico Freddie Mercury-. La política también incluye representantes del colectivo en sus círculos, con el tristemente fallecido Pedro Zerolo como una de las cabezas más visibles en España.

Para lograr todos los derechos que la comunidad tiene hoy en día han hecho falta muchos años de lucha, mucho trabajo de concienciación e "ingeniería psicosocial" para intentar abrir algunas de las mentes más cerradas. Quizá todo este trabajo podría haber sido mucho más sencillo usando los videojuegos como herramienta de concienciación. El ocio electrónico tiene un potencial enorme como elemento normalizador.

Freddie Mercury, icono de la comunidad LGTBI y de la músicaFreddie Mercury, icono de la comunidad LGTBI y de la música / nico7martin editada con licencia CC 2.0

Lo que los videojuegos pueden hacer por la comunidad LGTBI

Lo hemos comentado en otros artículos, pero aquí lo vamos a repetir: durante años se ha pensado que los videojuegos eran algo inofensivo, sin mucho contenido y enfocado a un público infantil. Ya sabemos que eso no es cierto. Aparte, siempre se ha pensado que los videojuegos eran algo puramente masculino y heterosexual, lo que tampoco es verdad. Según se puede leer en medios como FSGamer, muchos desarrolladores han dedicado muchos recursos a la lucha pro-LGTBI no tanto mediante su software -que sigue sujeto a los intereses del mercado y los compradores- como por su compromiso a nivel personal.

Durante mucho tiempo la industria ha ofrecido personajes estereotipados y sin profundidad cuando se incluía un representante del colectivo LGTBI en las tramas de algunos títulos, pero hay tres áreas que pueden resultar cruciales para combatir la homofobia mediante el entretenimiento digital:

  • Normalización. Por norma general, el ser humano teme todo aquello que desconoce. El videojuego puede visibilizar y acostumbrar a personajes y contextos que pueden extrañar o suscitar lenguaje del odio y actitudes homófobas.
  • Aceptación. Hoy en día, desgraciadamente, a quienes tienen que realizar el acto que vulgarmente se conoce como "salir del armario" les sigue costando muchísimo poder hacerlo. Ya no estamos en el mismo mundo que hace 30 años, pero por mucho que hayamos avanzado algunas cosas no cambian. Los videojuegos pueden servir para que los adolescentes confusos que no se sienten cómodos con su sexualidad vean que no tiene nada de malo, que no son bichos raros ni una anomalía.
  • Denuncia. Ya que se puede recurrir al área educativa para ayudar a los adolescentes a que se sientan más cómodos consigo mismos, el maltrato doméstico, el acoholismo, la xenofobia o el acoso escolar con tintes homófobos deberían estar presentes de forma que el jugador empatice con los protagonistas. Aprendería así a hacerles frente, bien por padecerlos, bien por defender a quienes pasen por dichas situaciones.
Los videojuegos también se pueden usar para educarLos videojuegos también se pueden usar para educar

LGBTQ Video Game Archive, un registro de todo el contenido LGTBI del mundo digital

Aparte de las anteriormente mencionadas áreas en la que los videojuegos tendrían que estar ayudando a concienciar sobre el colectivo LGTBI, en Estados Unidos ya existe el LGBTQ Video Game Archive. Este archivo funciona como una especie de "biblioteca" que documenta todas las referencias al movimiento en el mundo de los videojuegos.

Este archivo lo opera Adrienne Shaw, profesora de la Universidad de Temple. La académica lleva más de una década trabajando sobre este tema, aunque cuando comenzó a recopilar información pensaba que ya habría otra persona encargándose del asunto. Obviamente se equivocaba, ya que hasta que ella no empezó a ocuparse del tema a nadie más se le había ocurrido.

Shaw también piensa que los videojuegos pueden cambiar a mejor cómo se trata la sexualidad en una sociedad actual. También opina que pueden ser un enorme vehículo para la concienciación que hasta ahora se ha desaprovechado. En sus propias palabras:

En los próximos 30 años veremos a las personas explorar la sexualidad de forma más fluida, no pensar sólo en relaciones heterosexuales. También encontraremos romances homosexuales o bisexuales como parte de la trama y no como una elección.

Este año la Universidad de Temple concedió a Shaw -que normalmente trabaja sola en este proyecto- una garantía de mil dólares para ayudar a mantener la iniciativa con vida. LGBTQ Video Game Archive puede visitarse aquí.

Tres décadas de presencia LGTBI en los videojuegos

El primer juego del que se tiene conocimiento que incluyó a un personaje abiertamente homosexual en su trama fue Moonmist en 1986, una década después de que apareciese Pong. En este título una joven artista demuestra su descontento por la cobardía de su novia al casarse con un hombre, lo que seguramente sorprendería a muchos gamers de la época.

Otro ejemplo célebre de esto que comentamos es Birdo, el jefe final de los niveles de Super Mario Bros 2. En este caso se trataba de un personaje puramente transexual, igual que Poison de la saga Final Fight. Poison, por cierto, ha entrado a formar parte del elenco de personajes de la saga Street Fighter, pero eso ya es otra historia.

En los 80 también se vio algún ejemplo donde la sexualidad de los personajes sólo era parte del contexto de la aventura que vivían, sin marcarla de forma profunda. Es el caso de títulos como Circuit's Edge o It Came from the Desert.

Llegaron los años 90 y la cosa no cambió mucho. En juegos como Rise of the Dragon, publicado en 1990, entrábamos en un establecimiento llamado Pleasure Dome -¿alguien más ve la referencia a Frankie Goes To Hollywood o sólo me pasa a mí?-, donde podía entablarse conversación con una “mujer a imitación de un hombre que finge ser mujer”.

En esta década los RPG lideraron la libertad de elección, muchísimo tiempo antes de que Dragon Age Origins y Mass Effect apareciesen en el mercado. En la saga Ultima podíamos desde reclamar la compañía de hombres y mujeres de forma indistinta en su sexta entrega, a usar a un mago bisexual para satisfacer las necesidades fisicas de nuestro personaje en la séptima.

El primer juego donde se nos dio la opción de controlar a un personaje abiertamente homosexual fue Phantasmagoria 2: A Puzzle of Flesh, editado en 1996 como secuela de una de las aventuras gráficas mejor consideradas de esta década. Sin embargo, el matrimonio entre personas del mismo sexo no llegaría a los videojuegos hasta la aparición de Fallout 2.

Llegó el nuevo milenio y con él quedó demostrado que quedaba mucho por cambiar aún en materia de prejuicios sobre la orientación sexual. En títulos como Resident Evil: Code Veronica se interpretó el travestismo como una seña de inestabilidad mental. Algo similar se vio en Resident Evil: Dead Aim o en Guilty Gear X.

En 2001 Los Sims posibilitaron la unión entre personas del mismo sexo al menos en su plataforma original. Después del escándalo que supuso Birdo -que generó muchísima controversia en la puritana sociedad japonesa-, los chicos de Nintendo eliminaron la opción de los ports de Game Boy Advance y Nintendo DS.

El acalamadísimo Fable de Lionhead Studios también nos ofrecía casarnos con personas del mismo y de distinto sexo de forma simultánea, lo que después hacía que el género del personaje pasase a "bisexual" en las estadísticas. Vampire The Masqueade: Bloodlines también incluía escenas de sexo lésbico con su protagonista de por medio, si bien toda la acción quedaba fuera de cámara.

En GTA: San Andreas se usó la homosexualidad como arma arrojadiza. Recordamos una de las primeras referencias a la homosexualidad de un alto cargo, cuando el protagonista se ve en la tesitura de flirtear con el Ministro de Cultura en un club nocturno. Por su parte, BioWare permitiría que el jugador entablase relaciones sentimentales sin importar su género en Jade Empire, fórmula que después se repetiría en las sagas Dragon Age o Mass Effect.

A partir de 2005 veríamos la inclusión de personajes como un sacerdote católico homosexual en Broken Sword: The Angel of Death. En Bully el protagonista podía besarse con chicos y con chicas indistintamente, mientras que estudios como Mercury Steam jugaron a los excesos con el Gobernador Cassus Vicus en Jericho. Por su parte, BioWare siguió ofreciendo libertad con la saga Mass Effect. Rockstar Games acabaría cediendo ante las malas críticas y creando a Bernie Crane, amigo de Niko Bellic en GTA IV.

En los últimos años hemos vivido momentos de poca profundidad que tengan que ver con la representación de la comunidad LGTBI en los videojuegos. El ejemplo más notable es el de Dorian de Dragon Age: Inquisition, primer personaje "completamente gay" de BioWare. Por otra parte, Baldur’s Gate: Siege of Dragonspear incorporaba a Mizhena, una mujer transexual que ha despertado la homofobia de algunos usuarios.

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