Apple cede a ser auditado por China

El valor de este mercado motiva a Apple a buscar un espacio de colaboración y comunicación, que no vete sus productos en este tremendo consumidor. Teniendo entre sus compatriotas al temido fabricante Xiaomi, es hora de ponerse firme y dar una estocada antes de que sea tarde.

El principal problema que ve China en Apple, es el riesgo de que sus dispositivos puedan ser usados por la NSA para recopilar información de los usuarios.

Pese a que la compañía ya ha expresado, y supuestamente demostrado, que no colabora con ninguna agencia gubernamental y que no cede a las solicitudes de información de sus usuarios, el gobierno chino ha considerado la funcionalidad de “Ubicaciones frecuentes” en iOS, como un “problema de seguridad nacional”, ya que entienden que el almacenaje del posicionamiento del usuario puede revelar información sensible.

Por este motivo, Apple comenzó a almacenar los datos de los usuarios chinos en China, concretamente en unos centros de datos que estaban controlados por la empresa estatal Telecom, pero estos datos no pasan a estar bajo el poder de China, están cifrados igualmente para que Telecom tampoco acceda a ellos.

Tras los ataques a cuentas de iCloud de usuarios chinos ocurridos en octubre, Cook tuvo que volver a calmar las aguas y demostrar que los ataques no son actos de espionaje y se comprometió con el Viceprimer Ministro, Ma Kai, a trabajar por la "protección de la información de los usuarios", así como "el fortalecimiento de la cooperación en los campos de la información y la comunicación"

Según informó el diario chino Beijing News, el Jefe de Información en Internet del Estado chino, Lu Wei, se reunió con Tim Cook, CEO de Apple en las instalaciones de Cupertino para llegar a un terreno en el que ambos pudieran cooperar. En ella, Cook, aceptó pasar las inspecciones en materia de seguridad que solicita China y que podrían proporcionar la seguridad que requiere el Estado. Estas inspecciones se realizarían por oficiales chinos expertos en seguridad.

Solo nos quedaría saber quién audita estas inspecciones para poder cerrar el círculo del vigilante del vigilante. Parece más una firme oposición al mercado extranjero, tan común en Asia, que unas sospechas firmes de espionaje, ya que no se ha prohibido la venta de los terminales.

Se asemeja a una estrategia para ganar tiempo y prestigio para las marcas y productos chinos, que está ganándole la mano a Apple.

Fuente | Beijing News

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