Células vistas desde un microscopio electrónico

En 2005, la compañía Google se atrevió a alumbrar un nuevo producto, su Google Maps, un servidor de mapas capaz de ofrecer imágenes vía satélite de todo el planeta. Tras 10 años cosechando éxitos e introduciendo mejoras, su servicio se sincroniza hoy en el GPS de cualquier teléfono móvil y las agencias de inteligencia lo emplean para sus labores de vigilancia y búsqueda -acordémonos del caso de Edward Snowden-, entre muchas otras funciones. Sin embargo, poco podían imaginar los de Mountain View que los algoritmos de sus sistema de mapas acabarían al servicio de la medicina. Sí, has oído bien, porque ya existe un Google Street View para el cuerpo humano.

El innovador proyecto ha nacido de la mano de un equipo de científicos de la Universidad de Nueva Gales, Australia, cuyo invento permite viajar por nuestro organismo como nunca había sido posible hasta ahora. Es decir, su ‘visor’ proporciona un zoom tan exhaustivo –por ejemplo, desde la vista exterior de nuestra rodilla hasta el interior de la articulación-, que es posible acceder incluso a las células que se esconden detrás de los huesos y los órganos, una cuestión determinante a la hora de agilizar el diagnóstico y prevención de ciertas patologías como la osteoporosis, la artrosis, etcétera.

Células infectadas por un virusCélulas infectadas por un virus

Cómo funciona el Google Maps del cuerpo humano

Su tecnología combina, además de un microscopio de última generación –que, por supuesto, proporciona imágenes en HD-, la resonancia magnética, cuya función principal es la de determinar cómo el movimiento y la carga del peso corporal influyen sobre las citadas moléculas. De hecho, permitirá establecer una relación directa entre el mal funcionamiento de una sola célula con enfermedades concretas. 

La directora del estudio, Melissa Knothe Tate, asimismo, asegura que su descubrimiento servirá para “comprimir 25 años de investigación en unas pocas semanas” y desarrollar nuevos tratamientos.

Vista del plasma sanguíneoVista del plasma sanguíneo

Al margen de esta aplicación, no es la primera vez que la tecnología de Google se traslada al ámbito de la salud, pues existen trabajos previos como el que realizaron la Universidad de Harvard y de Heidelberg para mapear las conexiones neuronales en ratones; y el de la Escuela de Medicina de NYU, que se valió del algoritmo para desarrollar un microscopio que permitiese a los estudiantes observar los tejidos mediante el ordenador; que ya la habían aplicado.

Y a ti, ¿qué otros usos de el Google Maps se te ocurren?

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