Tatuajes

Los tatuajes son una expresión de libertad, de individualidad, de las creencias y las vivencias de quien los lleva. Un tatuaje puede ser algo muy personal, como lo podría ser la forma de los ojos o la expresión de la mirada. Es una señal corporal artificial que muchos llevan con orgullo y que puede convertirse en una característica que hace reconocible a una persona a los ojos de otras. Hay quienes se han dado cuenta de las posibilidades de identificar a alguien mediante uno de estos dibujos que se hacen en la piel, con lo que ya se están desarrollando técnicas y tecnología para el reconocimiento por tatuajes.

Según se ha publicado en Motherboard, científicos del gobierno estadounidense están trabajando con el FBI para crear un sistema automatizado de reconocimiento de tatuajes que se podría usar en prisioneros federales y estatales como “una fuente inagotable de datos”, según ha dado a conocer la Electronic Frontier Foundation en una serie de documentos sobre el tema.

Tatuajes como modo de identificación y creación de perfiles

Las unidades de análisis de conducta del FBI llevan tiempo utilizando los tatuajes como una forma de identificar y elaborar perfiles de sospechosos criminales. Es por eso que el FBI se ha aliado con científicos del National Institute for Standars and Technology (NIST), con el objeto de crear el sistema de reconocimiento de tatuajes que ya hemos comentado —en el que también han participado empresas independientes, instituciones de investigación privadas y universidades—. Mediante este sistema se podría no sólo identificar, sino también agrupar y realizar deducciones sobre distintas personas basándose en la tinta que llevan en sus cuerpos.

Según se recoge, la presentación del NIST llamada Why Tattoos? deja muy claro cómo se podría utilizar el sistema. En dicha presentación se comenta de forma muy explícita que los dibujos corporales podrían hacer alusión a “afiliación a bandas criminales, subculturas, creencias religiosas o rituales o una ideología política”. También apuntan que podrían “contener datos de inteligencia, mensajes, significado y motivación”.

Los investigadores gubernamentales no revelaron que las 15.000 imágenes usadas en el experimento, conocido como “Tatt-C”, venían de prisioneros que no habían accedido a someterse a él. Aparentemente estas renuencias vendrían dadas por el quebrantamiento de normas federales para la investigación ética.

Los datos de los presos se habrían obtenido de forma poco claraLos datos de los presos se habrían obtenido de forma poco clara

La ética de usar prisioneros en los experimentos

Las cárceles estadounidenses cuentan con una gran cantidad de internos tatuados. El uso de los prisioneros en la investigación presenta un número de “peros” a la hora de proteger a los reclusos frente a la explotación. Las normas limitan el número de experimentos que se pueden realizar y requieren la supervisión de un organismo independiente, que debe incluir la representación de al menos un preso.

Según la EFF, los investigadores no revelaron el uso de prisioneros en el experimento alegando en primera instancia que los datos se habían recogido en el “transcurso de una operación”. Los oficiales del NIST sólo aprobaron el experimento de forma retroactiva, bajo la impresión de que no tenía que ver con datos adquiridos de sujetos humanos.

Los datos recogidos se enviaron después a 19 empresas independientes y distintas organizaciones. Entre ellas se encuentra MorphoTrak, una empresa de tecnología biométrica que en el pasado ha trabajado con distintas agencias gubernamentales de los Estados Unidos.

Bases de datos biométricas o cómo cargarse la privacidad y la presunción de inocencia

Tal y como se puede leer en un artículo publicado en 2008 por el Washington Post y que se puede consultar en este enlace, la idea de tener una base de datos biométricos no es nueva. Las imágenes digitalizadas de caras, huellas digitales y patrones de las palmas de las manos ya estaban siendo entonces informatizadas por el FBI, con la idea de usar todos esos datos para resolver crímenes o prever ataques terroristas. Actualmente otros países como Israel también cuentan con su propia base de datos biométricos.

Ya entonces se empezó a oír hablar de preocupaciones por la privacidad de los ciudadanos. En su momento se recibieron muchas críticas por parte de aquellos que pensaban que el propio cuerpo se convertiría en una cédula de identidad de facto. Se criticó que el gobierno quisiese detener a alguien basándose en la biometría, sin tener pruebas fehacientes de que es un criminal.

Cartel que menciona la primera enmiendaCartel que menciona la primera enmienda / Mustafa and Aziza editada con licencia CC BY-SA 2.0

Con el sistema de reconocimiento por tatuajes viene a pasar lo mismo. La EFF cree que este nuevo sistema de reconocimiento biométrico atenta contra la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, que regula la libertad de culto y de expresión. Además de que, al pasar a formar parte de una base de datos federal, la presunción de inocencia se podría acabar perdiendo. Muchas de las personas incluidas en dichos repositorios nunca han sido sospechosas de un crimen, denunciadas o estado en la cárcel.

Para más inri en una presentación pública reciente, el FBI reveló su deseo de convertir su repositorio facial en algo exento del Acta de Privacidad. Sus motivos para ello es que deberían poder quedarse con los datos indefinidamente, de forma que se puedan identificar y prevenir crímenes en el futuro. Según se recoge, dicha base de datos se proyectó para contener 52 millones de imágenes de caras a finales del pasado año, incluyendo las de millones de personas inocentes que solicitaron visados o que recibieron una verificación de antecedentes federales como una condición de su trabajo.

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