Colonization

Colonization es uno de los juegos clásicos creados por Sid Meier, a la sombra del éxito de Civilization. Ahora podemos volver a disfrutar de este clásico de la estrategia por turnos en la forma de expansión para Civilization IV.

El planteamiento de este remake es simple en su esencia, como miembro de una de las expediciones de una de las cuatro potencias colonizadoras (Inglaterra, Francia, España y Holanda) debes conquistar territorios en el Nuevo Mundo, con el fin último de conseguir la independencia de la colonia, con todas las implicaciones que ello tiene: cualquier partida acabará irremediablemente en diversos enfrentamientos, ya no solo con colonias rebeldes, si no con nuestra patria natal, que no verá con buenos ojos nuestro animo independentista.

Pero los europeos no serán los únicos que nos encontraremos durante el desarrollo del juego, los indígenas americanos saldrán a nuestros paso de modo amistoso en un principio, pudiendo variar esta relación según avance el tiempo, en función de nuestro estilo de juego y nuestras intenciones, pudiendo conquistarlos o realizar pactos comerciales, entre otras opciones.

Cada potencia colonizadora tiene sus puntos débiles y fuertes que la definen y hacen que la experiencia de juego con cada una sea totalmente distinta, ya no solo entre ellas si no en esencia, diferente a la de otros juegos del género, debido al hecho de que contamos con pocas tropas y con una gran variedad de recursos a tratar, la microgestión será vital para crear una economía sólida, como si de una auténtica colonia se tratase.

La presencia de la ciudad natal, interactuando con nosotros a veces favorablemente, a veces negativamente (tributos e impuestos), será presente en todo el juego hasta que finalmente nos declaremos independientes, lo cual es un proceso cuyo potencial de realización se verá reflejado en el juego por las “campanas de libertad”, indicadores del apoyo de tu pueblo a una posible revolución, que además se verán apoyadas por personajes históricos de la talla de Simón Bolivar o George Washington.

En resumen, una correcta reedición de un clásico que merece unas cuantas partidas en las que demostraremos nuestro valor como pionero del Nuevo Mundo.

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