Mide rendimiento apertura

La percepción de la velocidad de funcionamiento de un ordenador es subjetiva. Si estamos tranquilamente con la televisión encendida arrancando el equipo para realizar alguna tarea que no sea urgente, la sensación de espera puede no ser molesta en absoluto a pesar de que el tiempo invertido sea de un par de minutos.

Pero si, por el contrario, tenemos que llegar a una cita y se nos ha olvidado mirar la dirección en el correo y tenemos que arrancar el PC de nuevo antes de salir, la sensación de espera será notablemente superior aunque el tiempo invertido sea el mismo.

Desde luego, lo ideal es que, en este caso, el tiempo sea siempre lo más breve que sea posible, de modo que en ningún caso se tenga la sensación de estar esperando a que el equipo acabe de realizar alguna tarea. El objetivo de los benchmarks, en general, es, precisamente, obtener una medida fiable y objetiva acerca del rendimiento de un ordenador.

Con este valor puedes afrontar la tarea de optimizar el comportamiento del equipo si detectas algún cuello de botella en algún apartado concreto. El método básico requiere medir el rendimiento, optimizar el sistema, volver a cuantificar la productividad y comparar los resultados para ver si se ha producido alguna mejora o no.

El impacto de las optimizaciones que realices dependerá de factores como la antigüedad del equipo o el estado de los componentes individuales, como el disco duro o el procesador. En este informe te ofrecemos una referencia de algunos de los benchmarks que empleamos en nuestro Laboratorio para que puedas ir experimentando con ellos y adaptándolos a tus necesidades concretas.

NIVEL: INTERMEDIO

Pruebas software de ámbito global

Estas pruebas de rendimiento cuantifican la productividad global del equipo, con una puntuación final como resultado, junto con una serie de puntuaciones parciales que pueden estar asociadas a componentes del sistema, como el de almacenamiento, o a actividades y tareas como la productividad o el ocio digital multimedia.

Ofrecen una visión global acerca del equipo y son útiles para hacer una evaluación general, pero no tanto para extraer conclusiones parciales sobre el éxito o no de una optimización, pues los resultados dependen, en general, del rendimiento conjunto y no de elementos individuales. De todos modos, en los resultados detallados también es posible extraer información especializada, aunque a costa de un trabajo de indagación en las listas de números al final del proceso.

Prueba 1. PCMark Vantage

Consta de varias áreas de medida: Memories, TV and Movies, Gaming, Music, Communications, Productivity y HDD. En los resultados desglosados se pueden ver cifras sobre el rendimiento de componentes concretos como la CPU, el disco duro o la tarjeta gráfica, pero la mayoría se centra en métricas asociadas a unas tareas muy concretas.

PCMark Vantage

La versión gratuita permite ejecutar la batería de pruebas una única vez con una licencia asociada a cada dirección de e-mail. Si tienes varias, podrás disponer de varias licencias. Hay versiones de pago que no son caras. Ofrece unos resultados muy consistentes.

Prueba 2. PCMark 7

Esta sofisticada aplicación es una versión actualizada de la popular herramienta PCMark, pero en esta ocasión está pensada específicamente para Windows 7. Ofrece un funcionamiento similar al de su predecesora: un resultado global y una serie de baterías de pruebas asociadas a actividades más que a la evaluación de componentes concretos del equipo, entre las que podemos destacar Overall Performance y Common Usage Performance.

PCMark7

Existe un apartado específico para evaluar el rendimiento del hardware, aunque no es tan especializado como otros benchmarks similares. Solo tienes que seleccionar o desmarcar el cuadro de selección correspondiente para hacer que las pruebas sean más o menos exhaustivas.

Benchmarks para tarjetas gráficas

El subsistema gráfico es relativamente fácil de aislar de la memoria, la CPU y el disco duro. Sobre todo si las pruebas las configuras en modos de alta calidad gráfica y cinemáticos de elevado nivel de exigencia. De otro modo, la CPU influirá de manera determinante en el resultado. Puedes usar los benchmarks integrados en juegos comerciales, o bien utilizar otros diseñados para evaluar las habilidades de la tarjeta de vídeo.

Prueba 1. 3DMark Vantage

El benchmark por excelencia para evaluar el rendimiento del sistema gráfico. Incluye pruebas relacionadas con el gaming en todas sus acepciones, aunque solo para DirectX 10. No es un problema mayor, ya que es la API gráfica por excelencia. Para DirectX 9 se puede usar el ya veterano 3DMark06, y para DirectX 11, 3DMark11, que es más reciente. 3DMark Vantage sigue estando vigente al no estar universalmente adoptada la API DirectX 11.

3DMark Vantage

Tiene varios modos de evaluación: Extreme, High, Performance, Entry y Custom (personalizado). El más usado a efectos de comparación es Performance. Extreme es demasiado exigente y Entry se ve influenciado en demasía por la CPU. Ofrece un resultado global junto con uno específico para la CPU y otro asociado a la GPU. 

Prueba 2. 3DMark11

Si tienes un equipo reciente o lo has ampliado con una tarjeta gráfica de última generación, podrás usar este benchmark para evaluar el rendimiento en el modo DirectX11. Las tarjetas gráficas son compatibles hacia atrás, de manera que las preparadas para DirectX11 también podrán funcionar en modo DirectX 10 y Di­rectX 9, aunque, salvo modelos de gamas muy bajas, en estos modos no deberían tener mayores problemas.

3DMark11

También tiene varias modalidades de funcionamiento: Extreme, Performance y Entry, siendo el segundo de ellos el que más se usa. Arroja un resultado global junto con uno para CPU y otro para GPU. 

Prueba 3. Unigine Heaven DX11 Benchmark 2.5

Fue uno de los primeros benchmarks capaces de medir el rendimiento con DirectX 11, y también DirectX 10, DirectX 9 y OpenGL, así como en modo 3D. La configuración habitual en PC Actual pasa por establecer el modo DirectX 11, la teselación como Normal, los shaders como High, el filtrado anisotrópico (Anisotropy) como 16x, el antialiasing (FSAA) como 4x, con pantalla completa y a la resolución nativa del equipo.

Ungine Heaven DX11

Después, solo hay que pulsar Run y se abrirá la pantalla de prueba donde deberás asegurarte de que haces clic sobre la pestaña Benchmark en la parte superior de la pantalla para que comience la batería de tests.

Al final ofrece un resultado en forma de puntuación, y otro que indica los cuadros por segundo alcanzados por el hardware gráfico (fps). Los resultados por debajo de 15 fps para las resoluciones de 1.366 x 768 puntos son bajos. Lo deseable es que esté en torno a los 30 fps incluso para las resoluciones Full HD.

  • Contacto: www.unigine.com
  • Sistema operativo: Windows
  • Versión: Programa gratuito

Aplicaciones para evaluar el disco duro

Las unidades de disco apenas sí vieron evolucionar la tecnología durante años, pero con la llegada de las unidades de estado sólido (SSD) el panorama ha cambiado, y ahora los equipos que aspiren a brillar en rendimiento deben contemplar el uso de discos SSD o combinarlos con los magnéticos.

Los benchmarks miden el rendimiento en operaciones de transferencia de archivos con tamaños variables, entre cientos de Kbytes y unos pocos Kbytes, de modo que se pueda tener una idea sobre el comportamiento en todo tipo de situaciones.

Y también se miden las transferencias en los modos secuencial y aleatorio, y tanto para lectura como para escritura. El modo secuencial es el óptimo para los discos magnéticos, en los que las operaciones aleatorias penalizan seriamente el rendimiento. De ahí que sea interesante desfragmentar el disco periódicamente.

Prueba 1. ATTO

Es un software que mide de un modo muy visual y rápido las transferencias en lectura y escritura con diferentes tamaños y con la posibilidad de configurar parámetros como la profundidad de la cola (QD o Queue Depth). Los discos SSD alcanzan hasta 500 Mbytes/s en lectura y escritura, y los magnéticos están en torno a los 120 Mbytes/s en modo secuencial.

  • Contacto: www.atto.com
  • Sistema operativo: Windows
  • Versión: Programa gratuito
ATTO

Prueba 2. Crystal Disk Mark

Este benchmark mide los modos de acceso aleatorios y los secuenciales. Los primeros contemplan tamaños de 512 y 4 Kbytes, que es donde se ven diferencias entre los discos magnéticos, con rendimientos bajos, y los SSD, con resultados varios órdenes de magnitud mejores.

Crystal Disk Mark

Pon a prueba la CPU y la memoria principal

Los componentes relacionados tradicionalmente con el rendimiento en estado puro son el procesador y la memoria RAM, aunque no tanto por separado, sino conjuntamente. Al final, la memoria, más que contribuir activamente al aumento de las prestaciones, tiene que tener un mínimo de cantidad instalada y un mínimo de velocidad. Por encima de cantidades suficientes para hacer de intermediaria entre el procesador, los programas y los datos de los que se nutre la CPU, lo que realmente influye es el procesador.

Por ejemplo, para 4 Gbytes de RAM DDR3 1.333 MHz cualquier cantidad y velocidad superiores no supondrán una diferencia notable, salvo para pruebas de rendimiento con aplicaciones concretas, como Adobe Photoshop, y para archivos de imagen con resoluciones muy elevadas. Programas para medir este rendimiento hay muchos, pero nos quedamos con dos: KribiBench y Cinebench R11.5.

Prueba 1. KribiBench

Este modesto benchmark, ya veterano, renderiza un elevado número de polígonos a través de la CPU. La escena elegida por nosotros para realizar las pruebas es Ultracity, con más de 16 Gigapolígonos en el modo de renderizado Realistic. Es el más exigente, y, de hecho, los resultados de equipos de gama alta son del orden de cuatro cuadros por segundo (4 fps). Los netbooks están en cifras del orden de los 0,3 – 0,5 fps. Entre medias están todos los equipos restantes.

  • Contacto: www.inartis.com
  • Sistema operativo: Windows
  • Versión: Programa gratuito
KiribiBench

Prueba 2. Cinebench

Maxon desarrolla software para renderizado de modelos para diseño asistido (CAD), y tiene en Cinebench el benchmark de referencia para poder auditar las capacidades de un equipo para trabajar con Cinema 4D.

Cinebench

En nuestro caso lo usamos para evaluar las cualidades de un PC, tanto en cálculos con la CPU como en velocidad de la tarjeta gráfica en la prueba OpenGL. Además, permite renderizar la escena de referencia usando todos los núcleos o solo uno, para, así, averiguar el índice MP (multiprocesamiento).

  • Contacto: www.maxon.net
  • Sistema operativo: Windows / Mac
  • Versión: Programa gratuito

Prueba 3. Geekbench

Este software está diseñado específicamente para medir el rendimiento del procesador y la memoria RAM. Ofrece un resultado global, junto con índices desglosados para cálculos con enteros, con coma flotante y memoria.

Geekbench

Además, puedes almacenar los resultados en su página web sin más que crear una cuenta de usuario y usar el botón Submit una vez finalizadas las pruebas. Al ser multiplataforma, se pueden comparar los resultados con equipos muy distintos, incluyendo máquinas con Windows, Linux, Mac o, incluso, iPhone y iPad.

  • Contacto: https://www.geekbench.com/
  • Sistema operativo: Windows, Mac OS X, Linux y iPhone
  • Versión: Programa de 32 bits gratuito (el de 64 bits es de pago)

Existen muchos más benchmarks, desde luego, pero con estos tienes ya unas cuantas herramientas para poder dar el salto de una mera apreciación subjetiva del rendimiento a una cuantificación precisa y científica del potencial de tu ordenador. x264HD o PovRay 3.7 son otros dos bastante usados, pero que, de un modo u otro, se solapan con los mencionados en este artículo.

Recuerda ser extremadamente cuidadoso a la hora de configurar tu equipo. Aspectos como el modo de ahorro de energía en un portátil pueden suponer diferencias en las pruebas de rendimiento de hasta dos órdenes de magnitud para un mismo hardware.

Recomendaciones sobre el hardware

La velocidad de funcionamiento de los componentes de un equipo depende de factores que no siempre son evidentes. Repasemos algunos de ellos.

1. Mantén limpio el interior del ordenador. Sobre todo las aspas de los ventiladores y las rejillas de ventilación, que, si se obstruyen con pelusas, pueden incluso dejar de girar y de expulsar aire, con lo que el rendimiento de la electrónica afectada puede verse mermado y correr el riesgo de averiarse.

2. Actualiza el equipo. Puede parecer una recomendación fácil y evidente. Sin embargo, hay detalles que debes tener en cuenta. Por ejemplo, no compres memoria RAM por encima de 1.333 o 1.600 MHz (para DDR3). Es mejor adquirir más cantidad, aunque sea más lenta, que poca cantidad, pero muy rápida. La velocidad de la RAM no es crucial a partir de ciertos límites.

Los discos duros SSD sí influyen muy positivamente en la agilidad con la que se mueven los equipos. Lo mejor es tener un SSD para el arranque y un disco convencional para almacenar archivos.

En lo que concierne al vídeo, invertir en una tarjeta gráfica más solvente solo es recomendable si eres un apasionado de los videojuegos, o si tienes un equipo con más de tres años de antigüedad para aplicaciones multimedia.

El microprocesador, salvo que puedas usar la misma placa base, es una actualización que puede suponer muchos cientos de euros si te ves en la tesitura de cambiar la placa. Si la tienes que comprar es importante que tenga conectividad USB 3.0.

Las conexiones USB 3.0 son un avance importante para facilitar el almacenamiento externo. Si no quieres cambiar la placa base puedes adquirir una tarjeta de expansión PCI Express o ExpressCard para un portátil que tenga este tipo de conexión.

3. Revisa el disipador del procesador. Si llevas muchos meses sin tocar el conjunto de CPU más ventilador, puede ser interesante reponer la masilla térmica que une la superficie del procesador con el disipador. Suele secarse y perder sus propiedades como conductor del calor, degradando, así, la efectividad del sistema. Si el ventilador no es demasiado bueno tienes la opción de cambiarlo por uno mejor. Sea cual sea la opción que elijas, recuerda que tienes que limpiar la superficie de la unión antes de aplicar masilla nueva.

4. Desfragmenta el disco duro. Pero solo si es magnético. En el caso de que sea SSD, vela por dejar un espacio libre de un 20% del total (cuanto más mejor) para que los algoritmos de escritura y liberación de espacio funcionen de manera óptima. Para los discos magnéticos sí que es interesante la desfragmentación periódica.

No olvides estos consejos

En cuanto al software, las recomendaciones son ciertamente diversas dependiendo del tipo de equipo que tengas. Estas son nuestras sugerencias:

1. Cambia el sistema operativo. Los netbooks y otros equipos con un procesador modesto en cuanto a rendimiento, mejoran notablemente su comportamiento si se instala un sistema operativo alternativo a Windows. Ubuntu Linux es una distribución que se puede adaptar bien a este tipo de ordenadores con un rendimiento tan limitado y posibilidades de ampliación también escasas. Como ejemplo tenemos el equipo Nokia Booklet 3G, que con Windows 7 era prácticamente imposible de usar, mientras que con Ubuntu exhibe un comportamiento bastante más ágil. Sin pedirle milagros, pero funcional.

2. Revisa el software que se arranca durante el inicio. En los equipos con poca memoria, discos magnéticos o recursos limitados de CPU, el momento del arranque es el que se aprovecha para cargar todos los programas y servicios que están diseñados para funcionar en segundo plano o para ejecutarse de forma preferente.

Puedes decidir qué software y servicios se ejecutan en el inicio usando la aplicación del sistema msconfig.exe, u optar por otras más específicas y especializadas, como WinPatrol, con una versión gratuita que, además de controlar los programas de inicio, permite retrasar su arranque para que no se lancen todos a la vez, colapsando tanto el disco duro como el procesador. Así, se puede decidir que un programa se inicie dos minutos después de arrancar el equipo, otro tras un minuto, otro más después de tres minutos, y así sucesivamente, de modo que se escalone su ejecución.

3. Actualiza las aplicaciones. Generalmente las actualizaciones optimizan el funcionamiento de las aplicaciones. Verifica periódicamente que tengas las versiones más recientes de los programas y el sistema operativo.

4. Restaura el equipo. Si se da el caso de que el equipo no funciona bien con las versiones más recientes de un programa, prueba a devolverlo a su estado inicial, con el sistema operativo original y las aplicaciones del momento cuando compraste el ordenador. A veces el software evoluciona en la dirección de demandar recursos que puede que un equipo veterano no pueda proporcionar. Perderás funcionalidades, pero, a cambio, podrás seguir usando el PC o el portátil.

5. Cuidado con los virus. Un antivirus puede resultar una carga para un ordenador debido a los recursos que consume, pero si se instalan troyanos o malware en el PC o el portátil, la ralentización de tareas cotidianas puede ser insoportable.

6. Más batería, menos rendimiento. Cuando usas un portátil sin estar enchufado a la red eléctrica, automáticamente entra a funcionar el modo equilibrado o el economizador. Generalmente suelen limitar la velocidad de la CPU o la tarjeta gráfica, de modo que obtendrás un menor resultado en las pruebas de rendimiento comparado con el que se obtiene con el equipo enchufado a la electricidad.

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