El ordenador personal Amiga 4000 del año 1992

Los ochenta y los noventa. Existe una gran indefinición en esas dos épocas para los que pasamos la treintena. En nuestra mente apenas podemos diferenciar algunos momentos y ubicarlos exactamente en un año en concreto. Juegos Olímpicos de Barcelona 92, vale. Mundial de EE.UU del 94 y el codazo a Luis Enrique, también. El resto de experiencias de la niñez las recordamos con cariño, pero se nos nubla la vista al recordar exactamente qué verano era ese en el que nos comíamos un Mikobruja o un Mikolápiz. Lo mismo pasa con el uso de nuestros primeros ordenadores.

Nueve cosas que hacíamos con el ordenador en los años noventa

Recordamos grandes instantes que han quedado en poco más que prácticas prehistóricas para la generación nacida en el nuevo milenio. Esos tiempos obsoletos son los que repasamos a continuación. Bienvenidos a los noventa más tecnológicos.

Intentar copiar trabajos con la Encarta y acabar suspendiendo

Llegamos a casa tras el colegio y nos ponemos Bola de Dragón en la televisión. Mientras, ordenamos nuestras fotocopias de la serie de Toriyama, un gran éxito de intercambio tras duras negociaciones en el patio. Llega la hora de los deberes y recordamos que tenemos un trabajo importante por hacer. Dependemos de esa nota para hacer un buen trimestre en Geografía e Historia y encendemos nuestro 486. Rebuscamos entre los cedés de la enciclopedia de Microsoft e insertamos el que nos ocupa. Observamos el directorio de Prince of Persia en nuestra pantalla, nos llama poderosamente la atención y nos reclama una partida... Es el momento de acabar rápidamente con el trabajo y sabemos lo que vamos a hacer. Copiar.

La Encarta ha sido motivo de disputas con colegios desde hace más de veinte añosLa Encarta ha sido motivo de disputas con colegios desde hace más de veinte años / [Ruben Schade] editada con licencia CC 2.0

CTRL+C y CTRL+V. Cogemos el contenido correspondiente a la Guerra Carlista y lo pegamos en nuestro Word, nada de revisar ni de disimular. El príncipe de Persia nos espera y no podemos dejar de pensar en esos pinchos que siempre acaban con nosotros ¿El resultado final? Fácil. Un enorme suspenso colorea las hojas impresas. El estado de sorpresa e indignación cambia drásticamente al comprobar que bajo cada pieza de papel una ristra de caracteres, números y signos denotan la procedencia de nuestro laborioso trabajo. Es la 'dirección' del texto dentro de la Encarta. Así es como se aprendía entonces. De repente ya no te sientes tan listo.

La liturgia de los disquetes

Un amigo nos pasa un nuevo juego que tiene pinta de ser bueno. Charlas con él mientras te acababas las pipas. Ese juego, un tal Doom, viene repartido en un montoncito de disquetes que ya deseas insertar en el ordenador. Tu amigo te dice que han cabido en esos porque ha podido agujerear la parte inferior izquierda, transformándolos mágicamente en disquetes de doble densidad. Años después te das cuenta que eso era un bulo como un caballo de grande y lo que tu amigo te estaba dejando era un trozo de plástico con agujero.

Los disquetes, esos grandes amigos que hemos olvidadoLos disquetes, esos grandes amigos que hemos olvidado / [Surian Soosay] editada con licencia CC 2.0

Llegas a casa y pones uno tras otro los disquetes. Todo parece marchar bien, pero a última hora el PC empieza a hacer un ruido desagradable y repetitivo. Algo falla. Debemos desinstalar lo grabado y empezar de nuevo. Lo sacas, mueves la pestaña de aluminio y soplas, como si fuera un juego de la Mega Drive. Al final, con un poco de paciencia lo consigues. Apenas has tardado una hora y media. Ya puedes jugar. Suena la música y entras en el Inframundo. No crees ni por asomo que, pese a sus fallos, se pueda crear una unidad de almacenamiento mejor que el disquete. También piensas que es imposible mejorar gráficamente esa maldita obra de arte de id Software.

Necesitas más capacidad, prepara la chequera

En los noventa empezaron a salir nuevos programas y videojuegos enormes que necesitaban de más capacidad de disco duro. Tu obsoleto Seagate ST1144A de apenas 125 Megabytes de capacidad (sí, MB, nada de GB) llevaba tiempo pidiendo la hora de su defunción. Harto de tener que desinstalar programas para grabar otros te decides a comprar un disco duro moderno. Crees que en pleno 1997 y al tener que renovar el PC casi por completo sería apropiado un HDD de 3.000 MB.

Bonito disco duro de Macintosh de 1989Bonito disco duro de Macintosh de 1989 / [Marcin Wichary] editada con licencia CC 2.0

Esa memoria interna apenas da para guardar las fotos que has hecho en tu smartphone en el último mes, pero entonces era una capacidad más que respetable. Tras ver el precio de venta, unas 50.000 pesetas (300 Euros), decides bajar un poco de prestaciones y no ser un fanático de la Master Race, así que te escoges el de 2.000 MB. Así reducimos un poco el presupuesto del almacenamiento de nuestro PC hasta unas 37.000 pesetas (220 euros). En 1997 te gastaste un dineral en 2.000 Megabytes. Hoy en día se venden pendrives de la misma capacidad a 1€. Mejor, olvídalo. O no, echa un vistazo a esta lista de precios de disco duros y verás que 1GB en 1992 valía casi mil Euros. Así uno se siente mejor.

El primer mercado negro del porno era de disquetes

Exacto. Los que estén leyendo esto y tengan menos de veinte años se llevarán las manos a la cabeza. 1,44 MB de capacidad para meter dentro un conjunto de imágenes de diversa procedencia. Un recopilatorio de fotografías en las que cuerpos desnudos, a veces entrelazados, nos mostraban la realidad biológica del ser humano. Antes del uso global en España de Internet y antes de los cedés podíamos entretenernos con esta pornografía tan casera.

Se podía ver desnudos más o menos con esa calidad de imagenSe podía ver desnudos más o menos con esa calidad de imagen / [Surian Soosay] editada con licencia CC 2.0

Podíamos intentar conseguir una Hustler y pasar las imágenes y páginas a la velocidad del rayo, pero el encanto de tener 'dentro' de ese disquete una colección de irrisorios píxeles por pulgada no tenía parangón. Encima esas fotos tardaban un lustro en cargar, pero nos daba igual. Era el futuro. La tecnología al servicio de los cuerpos desnudos. Tampoco ha cambiado tanto la cosa... ¿O sí? No lo sabemos porque ya no consumimos porno, claro.

CDMix era el Torrent de ayer

¿Cuántas horas hemos pasado jugando a títulos incorporados en el CDMix? Esta forma de pirateo de los noventa, de la que renegamos ahora, se convirtió en una moda imperante en la época de los últimos Intel 486 y de los primeros Pentium 75 y 100. Eran listas de videojuegos ejecutables, todo bien ordenado en una pantalla de carga en la que salían las carátulas, como si fuera Steam. Se dice que este boom que abrió la industria del videojuego a miles de jugadores nació de algunas universidades tecnológicas por medio de becarios con tiempo libre.

Nuestro cerebro se quedaba como la pantalla del ordenador al poner CDMixNuestro cerebro se quedaba como la pantalla del ordenador al poner CDMix / [spideroncoffein] editada con licencia CC 2.0

En concreto nos sonará el nombre de LeChuck (en referencia a Monkey Island), un apodo que está detrás de la serie original y que se despedía con esta carta, para tristeza de todo un país de adolescentes. Eso sí, este uso fraudulento de las propiedades intelectuales sí ha tenido algo bueno que podamos recordar y es que muchos de nosotros hemos acabado comprando los títulos que allí se mostraban. Por lo menos los mejores. Pese a que CDMix era el más conocido también tuvo su momento Tatoo 4, otra recopilación de juegos que tenía el añadido del famoso vídeo de Pamela Anderson y Tommy Lee. Buena manera de llamar la atención en los 90.

Y el WordArt marcó el camino

Más tecnología asociada a los estudios. Teníamos a nuestro ordenador bajo MS-DOS más que controlado con los comandos básicos, pero la llegada de Windows 3.1 cambió para siempre la forma de trabajar de muchos jóvenes. Muchos incluso se pasaron un poco más tarde a Windows 95. Fue el camino lógico de una amplia mayoría de españoles a mediados de los noventa. Y ahí estaba Wordart, una herramienta para hacer trabajos que sirvió de excusa para pedir un PC a nuestros padres.

Qué preciosidades podíamos hacer con WordArt...Qué preciosidades podíamos hacer con WordArt... / [Richard Grandmorin] editada con licencia CC 2.0

'Así podré trabajar más deprisa, presentar trabajos limpios, podré utilizar Encarta y ya lo tiene Fulano'. Con una frase más o menos parecida lográbamos tener uno de éstos y, tras jugar y trastear con él durante meses tocaba hacer el primer trabajo. Era el momento en el que conocimos WordArt, una creación que transformó el mal gusto de los trabajos a bolígrafo por unas palabras obtusas y mareantes que se convirtieron en una marca por sí mismas. Cambiábamos el color, la forma, el tipo de letra (siempre escogiendo el efecto sombra, claro) y, de repente, habíamos utilizado el 80% del tiempo diario para el trabajo con una portada. ¡Pero qué portada!

Clippy, el abuelo de Siri y Cortana

Las inteligencias artificiales como Cortana o Siri están de actualidad. Nos facilitan el trabajo a la hora de buscar, reservar y comprar por Internet y ya las utilizamos sin apenas darnos cuenta. En los noventa estaba operativo su abuelo, el asistente de Office. Este clip con ojos es motivo de pesadillas en muchos jóvenes de los noventa pues tenía una característica peculiar que lo convertía en único. Era un mentiroso.

A veces, Clipo da miedoA veces, Clipo da miedo / [Rhonda Oblesby] editada con licencia CC 2.0

Cuando no sabíamos cómo salir de un trabajo o cuando necesitábamos saber algo y le habíamos dejado la Encarta a un amigo siempre aparecía. Emergía como un fantasma, como un demonio del averno y nos preguntaba qué tal. Lo observábamos con recelo, recordando otras jugarretas que nos había hecho con anterioridad. Finalmente, su rostro amigable nos reblandecía el corazón y decidíamos hacerle caso. Nos acabábamos de un sorbo la Cherry Coke y le preguntábamos. El maldito clip no tenía ni idea, de nuevo. Otra vez estafados por un juguete virtual, abuelo de Siri y padre no reconocido del Tamagochi. Nos preguntábamos por qué estaba en el Office como ayuda personal si nunca nos ayudaba. Seguimos con esa duda.

Fotolog y Messenger los primeros encuentros sociales

Son parte del pasado de las telecomunicaciones. Fotolog, que cerró definitivamente sus puertas este mismo año y Mesenger es el origen de la mensajería por Internet de hoy. Son nuestra adolescencia. De Messenger recordamos los escritos repletos de gifs y sustituciones de letras por imágenes llamativas, tanto que apenas podíamos leer lo que escribíamos. También echamos de menos esos estados repletos de símbolos así: '·$·$%&&//()=^¨Ç'. Pura nostalgia.

Así de bonito era Fotolog a finales de los noventaAsí de bonito era Fotolog a finales de los noventa / [Eurritimia] editada con licencia CC 2.0

¿Y Fotolog? Pues esta red social era tan simple que daba gusto. Muchas de las de hoy en día podrían aprender. Subíamos fotografía y escribíamos un par de frases, y ya está. La relación de amistad se medía por comentarios en tus imágenes, nada de likes ni corazones. Entonces se salvaba a los niños de África comentando. Era un signo de poder y así eras popular. También tenía sus peligros, pues se sabe de gente que ha muerto entrando en perfiles. Lo hacían sin saber que si mirabas uno lo hacías con el segundo, el décimo y el vigésimo. Así hasta entrar en un bucle sin final. Puede que hasta el momento de su cierre algún usuario recorriera los perfiles de todo el planeta sin poder desengancharse a esa droga cibernética.

PC Fútbol, el motivo por el que nos sabíamos el 11 titular del Sigüenza

Nos acabábamos de cambiar los últimos tazos de Chiquito y nos dirigíamos a casa corriendo. Teníamos que jugar el partido más importante de todas. El Castellón estaba en la Final de la Copa de Europa y debíamos doblegar al Milán. Menos mal que si ellos contaban con George Weah nosotros, gracias a nuestra impresionante secretaría técnica, contábamos en nuestras filas con Mijatovic, Aristizábal, Suker, Buyo y Fernando Gómez Colomer.

Este videojuego se sustituyó con el paso de los años por el impecable International Superstar Soccer, de Konami. Pero no había rastro de gestión, nada de fichajes difíciles ofreciendo hasta casas por cada gol metido. Hoy en día se juntan dos vertientes, unos tremendos simuladores deportivos con una superflua capa de gestión como presidente y entrenador y otros que son tan difíciles de controlar (y tan poco visuales) que no los tocamos ni con un palo. PC Fútbol era la unión de juego de gestión con otro vistoso y bonito pese a que, eso sí, al final siempre acabáramos escogiendo el resultado final directamente. Recordaremos siempre a Michael Robinson y sus portadas, así como esa quinta entrega con la que podíamos escoger a clubes de Segunda División B, un gozo para los habitantes de Melilla o Talavera.

kaiiv editada con licencia CC 3.0

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