Revólver oxidado

El debate sobre las armas en Estados Unidos sigue vigente y levantando ampollas. Los partidarios de implantar normas más estrictas que limiten más su compra, posesión y uso se enfrentan con quienes quieren que todo siga como hasta ahora. Tener un arma con la que proteger a tu familia en la tierra del Tío Sam es un derecho constitucional, y vive Dios -allí en concreto por lo que dicen, aunque según la Iglesia Baptista de Westboro ya no- que si algo les gusta a los ciudadanos estadounidenses es ampararse en sus derechos constitucionales. Basta ver cualquier serie para darse cuenta: son capaces de mencionarla más veces que un político español -y también para lo que les interesa-.

Dirigentes como el actual presidente Barack Obama han sido partidarios de establecer un control más firme sobre la venta y la posesión de armas. Después de que se produjeran los acontecimientos de la masacre de Orlando, Obama se dirigió a sus conciudadanos para calificar el asunto de "asesinato brutal" y después recordar lo siguiente:

Esta masacre es, por tanto, un recordatorio de lo fácil que es que alguien consiga un arma que le permita disparar a personas en un colegio, o en un centro de culto, o en un cine, o en un club nocturno.

El que por ahora se postula como candidato republicano a la Casa Blanca, ese hombre de amplias miras y políticas conciliadoras -que pasan por ser ordenado: cada uno en su casa y Dios, que es estadounidense como ya establecimos anteriormente, en la de todos- llamado Donald Trump apuesta por ser más permisivo en este aspecto. Tanto él como el resto de su partido han criticado duramente las llamadas "zonas libres de armas" situadas cerca de colegios y otras instituciones. En el caso del oxigenado multimillonario, en una convención republicana hemos llegado a escuchar lo siguiente salir de su boca:

Creo que las zonas libres de armas... a ver, cuando dices eso es como establecer objetivos de práctica para psicópatas y enfermos mentales. Buscan zonas libres de armas.

La capacidad evocadora de las palabras de Trump es tan grande que recuerdan a otro gran ciudadano americano:

Ahora supongamos que los sueños húmedos de los partidarios de una regulación más laxa en el control de armas se cumplen. Supongamos que las armas son la solución para todo, para absolutamente todo. Un poco como en ese capítulo de Los Simpson al que hacemos referencia justo encima de estas líneas. ¿Existe ese mundo?

The American Dream, el mundo donde todo pasa por las armas

The American Dream es una nueva experiencia de realidad virtual creada por el estudio Samurai Punk, aparte de un concepto muy extendido en la cultura pop que ya de por sí es una especie de realidad paralela. No imita ninguna situación de la vida cotidiana, es como si pasase en un mundo alternativo más bien.

Se trata de una aproximación distinta a la realidad virtual, algo que en caso de este estudio independiente con base en Melbourne no es poco habitual. En sus dos anteriores trabajos, Screencheat y Fruits Of A Feather, ya habían jugado con formas particulares de entender los videojuegos. El primero de ellos es un FPS multijugador de pantalla partida donde todo el mundo es invisible, con lo que todo el mundo tendrá que hacer trampas para descubrir dónde están los otros. El segundo es una experiencia jugable basada en la exploración, donde controlaremos a un pájaro que sobrevuela una isla recolectando frutas. Anteriormente habían creado Hazumino, un endless runner para iOS y Android que combinaba también mecánicas de puzle.

Volviendo a The American Dream, se trata de una experiencia de realidad virtual altamente política. El estudio está bastante comprometido con todo el asunto de la cultura de las armas de Estados Unidos. Les preocupa que las regulaciones laxas parezcan protegerla a cada momento, con lo que se sirven de propaganda al estilo de los años 50 del siglo XX para vender su idea:

En The American Dream las armas valen para solucionar cualquier situación: ¿quieres coger una taza del armario? ¿Necesitas llamar por teléfono? ¿Quizás apagar la tele? Pues dispara. ¿Que necesitas tomarte una pastilla? Dispara, que no te quedarás sin munición. Si no fuese por su carácter crítico el juego podría pasar por una enorme glorificación del papel de las armas, pero como veremos ahora esto no es así.

En este título el jugador no se "introduce" en el cuerpo de nadie. Es más bien un ente que porta dos armas flotando, que hacen las veces de manos y que se usan en absolutamente todas las situaciones. Esta aproximación a la vida cotidiana parece algo natural en este universo paralelo, pero la mordacidad de Samurai Punk establece otra idea: si los seres humanos tienen apéndices con los que interactuar con su entorno, entonces no necesitan usar armas. La sátira es brillante y está muy bien realizada, con un mensaje que invita a pensar.

La realidad virtual es un campo muy prometedor para la sátira. Esta forma de humor funciona muy bien en un universo que se parece al nuestro pero que, al mismo tiempo, no es igual. The American Dream llegará en 2017 a nosotros y, mientras tanto, puedes consultar más información sobre él en la página web de Samurai Punk.

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