Una imagen muy representativa de la Unión Soviética

Hay coleccionistas de todo tipo, desde los más clásicos que se dedican a coleccionar sellos, monedas o cromos o incluso algún loco que llena su casa de botellas de cerveza de todo el mundo.

El ruso Sergei Frolov ha ido un paso más allá y se dedica a coleccionar antiguos objetos electrónicos populares durante la Unión Soviética, que mantiene documentados en una página web que lleva en marcha desde el año 2008: Soviet Digital Electronics Museum.

Ahora mismo, su colección cuenta con más de 550 artilugios de todo tipo, algunos de los cuales podrían incluso desmerecer el calificativo de ‘digital’ en el sentido más estricto de la palabra.

Algunos de los ordenadores soviéticos de la colección de Sergei FrolovAlgunos de los ordenadores soviéticos de la colección de Sergei Frolov

Entre los objetos coleccionados por Frolov encontramos todo tipo de calculadoras, tanto mecánicas, electromecánicas como electrónicas, relojes digitales de pulsera, relojes con radio, relojes LCD, ordenadores, computadoras de ajedrez, dosímetros, algún que otro instrumento musical y otros cacharros que simplemente ha etiquetado como ‘dispositivos’, porque posiblemente ni él mismo sepa para que sirven.

La última entrada, añadida esta misma semana a la colección, un reloj digital Elektronika 212-2, cuya característica más destacada es que cuenta con alarma, además de mostrarnos la hora en horas, minutos y segundos, es sólo un ejemplo de lo rudimentarios de algunos de los objetos que tiene Sergei Frolov como sus más preciadas posesiones.

Elektronica 212-2, la última entrada del museoElektronica 212-2, la última entrada del museo

Charlando con Sergei Frolov, el coleccionista de electrónica soviética

Para conocer un poco más de cerca a la persona que está detrás de semejante colección, nos hemos puesto con Sergei para que nos informe un poco más sobre su hobby un tanto especial. Nos cuenta que su afición por este tipo de dispositivos empezó en 1997, cuando empezó a coleccionar calculadoras, desde luego su gran pasión. Con el tiempo, también comenzó a recopilar ordenadores antiguos, además de sus amadas calculadoras, y ahí ya comenzó a darse cuenta que ésta era su auténtica vocación.

En Rusia tenemos un dicho que puede ayudar a explicar cómo me metí en esto: el apetito llega durante la comida. Una vez que empecé, ya no hubo manera de parar.

Su idea inicial fue la de recopilar todos los modelos de calculadoras y ordenadores soviéticos que pudiera, pero pronto se dio cuenta que algunos eran realmente complicados de conseguir, debido principalmente a su extraordinaria rareza. Por ello, Sergei Frolov se muestra especialmente orgulloso de tres objetos de su colección.

Aritmómetro Odner

Un aritmómetro Odner del año 1890Un aritmómetro Odner del año 1890

El primero de ellos es un aritmómetro Odner del año 1890, producido durante el primer año de la serie. Los aritmómetros eran básicamente la evolución de las primeras calculadoras, y eran capaces de realizar las cuatro operaciones básicas: sumas, restas, multiplicaciones y divisiones.

Elektronika MK 106

La calculadora de sobremesa Elektronika MK 106La calculadora de sobremesa Elektronika MK 106

Otra de los gadgets más curiosos de su colección, siempre según el propio Frolov, es la Elektronika MK 106, una especie de calculadora de escritorio (aunque plegable). Se trata más bien de un prototipo, ya que nunca llegó a fabricarse en serie. Este modelo en cuestión contaba con 32 KB de ROM, 32 KB de RAM, una pantalla LCD de 120x64 y se alimentaba de 4 pilas AA.

Elektronika MK 98

El orgullo de Frolov, la Elektronika MK 98El orgullo de Frolov, la Elektronika MK 98

El tercero de los dispositivos favoritos de Frolov es otra calculadora, una evolución de la anterior, la Elektronika MK 98. Esta versión ya pesa sólo medio kilo, cuenta con 128 KB de ROM, 128 KB de RAM, una pantalla LCD de 240x128 y ya se conectaba a una toma de 220 V para alimentarse.

Sergei Frolov reconoce que el valor de la colección es incalculable, y que no se ha parado a pensar en ponerle un precio a cada objeto, aunque reconoce entre risas que estaría dispuesto a vender toda su colección por 1,5 millones de dólares. Como parece algo utópico, ahora mismo confiesa que su sueño es poder abrir un museo en San Petersburgo donde el gran público pudiera visitar todos los objetos, aunque es consciente de que no dispone de los fondos para hacer posible este sueño.

La verdad es que vale la pena darse una vuelta por toda la colección de Sergei en su web Soviet Digital Electronics Museum, donde seguro que encontrarás objetos que creías extinguidos o de los que ni siquiera conocías su existencia.

Y si te sientes muy identificado, siempre puedes hacer una pequeña donación a Frolov (encontrarás un enlace en la web) para que algún día pueda ver cumplido su sueño de abrir un verdadero museo al público.

rizobreaker editada con licencia CC 2.0

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