Gente en las calles de Nueva York

No sé si estáis familiarizados con el concepto de extinción masiva. Un fenómeno de estos es, según Wikipedia, "un tipo de extinción terminal en la cual desaparecen sin descendencia un 10 % o más de las especies a lo largo de un año, o bien un 50 % o más de las especies en un periodo comprendido entre uno y tres millones y medio de años". El ejemplo más claro al que podemos aludir es la de lo grandes dinosaurios, ocurrida hace 65 millones de años. Antes de esta hubo otras cuatro: en el período Ordovícico-Silúrico, en el Devónico-Carbonífero, en el Pérmico-Triásico, en el Triásico-Jurásico y finalmente en el Cretácico-Terciario, de la que acabamos de hablar.

Cada una de ellas ha tenido distinta duración a lo largo del tiempo, si bien la de los grandes dinosaurios está estimada en un período de sólo treinta días. Tras la desaparición de los enormes reptiles de la faz de la tierra llegó el reinado de los mamíferos, que hasta entonces vivían ocultos a la mirada de los grandes depredadores.

De aquellos primeros mamíferos descendemos nosotros y muchos de los animales que existen actualmente en nuestro mundo. Y, tal y como explicó el astrónomo Neil DeGrasse-Tyson en la serie Cosmos, nosotros también estámos abocados a desaparecer en la sexta extinción masiva igual que lo hicieron los dinosaurios en la quinta. Parece que cada cierto tiempo el planeta tiende a sacudirse la porquería de encima. Nosotros tampoco vamos a librarnos. Lo peor de todo es que encima seremos responsables directos.

Los dinosaurios fueron la última extinción masivaLos dinosaurios fueron la última extinción masiva

¿Qué es la sexta extinción y por qué somos responsables?

Elizabeth Kolbert, colaboradora del New Yorker, ganó un premio Pulitzer con su ensayo La sexta extinción, que trata directamente este tema. Según la investigación conducida por la escritora, la tasa de extinción de especies actual en el planeta es al menos 100 veces superior a la considerada como "normal" por los científicos.

El ensayo sitúa a los seres humanos como los auténticos responsables de la sexta extinción. La culpa la tienen el cambio climático, la deforestación, el cambio en el equilibrio de los océanos y la agricultura. Todo eso sin hablar de las especies animales a las que hemos masacrado cruelmente, como por ejemplo el pájaro dodo.

En la actualidad hay 77430 especies se encuentran en peligro de extinción, 22784 de ellas seriamente amenazadas. El principal motivo, según recoge la International Union of Conservation of Nature (IUCN) con un 85% de los casos, se debe a cambios en el hábitat de la especie en cuestión.

Cráneo de pájaro dodo, originario de Madagascar y extinto por la caza indiscriminadaCráneo de pájaro dodo, originario de Madagascar y extinto por la caza indiscriminada / FunkMonk editada con licencia CC BY-SA 2.0

Vale la pena señalar que en las extinciones anteriores desaparecieron aproximadamente un 85% de las especies. Las que quedaron definieron a su vez como sería las formas de vida siguientes.

Así puede la inteligencia artificial ayudar a frenar la sexta extinción

Autores como Kolbert opinan que el proceso de la sexta extinción es imparable. Quizá no se pueda poner freno del todo a la sexta extinción y, como planteó Isaac Asimov en la saga de la Fundación, no nos quede más remedio que avanzar en los viajes interplanetarios para intentar colonizar otros mundos que puedan acoger a la raza humana.

Según se recoge en Wired, para dentro de 34 años seremos más de 10 mil millones de personas viviendo en este planeta si todo sigue como hasta ahora. Nosotros nos habremos expandido mucho, pero la Tierra seguirá siendo igual de grande. Habrá la misma cantidad de espacio para alojar a un mayor número de personas (lo que quizá acabe derivando en los problemas de masificación a los que aluden filmes como Cuando el destino nos alcance y las megaciudades de El Quinto Elemento o del cómic Juez Dredd). Esto significa que la raza humana tendrá muchos problemas para mantener un suministro de agua y alimento.

Mantener el suministro de agua potable será un reto al que nos enfrentaremosMantener el suministro de agua potable será un reto al que nos enfrentaremos

Puede que no sea casual, por tanto, que las máquinas inteligentes hayan llegado para integrarse en nuestra vida diaria. Los robots están empezando a participar en una nueva "Revolución Verde". Hace ya un tiempo aquí mismo hablamos de un robot agricultor que se podía usar en pequeñas plantaciones de horticultura. Esto sería solo un ejemplo a pequeña escala, mientras que a niveles mucho mayores existen satélites que detectan patrones de sequía, tractores que monitorizan plantas y matan a las que están enfermas e inteligencia artificial que puede ayudar a un granjero a saber qué enfermedad ha diezmado su ganado.

Deep learning, la forma de integrar máquinas en el medio rural

El Deep Learning es un método de computación según el cual un programador no le dice a un ordenador qué tiene que hacer, sino que lo entrena para que reconozca ciertos patrones. Volviendo al ejemplo que poníamos antes de los tractores y las plantas, mediante este método se podrían enviar a un robot imágenes de plantas enfermas y sanas y hacer que las reconociera como tales. De esta forma aprendería el aspecto que tiene cada una de ellas, y podría determinar por su cuenta su estado de salud.

Tomando este principio en cuenta, el biólogo David Hughes y el epidemiólogo Marcel Salathé tomaron como referencia catorce cultivos infectados con veintiséis enfermedades distintas. Usando el Deep Learning enviaron a un ordenador más de 50.000 imágenes que aprendió a distinguir por su cuenta, tras lo cual era capaz de identificar plantas sanas y enfermas con un éxito del 99,35%.

Estas imágenes tenían una luz uniforme y fondos, con lo que al programa le resultaba más fácil reconocerlas. Al probar con una imagen sacada de Internet la eficacia descendía al 30 o al 40%. Este experimento forma parte de lo que será la app PlantVillage, que permitirá a los agricultores subir imágenes de sus plantas enfermas a Internet para que sean examinadas por un grupo de expertos. Los dos científicos seguirán enviando imágenes a su inteligencia artificial con el fin de mejorar su eficiencia.

Las enfermedades no son el único problema de las plantas. En ocasiones se puede confundir un exceso de calor o falta de agua con una enfermedad, con lo que los agricultores pueden gastar muchísimo dinero intentando encontrar una solución a un problema que en realidad no tienen. Con la inteligencia artificial se podría identificar el problema de forma mucho más rápida y eficiente.

LettuceBot, el tractor inteligente

A grandes rasgos podemos definir LettuceBot como un "tractor inteligente" que puede "aprender" mientras trabaja. Esta máquina puede moverse por un cultivo fotografiando 5.000 plántulas por minuto, usando algoritmos e inteligencia artificial para identificar si lo que está viendo es una planta o una mala hierba. De hecho, puede llegar a la conclusión en 0,2 segundos.

Los sensores robóticos del tractor tienen una precisión milimétrica, con lo que es capaz de detectar y rociar con pesticida una planta al instante. También es capaz de estudiar el crecimiento de los brotes para saber si es óptimo, y si no lo es también los rociará. También puede distinguir entre dos plantas que estén creciendo demasiado juntas y, si una necesita algo de ayuda, enviarla sólo a esa concreta.

Para Ben Chostner, de Blue River Techonolgy (responsables de LettuceBot), la alternativa sería como "lanzar una lluvia de pesticida en una ciudad sólo porque algunos de sus habitantes están enfermos". Gracias a LettuceBot se espera que el uso de pesticidas se reduzca en un 90%.

Monitorización de cultivos por satélite

A 643 kilómetros por encima de la órbita terrestre se encuentra el Landsat, un satélite de la NASA que monitoriza la superficie del planeta en un buen número de anchos de banda que van más allá del espectro visible para los seres humanos. Se trata de muchas capas de información indigestas para la comprensión humana, pero de cara a la búsqueda de algoritmos para máquinas inteligentes su labor puede ser incalculable.

Esto podría traducirse luego en la monitorización de cultivos vía satélite, lo que podría resultar de gran utilidad en países en vías de desarrollo. Esto podría ser determinante a la hora de que los gobiernos concediesen ayudas a los agricultores de dichos países, ya que normalmente que reciban esas ayudas o no depende del análisis de un buen montón de datos.

Actualmente hay una startup llamada Harvesting interesada en la monitorización de cultivos por satélite. Su principal idea es ayudar a los gobiernos a distribuir las ayudas de forma mucho más eficiente. El calentamiento global está convirtiendo el clima en un caos, lo que quiere decir que en lugares donde el tiempo era generalmente predecible en la actualidad cuesta mucho saber qué va a pasar con sólo una semana de antelación.

Es en estos lugares donde asignar bien los recursos puede resultar crítico. Es el principal problema de los gobiernos de los países en vías de desarrollo ahora mismo, debido a que una sequía no afecta por igual a dos regiones de un mismo territorio. En una la escasez de agua puede ser un problema mayor que la otra, con lo que el dinero debe distribuirse equitativamente.

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