El robot Milo en acción

No podemos afirmar que el uso de robots para tratar con niños autistas sea novedoso. Ya hemos visto muchos ejemplos a lo largo de los últimos años, pero la empresa estadounidense RoboKind, dentro de su programa Robots4Autism, ha ido un paso más allá presentado durante la conferencia RoboUniverse celebrada esta semana en Nueva York, un robot humanoide que, debido a su aspecto, conecta mejor con ellos.

Milo, que así se llama este robot, es capaz de enseñar a estos niños qué son y qué significan las diferentes emociones y expresiones, mejorando su comportamiento y respuestas sociales, y además funciona como un asistente perfecto para terapeutas que trabajan en este campo.

Estudios científicos han demostrado que robots de este tipo son mucho más eficientes que la terapia tradicional que se aplica habitualmente a niños autistas, que suelen tener dificultades para interactuar con otros seres humanos. En cambio, con estos robots, suelen encontrarse más cómodos, lo que incrementa sus posibilidades de aprender. Su aspecto de muñeco de jueguete de apenas 60 cm de alto contribuye a ello.

De hecho, esos mismos estudios demuestran que cuando los terapeutas trabajan junto con Milo, logran la atención del niño durante el 70-80% del tiempo, mientras que trabajando sin él sólo logran conectar durante el 3-10%. Un progreso más que evidente.

¿Qué hace que Milo conecte tan bien con niños autistas?

Las razones detrás del éxito de Milo y su buen hacer con niños autistas se base principalmente en cuatro grandes pilares.

Aspecto humano

El hecho de que Milo cuente con un cuerpo humano, y que hable, escuche, se ría y se mueva de forma natural hacen que sea muy bien recibido por los niños. El robot camina y mueve sus brazos, y además incorpora músculos faciales para expresar emociones humanas mientras interactúa con ellos.

Alta tecnología

Milo incorpora una cámara HD para ver y grabar a las personas, objetos, movimientos, expresiones y gestos, además de un micrófono y altavoces para escuchar, grabar y reproducir conversaciones y sonidos. Un ordenador central gestiona sus movimientos y los programas de aprendizaje, mientras que sus sensores detectan el tacto y el movimiento.

Inteligencia Artificial

Este robot además incorpora una potente IA llamada CompuCompassion, con la que Milo es capaz de detectar rostros conocidos, registrar movimientos, reconocer el habla, sostener conversaciones, analizar interacciones e incluso tomar decisiones sobre cómo proceder o qué enseñar.

Colaboración de expertos

Por supuesto que RoboKind ha contado con la colaboración de multitud de expertos en autismo para poder desarrollar este programa para el tratamiento del autismo y la mejora de habilidades sociales. Algo indispensable para que Milo pudiera tener la tasa de éxito que tiene.

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