Imagen promocional de Blue Motion

Redes sociales en las que intercambiar pareja y “favores varios”, comunidades virtuales eróticas, páginas de citas, juguetes sexuales hight tech y aplicaciones para compartir con tu amante. Seguro que habrás oído hablar de alguno de ellos e, incluso, es posible que te encuentres entre sus usuarios habituales. La tecnología ha modificado no solo el modo de informarnos y comunicarnos, sino también las costumbres que forman parte de nuestra cotidianidad; una rutina en la que, por supuesto, tiene cabida el sexo. Sin embargo y al margen de los citados ejemplos, la innovación en el campo de la Sexnology -sexo + tecnología- tiene mucho más que decir.

Una vida sexual digitalizada

Como comentábamos, nuestra vida sexual se ha visto, en cierto modo, digitalizada. Casi todos hemos entrado alguna vez en Adoptauntio, LovePalz y Badoo (pura curiosidad, diríamos), citado con alguien al que conocimos por Internet (para tomar un café, por supuesto) y descargado alguna app “interesante” que nos apetecía probar bajo las sábanas.

Captura de pantalla de la red social Love Paltz

De entre estas últimas nos quedamos con Good2GO -tu pareja potencial consiente el intercambio-, 3ender -centrada en el sexo en grupo-, Love Sparks -propone rutas, roles e ideas para citas rápidas- y WingMan -para flirtear durante el vuelo- . Existe hasta un programa para diseñar e imprimir tu propio consolador en 3D. Se llama Dildo Generator

Los progresos en materia de smart TV's en tres dimensiones y el auge de las pantallas de inmersión curvadas (envolventes), una de las grandes apuestas de las compañías tecnológicas, asimismo, han transformado nuestra experiencia como espectadores de una película subida de tono.

Captura de pantalla del programa de diseño Dildo Generator

Más allá de los consoladores de última generación, los sextoys gozan de gran éxito. Uno de nuestros preferidos es Fleshlight, capaz de emular la sensación que produce una boca, una vagina o un ano; un juguete que pretende incorporar un sistema para que el artilugio en cuestión“reaccione” según los pensamientos de la pareja. Otros dispositivos menos “invasivos” y de uso generalizado son los Teledildonics como los de Kiroo -que funcionan a distancia-, y Thumbkiss –un haptic (retroalimentación táctil) que permite sentir un beso desde el otro lado del mundo-.

Un poco más alejado de la cotidianidad hallamos el Orgasmatron (y no, no se trata del chip que se implantaba en la película Sleeper de Woody Allen), un estimulador de la médula espinal que ha sido desarrollado por el cirujano estadounidense Stuart Meloy y que fue concebido para aliviar el dolor pero que, durante las pruebas, llevó al clímax a los sujetos implicados.

Captura de pantalla de la web Kiroo

Habla el sexólogo

No podemos obviar las implicaciones afectivas, psicológicas e incluso físicas que la integración de la sexnology supone. Según declaraciones a Malavida del director del Instituto Sexológico Murciano (ISEMU), Jesús Rodríguez “la tecnología en el ámbito de la sexualidad es un arma de doble filo” y conlleva ventajas e inconvenientes. Entre los principales problemas, se ha detectado el incremento de las parafilias sexuales que se encontraban latentes y que se han manifestado fruto, sobre todo y en algunos casos, del fácil acceso a la pornografía y la habituación. En ciertas ocasiones llega a producirse una especie de “anorexia sexual”. No hay que perder de vista tampoco que los vibradores “podrían estar detrás de problemas de anorgasmia, sobre todo en las mujeres, ya que producen efectos en las zonas genitales y puntos erógenos que modifican el umbral de transferencia del impulso nervioso”, advierte el especialista. De hecho, su uso está contraindicado en aquellas mujeres a las que les cuesta alcanzar el clímax y también en aquellas que son muy jóvenes, pues “deben aprender a estimularse de manera más natural”.

El beneficio más obvio de los juguetes sexuales es el de “reavivar aquellas relaciones en las que se ha perdido el interés por la pareja, introduciendo el factor novedad”, afirma. Pero también “muchos de ellos poseen una aplicación clínica, sobre todo en los casos de eyaculación precoz”. De hecho, el ISEMU estudia actualmente los efectos de Flip Hole Back -un dispositivo japonés de la compañía Tenga, una de las más importantes en la fabricación de masturbadores masculinos del panorama internacional- en el tratamiento de esta patología.

¿Cuál es el futuro de la Sexnology?

El último CES 2015 (una de las convenciones de mayor prestigio en nuestro campo, celebrada en Texas a principios del mes pasado) ha dejado por el camino opciones muy sugerentes, sobre todo en lo que a wearables se refiere. ¿Preparado para “vestir” estos sofisticados juguetes? OhMiBod es una de las empresas que ha apostado por la tecnología, creando un sistema específico para que sus vibradores BlueMotion (con bluetooth integrado y compatibles con Android e iOS) puedan controlarse mediante el smartwatch. Lo mejor es que, si decides dejar el asunto en manos de otro, no tendrás de qué preocuparte, pues incluye un registro individual de patrones de vibración. Otro de los beneficiarios serán sus braguitas Vibe, que se mueven al ritmo de la música.

Captura de pantalla del caso de realidad virtual de oculus

Oculus, por otra parte, se ha subido al carro y ha empezado a producir contenido audiovisual pornográfico para su dispositivo estrella: el Oculus Rift, un wearable de realidad virtual que no han pasado por alto los de Utherverse Digital, que adaptaron uno de sus videojuegos eróticos a este gadget que llegará al mercado, según las previsiones, este mismo año. La misma aplicación puede dársele al casco Samsung Gear VR (a la venta el 13 de febrero). El último en introducirse en el panorama tecnológico y según informaciones recientemente conocidas, será el de LG y Google, que lanzarán una versión plástica de las Cardboard, unas lentes de VR con las que la multinacional estadounidense obsequió a los asistentes de la Google I/O 2014.

Dejando a un lado este futuro relativamente cercano e inmediato, se abre ante nosotros un mundo de posibilidades que confirma que la imaginación y el deseo forman un buen equipo. Diademas de control de ondas cerebrales como Muse, que permiten interactuar unicamente con el pensamiento y que han sido creadas para estimular a personas con algún tipo de discapacidad motora, ofrecen opciones infinitas en la industria erótica. Lo mismo sucede con las Google Glass, que ya cuentan con su propia aplicación sexual: Sex With Glass.

Muse, la diadema que capta ondas cerebrales

Los implantes cerebrales que estimulan los puntos erógenos y los robots sexuales también se perfilan en el horizonte, sobre todo si se tienen en cuenta los últimos avances en materia de retroalimentación táctil, y los relativos a las muñecas eróticas realistas, y los que tienen que ver con exoesqueletos y miembros robóticos. La especialista Margaret Atwood avala la cuestión en su último libro Prostibots, en el que afirma que “muchas personas ya sueñan con prostitutas robóticas con funciones de auto lavado tremendamente higiénicas y simulador de voz” (se llega a preguntar qué dirán).

Al margen de la innovación y el progreso en sí mismos, la adquisición y uso de dispositivos estarán condicionados por la mentalidad de cada persona, su afán por descubrir otras vías mediante las que experimentar placer y, sobre todo, por sus preferencias personales en este ámbito. Sin embargo, parece que la industria de los gadgets tiene ya mucho terreno ganado pues, ¿a quién no le gusta el sexo? Las últimas encuestas apuntan en la misma dirección, pues el Center for Generational Kinetics and Wearables puso de manifiesto que una cuarta parte de las personas entre 20 y 38 años llevarían algún tipo de tecnología portátil durante el coito, mientras que otro test del Huffington Post y You Gov destapó que 1 de cada 10 estadounidenses dormiría con un androide.

Lo que por supuesto queda claro es que la adopción de la tecnología en el ámbito más íntimo ha marcado un punto y aparte en nuestras vidas, un antes y un después. Y como dijera Idea Vilariño en uno de sus poemas: “Entre tus brazos/entre mis brazos/entre las blandas sábanas/entre la noche/ tiernos/solos/graves/ feroces/entre la sombra/entre las horas/entre/un antes y un después.”

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