Apertura inicia Windows más rápido

Una de las cualidades que los usuarios más valoramos en un equipo es el tiempo que necesita para encenderse y apagarse. Seguid estos consejos y vuestro ordenador, literalmente, volará. Prometido.

Lo primero que debemos hacer es describir a grandes rasgos en qué consiste el proceso de inicio de Windows Vista y 7. Desde que el ordenador está apagado hasta que se empiezan a lanzar las aplicaciones pasa un tiempo variable, que depende de factores tan diversos como el hardware del equipo que se tenga instalado o las aplicaciones y los servicios que se lanzan en el momento en que el sistema operativo toma el control del proceso. La optimización del arranque pasa, precisamente, por optimizar esos factores.

El arranque en detalle

El inicio de Windows 7 comienza en el momento en que se pulsa el botón de encendido en un PC o un portátil. En ese instante entra en juego la BIOS, donde se inicializa el hardware del sistema tras realizar las comprobaciones de rigor en el POST (Power On Self Test). Esta inicialización pasa por definir valores de funcionamiento para componentes como la memoria o el microprocesador, así como por activar o desactivar componentes en la placa base, principalmente.

Entre estas inicializaciones está la de los dispositivos de almacenamiento y el orden en el que se van examinando para buscar una unidad donde se encuentre el Master Boot Record o MBR. Como parte de la misión de la BIOS está lanzar el proceso de arranque del sistema operativo, que comienza con el MBR. Se trata de un código especial en el sector cero de la unidad de que se trate que la BIOS mueve a la RAM para que se ejecute. El motivo es simple: el código de los programas solo puede ejecutarse en una memoria de tipo ROM o en la RAM. No es factible que la CPU lea instrucciones directamente desde un disco duro o una unidad flash, así que la BIOS no ejecuta nada: solo mueve el código a la memoria RAM en una dirección de memoria concreta y lanza la primera instrucción.

En el MBR se pueden tener diferentes «programas» para continuar la secuencia de arranque del sistema; desde cargadores genéricos, como LILO o Grub para Linux, hasta el específico de Windows. Lo que hace el MBR es examinar la tabla de particiones, buscar las marcadas como activas y localizar en ellas el sector de arranque, que es el primero de la partición activa. En los sistemas Windows el «bootsector» se encuentra en el Windows Boot Manager (BOOTMGR), que toma la configuración contenida en el Boot Configuration Data (BCD) para inicializar, por fin, el sistema operativo.

Tres estrategias distintas

A la vista de los distintos factores que intervienen en el proceso de arranque se pueden abordar diferentes estrategias para minimizar el tiempo que se necesita para que el equipo complete el proceso de inicio, que abarca desde que se enciende hasta que se pueden ejecutar las aplicaciones y los programas dentro del sistema operativo.

OPTIMIZACION FINA DE LA BIOS

El primer elemento modificable que interviene en el proceso de arranque del sistema es la BIOS. Esencialmente no ha cambiado desde los inicios de la informática, pero sí que ha ido aumentando su complejidad a medida que se iban integrando más componentes en las placas base de los ordenadores. En general, los valores por defecto suelen estar bien calibrados para que el tiempo invertido por la BIOS en el proceso de inicio sea comedido. Pero se pueden realizar algunas otras modificaciones que apuren aún más los tiempos.

Paso 1. Elige la secuencia de arranque

En los equipos actuales se puede arrancar el sistema desde la unidad óptica, el disco duro o, incluso, desde dispositivos de almacenamiento externo flash o la red. Si no necesitas arrancar desde más ubicaciones que la que tengas en el disco duro, se puede poner en primer lugar para evitar que la BIOS busque en la unidad óptica o en otros dispositivos.

Secuencia de arranque


Si necesitas arrancar desde DVD, siempre puedes cambiar el parámetro de nuevo. Dependiendo del fabricante de la placa base y la BIOS, este parámetro se encontrará en distintos menús, como Advanced BIOS Setup, BIOS Setup o Integrated Peripherals. En cualquier caso, la idea es esa: hacer que el disco duro esté situado antes que el CD y las unidades externas para ahorrar tiempo.

Paso 2. Desactiva algunos componentes

En la BIOS se realiza una comprobación de todos los componentes en busca del hardware que está presente y activo en el inicio. Estas comprobaciones pueden requerir mucho tiempo, sobre todo si se trata de controladoras de unidades de disco adicionales o interfaces de red.

Componentes de la BIOS

Si se tiene la seguridad de que no hay nada conectado a ellas, puedes deshabilitarlas en el menú correspondiente en la BIOS. Esto se aplica tanto a las controladoras de almacenamiento como a los puertos serie, los puertos paralelo o, incluso, las interfaces de red en caso de que haya más de una, que es lo habitual.

Paso 3. Mejor con AHCI

Windows 7 se beneficia de nuevas tecnologías presentes en las interfaces SATA de última generación, aunque en las BIOS los fabricantes suelen ser muy conservadores a la hora de configurar por defecto los modos que pueden suponer un riesgo para la compatibilidad. Una de estas tecnologías es AHCI (Advanced Controller Host Interface), que hay que activar en el apartado Opciones Avanzadas y, ahí, en los ajustes de la interfaz IDE.

AHCI


LOS PROCESOS Y SERVICIOS JUSTOS

Tras la BIOS, al usuario le queda poco margen de maniobra para realizar optimizaciones hasta llegar al sistema operativo propiamente dicho. Una vez que se pone en marcha el proceso de inicialización del sistema, lo que sí puede hacerse desde la perspectiva del usuario es conseguir que el número de procesos y servicios que se lanzan en el inicio sean los estrictamente necesarios para que todo funcione correctamente, sin que se instale o se inicie nada que no sea de utilidad. Cuando se instalan programas, en muchas ocasiones se implantan también programas residentes que no siempre resultan de utilidad.

Paso 1. Las herramientas a tu alcance

Para monitorizar y configurar estos programas residentes y servicios existen distintas herramientas que puedes usar, desde las integradas en el sistema operativo hasta otras que se instalan aparte y que también permiten llevar la cuenta del proceso de arranque del equipo. Una suite de herramientas casi imprescindible para los usuarios avanzados de Windows es Sysinternals, que depende directamente de Microsoft y que, entre otras herramientas, contempla algunas para abordar la monitorización de los procesos y los servicios.

Sysinternals


Otra herramienta de Microsoft es Performance Analyzer Tool, integrada dentro del SDK de Windows. Se trata de un conjunto de aplicaciones que facilitan identificar potenciales problemas durante la ejecución de un programa o en procesos como el arranque del sistema. De todos modos, para el alcance de este artículo nos conformaremos con los recursos del sistema operativo. La cantidad de información que proporcionan las herramientas del SDK es extrúrdinaria, pero excede el propósito de este artículo (http://msdn.microsoft.com/es-es/per formance/cc825801(en-us).aspx).

Paso 2. Los primeros pasos con msconfig

La herramienta por excelencia para la gestión de los programas y los servicios que se lanzan durante el inicio de Windows es msconfig. Para ejecutarla solo tienes que ir a Inicio y escribir el comando msconfig en Buscar programas y archivos. Se abrirá una aplicación aparentemente sencilla, con varias pestañas: General, Arranque, Servicios, Inicio de Windows y Herramientas.

Msconfig


Paso 3. Arranque

En esta pestaña hay un parámetro fundamental para ahorrar unos segundos en el proceso de inicio del sistema: tiempo de espera, que indica el tiempo en segundos que presenta la ventana de selección del sistema operativo al inicio en el caso de que tengas instalado más de uno. Por defecto son 30 segundos. Pero puede reducirse hasta el valor que desees. Eso sí, solo es interesante si tienes más de un sistema en el equipo.

Arranque


Paso 4. Servicios

Más interesante es esta pestaña. En ella está el listado completo de los servicios instalados en el equipo junto con su correspondiente estado, que puede ser Activo o Detenido, y con una casilla de verificación a la izquierda. Como primera aproximación se puede activar la casilla Ocultar todos los servicios de Microsoft, que en principio no tocaremos.

Servicios

De ese modo nos quedaremos solo con los servicios asociados a aplicaciones instaladas. Entre ellas, se pueden deseleccionar los servicios asociados a aplicaciones que no sean relevantes. En nuestro caso hemos desactivado el servicio LightScribe, Bonjour y ArcSoft Connect, más que nada por falta de uso en la práctica.

Paso 5. Inicio de Windows

En esta pestaña está el listado de aplicaciones que se inicializan en el momento de arrancar el sistema operativo. Del mismo modo que antes, hay a la izquierda una casilla de verificación que permite activar o desactivar el inicio de la aplicación. En nuestro caso, prescindiremos de aplicaciones como las asociadas al reproductor Cyberlink. Solo nos interesa para ver películas, así que lo lanzaremos cuando queramos mirar una. Mediafour MacDrive es otra aplicación que no necesitamos y de la que podemos prescindir.

Inicio de Windows


Paso 6. Herramientas

En esta pestaña se concentran todas las herramientas asociadas al rendimiento del PC y la monitorización del estado, desde el Administrador de tareas hasta el Editor del Registro. Es un buen punto de acceso a todas ellas, que de otro modo estarían desperdigadas por varios menús.

CAMBIA TU DISCO DURO MECÁNICO POR UNO SSD

No solo la puesta a punto de los servicios y aplicaciones que se lanzan durante el inicio son determinantes para minimizar el tiempo que se necesita para arrancar el sistema. Durante este proceso el disco duro se lee y escribe muchas veces, y el mero hecho de añadir un disco SSD donde instalar el sistema operativo es una estrategia que ahorra mucho tiempo en el proceso de inicialización. Eso sí, lo mejor es combinar el uso del disco SSD para el sistema con el de un disco convencional para almacenar datos.

Paso 1. Elige el disco

El precio de los discos duros SSD es más elevado que el de los discos convencionales. Si solo lo vas a usar para el sistema operativo, una cifra segura es 100 Gbytes. Por encima de esa cantidad no debería haber problemas de capacidad. Por ejemplo, un disco Kingston SSDNow V100 de 128 Gbytes es una elección óptima con un precio de unos 225 €. Y la reducción en el tiempo de arranque puede llegar a ser de hasta la mitad en algunos casos, pasando de un minuto a 30 s.

Kingston SSD V100

Paso 2. Clona el sistema o instálalo de nuevo

Este disco de Kingston incluye el software Acronis TrueImage HD, especialmente pensado para pasar el contenido de un disco o partición a otro. Si quieres mantener la configuración exacta de tu disco duro para pasarla al SSD, este software permite hacerlo, aunque puede que tengas que eliminar antes todo lo accesorio para que no haya problemas de capacidad en el disco SSD. Este procedimiento está optimizado para que cualquier usuario pueda seguir el asistente de clonado sin demasiados conocimientos técnicos.

Acronis

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