Sistemas operativos apertura

¿Te imaginas un sistema operativo en el que pudiésemos aunar lo mejor de cada plataforma? Nosotros lo hemos hecho y este es el resultado de jugar a ser Doctor Frankenstein con todos los sistemas operativos.

Tanto Microsoft con Windows 8 como Canonical con Ubuntu 12.10 han dado un paso al frente a la hora de proponer nuevos paradigmas en el terreno de los sistemas operativos, y sobre todo en el de las interfaces de usuario. Apple, sin embargo, parece mantenerse al margen con OS X 10.8 y ha adoptado una actitud más conservadora, con una interfaz y una usabilidad que han sufrido muy pocos cambios desde que la primera versión de Mac OS X apareciera en 2001.

Pero se han producido otros muchos cambios que afectan a diversas áreas. Distintas aproximaciones para los mismos problemas, que nos invitan a escoger las mejores ideas de cada una. Esa gran variedad de filosofías nos ha hecho plantearnos cuál sería el sistema operativo perfecto hoy en día. Hemos analizado las alternativas, hemos tratado de detectar sus fortalezas y debilidades, y con ello hemos elaborado este documento en el que construimos un hipotético sistema operativo híbrido con lo mejor de cada plataforma. Para empezar, vamos a verle la cara a nuestro sistema operativo.

1. El dock

 Dock Mac OS X

El dock de Mac OS X es uno de los elementos estrella del sistema de Apple. Ha ido puliéndose con cada iteración, pero su comportamiento y prestaciones elementales no han variado. La combinación de barra de tareas y lanzador se ha copiado, pero nunca igualado.

2. Dash

Dash Ubuntu

En Canonical, el Dash (una modificación del Spotligh de Apple) es diferenciador de Unity y permite acceder rápido a contenidos, aplicaciones y servicios. Cuenta con una organización más clara, aunque tiene que pulir detalles.

3. Terminal

Terminal

Es fantástico que los sistemas operativos hayan logrado que los usuarios puedan acceder a la mayoría de los recursos a través de la interfaz gráfica, pero el intérprete de comandos o terminal es un componente esencial que ofrece un control absoluto.

4. Atajos de teclado

Atajos de teclado

Con mayor o menor fortuna, en todos los entornos disponemos de atajos de teclado. Estos no solo se conservarían en nuestro híbrido perfecto, sino que se potenciarían al ser una de las mejores herramientas para ganar tiempo.

5. Adaptabilidad al formato

Ubuntu

Solo en Ubuntu se vislumbra un ideal de futuro: utilizar el mismo escritorio y tener la misma experiencia de usuario en todo tipo de dispositivos. Usar el smartphone como un PC al conectarlo a un monitor será la próxima etapa de la informática, y para ello es necesario que los sistemas funcionen con la misma base en cualquier equipo.

6. La Nube, protagonista

Nube

Nuestro sistema operativo mantedrá muchos de los principios tradicionales, como el uso de aplicaciones locales y el almacenamiento local, pero las carpetas y aplicaciones estarán asociadas (si lo desea el usuario) con servicios de almacenamiento y sincronización en la Nube, que nos permitan acceder a esos datos, aplicaciones y preferencias allí donde nos encontremos, con diferentes tipos de dispositivos y con una integración más natural.

Las diez claves del sistema operativo perfecto

Una vez que hemos visto el aspecto del sistema operativo perfecto, pasamos a desglosar sus características más destacadas, como la interfaz de usuario, la disponibilidad de aplicaciones, la seguridad, la gestión de paquetes o la integración con el hardware. Asimismo, hemos señalado qué plataforma de las actuales es la mejor en cada una y quién le hace sombra.

Clave 1. Gestión de paquetes

Mejor: Linux

Contendientes: OS X Y W8

Ubuntu

Una de las bases de la estabilidad y eficiencia de las distribuciones Linux es su concepción de la gestión de los componentes software. Salvo en algunos casos, todas las distribuciones cuentan con sistemas de gestión de paquetes software que se encargan de resolver las llamadas dependencias (que un paquete use funciones de otro más básico, por ejemplo) y de que en la actualización del software no se produzcan errores o conflictos que afecten al rendimiento del sistema. Estos permiten mantener el sistema operativo siempre actualizado sin que el usuario, a menos que así lo quiera, necesite actuar en ningún momento.

En el lado de los contendientes, tenemos la propuesta de Apple y la de Microsoft. Así, la distribución del software es, en el caso de OS X y de Windows 8, muy similar: Apple y Microsoft controlan las actualizaciones a sus sistemas operativos y notifican al usuario cuando hay alguna actualización disponible para su descarga. Esta filosofía es similar a la de Linux, pero la gestión del resto de componentes está menos centralizada: los usuarios instalan y desinstalan aplicaciones sin que conflictos y dependencias sean muy tomados en cuenta, y con una capacidad de control inferior.

Clave 2. Centro de aplicaciones

Mejor: OS X

Contendientes: Linux y W8

 App Store

Apple dio en el clavo con su App Store original. La tienda de aplicaciones de iOS fue luego llevada a OS X como el modelo perfecto para tratar de centralizar la distribución del software, y eso ha permitido que los desarrolladores puedan acceder a una plataforma muy interesante para ellos en cuanto a lo que supone económicamente y en cuanto a la distribución; y a los usuarios disponer de un completo catálogo con una presentación y un funcionamiento que son más que notables.

No obstante, hay un aspecto criticable: en la versión OS X Mountain Lion, Apple ha introducido la característica denominada Gatekeeper, que evita que los usuarios puedan instalar fácilmente software de terceros que no esté disponible en la App Store, aunque el usuario puede modificar su configuración si así lo desea. Esta obsesión que tiene la firma por el control, puede resultar contraproducente.

Tanto Ubuntu como Windows 8, por su parte, tienen sus propias tiendas de aplicaciones, y de hecho el Centro de Software del primero es un escaparate que está totalmente basado en su gestor de paquetes APT (el mismo que usan Debian y otras muchas distribuciones derivadas de ella). Sin embargo, la presentación de la información y de las alternativas software aún tiene que pulirse bastante. En Windows 8, su recién estrenada tienda aprovecha la interfaz Modern UI, como ya hizo en el Dashboard de la Xbox, pero su catálogo es, por ahora, muy limitado y las aplicaciones orientadas a ser aprovechadas por la interfaz de Windows 8 no están en su mayoría a la altura.

Clave 3. La seguridad

Mejor: Linux

Contendientes: OS X Y W8

Seguridad

Es obvio que el sistema operativo más popular, es decir Windows, es el más interesante para los ciberdelincuentes, que tratan de explotar más y más vulnerabilidades de esa alternativa que de otra. Ahora bien, eso no impide que Linux sea, por su concepción, el sistema operativo con las bases más sólidas para enfrentarse al problema.

Eso no le exime de dificultades, desde luego, pero la propia filosofía Open Source contribuye a que dichos fallos de seguridad se tapen con mucha rapidez y eficiencia. Y, por debajo, encontramos una arquitectura de permisos muy sólida y que evita que usuarios convencionales toquen donde no tengan que tocar, y que operaciones con necesidades especiales, como la instalación de una aplicación, se beneficien de mecanismos como el comando sudo, que proporciona permisos de administrador solo cuando estos son realmente necesarios.

Los ingenieros de Apple tuvieron suerte: la base POSIX en la que se fundamenta este sistema operativo y su clara herencia de los sistemas UNIX y de los sistemas BSD ha hecho que muchas de las ventajas en seguridad hayan pasado a OS X, pero la obsesión de Apple por evitar que los usuarios tomen el control ha hecho que las posibilidades de configuración de esos apartados sean muy limitadas.

En Windows 8, tenemos ante nosotros una alternativa que ha aprendido tras muchos problemas y que, entre otras cosas, hace buen uso de diversos componentes de seguridad, pero su concepción básica es muy similar a la que tenía Windows 7 y siguen existiendo áreas problemáticas, como por ejemplo las que afectan a vulnerabilidades en programas de terceras partes que Microsoft no puede controlar y que tardan en resolverse más de lo deseable.

Clave 4. Gestión de la multitarea

Mejor: Linux

Contendientes: OS X Y W8

Multitarea

La gestión de la multitarea en Linux es la más destacada de las tres alternativas, y lo es por un simple hecho: la experiencia. Los sistemas UNIX llevan resolviendo el problema de la planificación de tareas desde los años 70, mientras que Microsoft no la proporcionó de forma real hasta el lanzamiento de Windows 95, y Apple no lo haría hasta la llegada de OS X.

Los planificadores integrados en el kernel Linux han sufrido numerosos cambios en los últimos años, y han ido evolucionando para asumir modificaciones importantes, incluso en el modelo de uso de los ordenadores y en las características de los procesadores, que han pasado de tener un núcleo a disponer de varios núcleos que se deben repartir las tareas pendientes. Y esa gestión ha sido uno de los puntos fuertes de Linux, tal y como demuestra su éxito en entornos de supercomputación, donde la buena gestión de los recursos hardware es crítica.

En Apple, acertaron de pleno al basar su nuevo sistema operativo en un sistema BSD, porque con ello lograron ganar el terreno que habían perdido en las versiones de Mac OS que se iban quedando cada vez más atrás con respecto a sus competidores. La multitarea es sin duda parte de esa beneficiosa herencia, aunque la experiencia de Apple en este campo es mucho más reducida que la de sus competidores.

En los sistemas Windows, por último, tienen más tablas en este apartado, y eso se demuestra en las últimas ediciones de este sistema operativo en las que incluso se han creado conceptos muy interesantes, como el denominado Hyper-Threading que se ha desarrollado en colaboración con el fabricante de procesadores Intel.

Clave 5. Compatibilidad hardware

Mejor: Windows 8

Contendientes: OS X Y Linux

CPU

La popularidad de Windows ha sido crítica en su soporte hardware: cualquier fabricante de componentes informáticos que se precie ha trabajado con Windows en mente, y eso ha hecho que controladores y aplicaciones que aprovechasen ese hardware estuvieran orientadas a ofrecer la mayor compatibilidad posible con Windows. Esa ventaja histórica de Microsoft ha hecho que aunque poco a poco los fabricantes presten atención a otras alternativas, los usuarios preocupados por posibles incompatibilidades hardware siempre tengan apuesta segura con Windows, algo que es de nuevo cierto en Windows 8.

Los usuarios de máquinas Apple con OS X difícilmente tendrán conflictos hardware

Apple, por su parte, siempre ha presumido de brindar una solución completa (hardware + software) en sus productos, y hay que dejar claro que los usuarios de máquinas Apple con OS X difícilmente tendrán conflictos hardware. Sin embargo, si uno se sale del ecosistema Apple y quiere utilizar un dispositivo de terceras partes, la cosa se complica. El desarrollo de controladores para OS X ha mejorado en los últimos tiempos, pero lo normal es que los usuarios traten de restringirse a un puñado de fabricantes de periféricos y dispositivos que sí dedican parte de su tiempo a trabajar con productos de Apple.

En el caso de Linux, la situación es problemática: la filosofía Open Source ha hecho que se abra un encarnizado debate sobre la conveniencia o no de utilizar drivers y binarios propietarios, pero si los linuxeros quieren sacar el máximo partido al hardware, a menudo deben renunciar a los principios puros del Open Source. Ocurre por ejemplo con los controladores propietarios de las tarjetas gráficas de NVIDIA o AMD, necesarios para disfrutar de la experiencia adecuada en juegos, pero también es cierto que el soporte hardware en Linux incluso con drivers Open Source (a menudo, programados a base de ingeniería inversa) ha dado un salto increíble, y es difícil encontrar un dispositivo que no funcione con Linux.

Clave 6. Interfaz de usuario

Mejor: OS X

Contendientes: W8 y Linux

Interfaz de usuario

Los esfuerzos de Windows 8 y Ubuntu 12.10 por introducir nuevos conceptos a la interfaz de usuario son notables, pero la mayoría de usuarios siguen sintiéndose cómodos con el paradigma habitual de trabajo, basado en un sistema de ventanas; y en ese aspecto OS X y su interfaz Aqua ha sabido resolver las necesidades de los usuarios de una forma espléndida. La usabilidad del sistema operativo de Apple raya la perfección, aunque a costa de un factor importante: el control. Aunque es posible personalizar y controlar ciertos apartados, en otros tendremos que rendirnos ante la evidencia. Apple nos lo trata de dar todo hecho, y eso beneficia a los usuarios menos experimentados, pero es problemático para los usuarios avanzados, aun cuando muchos trabajan y disfrutan de OS X sin problemas.

La apuesta de Canonical con Unity ha sido muy fuerte, abandonando una interfaz de usuario con la que los usuarios se sentían muy cómodos. Sin embargo, Unity podría demostrar su validez a medio plazo, cuando el proyecto de Canonical de unificar todas las plataformas se haga realidad. Mientras tanto, Unity seguirá teniendo detractores, pero se trata de un concepto con características interesantes, que parecen orientarlo más que nunca a un usuario táctil. Algo similar ocurre con Windows 8, cuyo Modern UI (antes conocida como Metro) está orientada a dispositivos táctiles haciendo que los usuarios tradicionales de Windows tengan que acostumbrarse a una interfaz que no aporta mejoras si trabajamos con ratón y teclado.

Clave 7. Catálogo de software

Mejor: Windows 8

Contendientes: OS X y Linux

Windows Store

Poca discusión puede haber sobre el catálogo de software más completo. Tanto en el terreno de las pequeñas aplicaciones y utilidades como en el de las aplicaciones especializadas, Windows es el rey. Lógico, dado que desde hace dos décadas es el sistema operativo más popular del mercado. Ocurre algo similar al apartado de la compatibilidad hardware. Los desarrolladores, al igual que los fabricantes de hardware, quieren asegurarse sus ingresos, y nada mejor para ello que destinar sus productos a la plataforma dominante. Aunque hay contadas excepciones en algunos apartados, difícilmente podremos encontrar una herramienta en Linux o OS X que no esté disponible en Windows o que al menos no disponga de una alternativa más que adecuada.

En este aspecto, los usuarios de Linux probablemente tendrían mucho que decir, sobre todo teniendo en cuenta que el catálogo software en el mundo Open Source es enorme. Muchas alternativas para cada propósito que certifican el buen estado de salud de esta filosofía. Sin embargo, a Linux le faltan soluciones que den ese valor añadido que ofrecen las grandes aplicaciones de Windows, como sucede sobre todo en segmentos especializados. En el caso de Apple, la cosa está clara: el abanico de posibilidades para el sistema operativo de los Cupertino es mucho más reducido en todos los sentidos, y sin ser en absoluto despreciable es evidente que su cuota de mercado ha condicionado su posición en este aspecto.

Clave 8. Integración con la Nube

Mejor: Windows 8

Contendientes: OS X y Linux

Windows 8

Uno de los grandes esfuerzos que ha realizado Microsoft en esta última edición de Windows es la del trabajo con servicios en la Nube. Como era de esperar, en Microsoft promocionan sus propios servicios, y en especial SkyDrive, que sirve como sistema de almacenamiento y sincronización on-line, y que se combina de forma adecuada con Office 2013. Por supuesto, también juegan un papel importante otros servicios de la firma de Redmond, como el nuevo Outlook.com o Bing.

Los ingenieros de Canonical, por su parte, pusieron hace tiempo en marcha su servicio Ubuntu One, una alternativa que ha tenido una acogida limitada. Existen clientes para OS X y Windows, pero no para otras distribuciones Linux, y lo cierto es que, a pesar de algunos intentos de integración en Ubuntu, sigue sin cuajar. En OS X, tenemos una situación similar en la que iCloud no parece haber terminado de ser aceptado, quizás porque en sus primeras iteraciones (ahora tiene prestaciones interesantes) no daba la talla. Cabe destacar que, además de los servicios de cada plataforma, sigue siendo posible utilizar plataformas como la de Google y opciones como las que nos brindan DropBox, por poner algunos ejemplos.

Clave 9. Control y personalización

Mejor: Linux

Contendientes: OS X y W8

Linux Ubuntu

Linux es, sobre todo, control. El sistema operativo representado por Ubuntu en este artículo es un ejemplo perfecto de la filosofía Open Source, que permite al usuario modificarlo todo a su gusto. Las capacidades de controlar virtualmente cualquier apartado del sistema operativo y de personalizar su aspecto y funciones son evidentes. Podremos recompilar el kernel o núcleo para añadir o quitar funcionalidades, podremos cambiar la configuración de scripts y activar o desactivar servicios según sean nuestras necesidades, y, por supuesto, podremos cambiar todos los elementos del aspecto original de la interfaz gráfica de usuario de una forma que sus contendientes probablemente jamás podrán llegar a igualar.

En Microsoft, también han permitido tradicionalmente un cierto nivel de control sobre diversos aspectos del sistema operativo, pero en Windows 8 esas posibilidades se han reducido si el usuario se restringe a esa nueva interfaz que, al menos en el apartado visual, deja poco que configurar. Afortunadamente, seguimos teniendo acceso al escritorio clásico, y allí podremos seguir disfrutando de todas las posibilidades que brindaban los sistemas Windows anteriores. No tan claras como las de Linux, pero suficientes para que la mayoría quede a gusto. En el caso de Apple, las opciones son mucho más reducidas. Pero estamos hablando de Apple, una empresa que, como mencionábamos anteriormente, tiene verdadera obsesión por el control y por llevar al usuario de la mano y sin que se salga del camino establecido.

Clave 10. Adaptabilidad y futuro

Mejor: Linux

Contendientes: OS X y W8

Sistemas operativos multiplataforma

Otra de las características que definen a Linux es su versatilidad. El núcleo del sistema operativo y sus componentes modulares permiten adaptar este sistema operativo a todo tipo de dispositivos y soluciones: desde neveras, relojes o navegadores GPS hasta complejos supercomputadores.

No obstante, el reto ahora es otro: convertir al sistema operativo en una plataforma universal, algo que Ubuntu está tratando de lograr para funcionar de igual forma tanto en PCs como en portátiles, tablets, smartphones o TVs a. Los pilares de dicho objetivo están establecidos, y, aunque queda mucho camino por recorrer, hoy por hoy, Ubuntu parece la única alternativa que puede alcanzar esa ambiciosa meta. Si lo consigue, no habrá más separación de código ni más plataformas que diferencien entre dispositivos móviles y equipos de escritorio. De esta forma, tu teléfono inteligente podría convertirse en tu próximo ordenador; esa es la ambición que persigue Canonical con su proyecto.

Aunque el sistema de escritorio OS X ha ido heredando gradualmente algunas características del sistema operativo para dispositivos móviles iOS, no parece demasiado probable que Apple pueda asumir el objetivo de separar sus plataformas móviles de las de escritorio, sobre todo porque ambas están demasiado asentadas en el mercado y entre los usuarios.

Microsoft, por su parte, sí ha hecho un claro movimiento en ese sentido, aunando la interfaz de su sistema operativo (la denominada en origen Metro ya está disponible en Windows 8, Windows Phone 8 y en el escritorio de las videoconsolas Xbox 360), y dando un salto radical en Windows 8 para convertirlo en un sistema operativo cuyas características táctiles sean su carta de presentación. Ahora bien, lo que sí vemos difícil es que ese salto se amplíe a la plataforma Windows Phone 8, pero, si tenemos en cuenta que el último sistema operativo de Microsoft ya soporta arquitecturas ARM, no es algo que consideremos que haya que descartar.

El tiempo dirá cómo evolucionan los sistemas operativos en este sentido, de momento, Ubuntu es el que más promete.

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