Alumnos en clase

Cuando un estudiante va a la Universidad ya debería lo suficientemente responsable como para saber al menos dos cosas, al menos en España:

  • La asistencia a clase ayuda no sólo a superar las asignaturas sino a lograr una mayor preparación.
  • Sea universidad pública o privada, siempre hay alguien que hace un gran esfuerzo por costear su plaza: el Estado (en caso de la pública) y su familia (en los dos casos).

Hay alumnos que no suelen tener esto en cuenta y suelen ausentarse de las clases en aras de la buena vida, sin ser conscientes de lo expuesto un par de líneas más arriba. Es por eso que en una empresa se ha puesto manos a la obra para ofrecer una solución a padres e instituciones académicas, tal como podíamos leer hace unos días en Sun Sentinel. El resultado es la aplicación Class120.

Un control del alumno mediante GPS

El funcionamiento de Class120 se basa en un mapeado del campus académico, en el que el estudiante introduce su calendario de clases. Mediante GPS o conexión Wi-Fi la aplicación detecta si éste no está en la hora y lugar que debería en el momento que se vayan a impartir esas clases. En caso de no estar, un mensaje es enviado a sus padres o mecenas correspondiente de su educación.

La aplicación ofrece cuatro versiones distintas según a quien vaya dirigida, siempre en versión de sus desarrolladores:

  • Instituciones académicas: con la intención de controlar la asistencia a clase y elaborar estrategias que lo fomenten.
  • Padres: para saber si su "inversión" asiste a clase.
  • Alumnos: para monitorizar su actividad-
  • Departamentos de deportes: para aquellos alumnos que combinan preparación deportiva de alto nivel con formación académica.

En Estados Unidos son más de dos docenas los centros educativos superiores que se han puesto a trabajar con Class120, algunos de reconocido prestigio como las universidades de Georgetown, Rutgers o el campus de la Universidad de California en San Diego.

El Gran Hermano académico

Pero aunque estemos de acuerdo en que unos padres que hacen un esfuerzo económico importante en enviar a sus vástagos a la Universidad, es inevitable pensar en la violación de la privacidad que puede suponer este tipo de aplicaciones. Más aún teniendo en cuenta que va dirigida a alumnos mayores de edad y que el ausentismo académico no se ha de combatir cuando el problema llega sino años antes de que aparezca. Es decir, con educación (pero esto es fácil decirlo, claro). El alumno evidentemente puede mejorar sus resultados asistiendo a clases, pero un policía en el móvil sólo puede obligar a asistir, en ningún caso va a motivar.

En este sentido existen voces autorizadas en psicología que alertan sobre el uso de la tecnología, que tiene que servir como herramienta y no como solución. Se apunta a que tiene que llegar el momento en el que el joven sea alumno por sí mismo y con este tipo de proyectos sólo se fomenta que se siga comportando como un niño que depende absolutamente de sus padres, incluso en un entorno maduro como el de la Universidad.

Por ahora Class120 puede ser utilizada en Estados Unidos y sólo en iPhone y iPad pero como es obvio no se descarta que dé el salto a Europa si se aprecian buenos resultados. Sin embargo, en España, los nuevos planes educativos hacen que el alumno tenga que asistir a un número mínimo de clases para poder superar la asignatura, que viene a ser la versión analógica de esta aplicación.

En la humilde opinión del que suscribe, ¿de verdad es necesario hacer un marcaje al hombre a un universitario? La educación es la base para evitar sufrir tipo de actuación policial si eres estudiante o tener que aplicarla a tus hijos... que además saldrá más barato a la larga, que esta app aplica tarifas mensuales. ¿O qué nos pensábamos?

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