Protesta a favor de la neutralidad de la red

El Consejo de Europa, a través del Comité de Ministros, su órgano de decisión constituido por los ministros de Asuntos Exteriores de los 47 estados miembros, ha aprobado una recomendación sobre la protección y promoción del derecho a la libertad de expresión y el derecho a la vida privada en Internet. Dicho en otras palabras, las bases para una verdadera neutralidad de la red en el ámbito de la UE y países como Rusia, integrantes también de esta organización internacional. Unas necesarias directrices para transitar por la senda adecuada y evitar perder los valores reales de la World Wide Web.

Sin bloqueo, sin restricción, sin interferencia, sin discriminación

Tras el varapalo que el Internet libre y abierto recibió el pasado octubre de la Unión Europea, cuando se aprobó una nueva regulación que aunque encaminada hacia la neutralidad, realmente dejaba la puerta abierta a comprometer la innovación, la libertad de expresión la privacidad en la red y establecer una red de dos velocidades, parece que todavía hay esperanza.

El camino correcto hacia una neutralidad europea real

Pese a que hablamos del Consejo de Europa, una institución extracomunitaria sin un poder vinculante real, las recomendaciones que se hacen desde su órgano de decisión son tenidas en cuenta por los países que lo conforman y la propia Unión Europea.

Con una redacción clara, directa y sin ambigüedades deliberadas, como las apreciadas por los expertos en la de octubre, las directrices sobre la neutralidad de la red de la organización con sede en Estrasburgo asegura que el tráfico de datos no debe padecer ninguna injerencia, más allá de las propias de la gestión de flujos o las relacionadas con la seguridad y decisiones judiciales.

El artículo 2.1, en especial, define lo que debe ser un trato igualitario del tráfico de la red de redes:

"El tráfico de Internet debe ser tratado por igual, sin discriminación, restricción o interferencia con independencia del emisor, el receptor, el contenido, la aplicación, el servicio o el dispositivo. Esto se entiende como el principio de neutralidad de la red, el propósito de esta recomendación".

En la práctica, una definición tan contundente contenida en una normativa supondría la prohibición de cualquier tipo de práctica que pudiese derivar en favorecer determinados servicios online en detrimento de otros, que permitiese una mejor conexión con determinados contenidos bajo cualquier pretexto o que alterase la información en sí misma. Un grandísimo paso.

Fotografía de los exteriores de la sede del Consejo de EuropaFotografía de los exteriores de la sede del Consejo de Europa / David editada con licencia CC BY-SA 2.0

Del mismo modo, el texto prosigue señalando todos los cabos sueltos que podrían quedar, señalando de igual modo que este principio de neutralidad se aplica a toda clase de servicio de acceso a Internet, independientemente de la infraestructura, red o tecnología empleada:

"El principio de neutralidad de la red se aplica a todos los servicios de acceso a Internet con independencia de la infraestructura o de la red utilizada para la conexión a Internet y con independencia de la tecnología subyacente utilizado para transmitir señales".

Es decir, desde los accesos fijos hasta las redes móviles, desde dispositivos como los ordenadores a otros como un teléfono móvil.

Transparencia y rendición de cuentas de los proveedores de Internet

Por último, cabe destacar cómo el Consejo de Europa en esta recomendación incide directamente sobre los proveedores de servicios de Internet, explicando que «deben proporcionar a los usuarios información clara, completa y disponible públicamente en relación con las prácticas de gestión del tráfico que puedan afectar el acceso de los usuarios y la distribución de contenidos, aplicaciones o servicios».

Viñeta del dibujante Eneko por un Internet libreViñeta del dibujante Eneko por un Internet libre / De Eneko/20minutos.es con licencia CC BY-SA 2.0
Los proveedores de Internet bajo la lupa

Básicamente dejar claro que las compañías prestadoras del acceso a la red no puedan escudarse en una gestión del tráfico, en aras de evitar congestiones u optimizaciones del flujo de información, para comprometer la neutralidad.

Igualmente, se señala el deber de los estados de garantizar mediante sus legislaciones la responsabilidad de estos actores fundamentales y evitar comportamientos inadecuados, siendo capaces de fiscalizar sus prácticas y ofrecer las conclusiones sobre las mismas de una manera abierta, transparente y gratuita.

Recomendaciones, sí, pero las bases de una neutralidad de la red europea más real que nunca. Ojalá los 47 estados miembros de esta organización y propia Unión Europea tomen buena nota. Será lo mejor para todos.

Relacionados

Nos encanta escucharte ¿Nos dejas tu opinión?