Los gatos ya son el 15% del tráfico total de Internet

Cuando el gato de uno se va de picos pardos, generalmente uno espera que vuelva con cosas que suelen ser típicas de las excursiones de un felino por la ciudad: pájaros, ratones… cosas que no puedes usar. Pero, ¿y si vuelve con los detalles de WiFi de tus vecinos? Aquí lo de abrir la gatera cobra un nuevo sentido.

Nos explicamos. Según han publicado en The Hacker News, un investigador de seguridad informática muy creativo encontró una forma de usar a su gato para mapear redes inalámbricas vulnerables entre sus vecinos. El nombre de este amable señor es Gene Barnsfield, que trabaja para la firma Tenacity y que convirtió al gato de la abuela de su mujer en un detector de redes Wi-Fi vulnerables ambulante.

Lo que hizo para crear su detector fue equipar al gato con un collar construido especialmente, que estaba compuesto de una tarjeta Wi-Fi, un módulo GPS, un chip Spark Core, una batería y tejido de piel de leopardo para camuflarlo como un collar corriente.

WarKitteh, el nombre del invento

Bransfield llamó a su invento WarKitteh, basado en el concepto “Wardriving”, donde los hackers buscaban redes inalámbricas inseguras desde un coche aparcado. La verdad es que tras Warkitteh no hay ninguna idea definida, simplemente Bransfield pensó que sería divertido convertir a su gato en un hacker. Eso y que los gatos son un 15% del tráfico total de Internet —lo que significa que entre Mercadona, Google y los gatos se reparten el dominio mundial, o algo así—.

También puede interesarte. Un estudio lo confirma: ver vídeos de gatos mejora nuestro ánimo

En el vídeo sobre estas líneas se ve a Bransfield explicando qué es WarKitteh en DefCon, una conferencia de seguridad que se celebra anualmente en Las Vegas. Este vídeo es la grabación de la conferencia How to Weaponize your Pets, que te recomendamos que veas porque es bastante curiosa.

El collar de WarKitteh no es una herramienta de hacking seria, sino poco más que un chiste para ver hasta dónde se puede llegar. Lo cierto es que Coco —así se llama el gatito que hizo la exploración— consiguió mapear 23 redes Wi-Fi únicas con él, incluyendo las de cuatro routers que usaban una clave fácil de romper y cuatro prácticamente desprotegidos.

Después, los datos recogidos por el collar WarKitteh se transfirieron a una simulación informática que usa la API de Google Earth. Todo esto lo podrás ver en el vídeo de más arriba, donde Bransfield también constata que hay más redes inalámbricas vulnerables de las que imaginamos.

Relacionados

Nos encanta escucharte ¿Nos dejas tu opinión?