Panel frontal de una Super Nintendo

La Super Nintendo acaba de cumplir 25 años. Ya hace un cuarto de siglo que comenzó una de las rivalidades más encarnizadas de la historia de la industria de las consolas, con la empresa de Mario y Sega como los principales actores. Por esta época había otras partes en la liza, como NEC con su TurboGrafx-16 -que llevó los 16 bits al mercado japonés en 1987 y al occidental en 1989-, pero toda la atención se la llevaron la Super NES y la Mega Drive. De hecho, con la llegada del sistema de 16 bits de Nintendo el público occidental aprendió una valiosa lección: que las consolas tienen fecha de caducidad.

La Super Nintendo está considerada como una de las mejores videoconsolas de todos los tiempos. Empezó su andadura con un título de lanzamiento simplemente perfecto como Super Mario World, mostrando una tecnología para entonces muy avanzada capaz de ofrecer gráficos muy coloridos, trucos tecnológicos impresionantes y bandas sonoras en alta fidelidad. Todo esto sirvió para crear algunos de los videojuegos más increíbles de la era de los sprites.

Una de las cosas que también harían que la SNES destacase del resto de las máquinas de 16 bits fue convertirse en el paso intermedio entre los gráficos en 2D y 3D, cuando gracias al chip Mode 7, al chip FX y a juegos como Starfox empezaron a cambiarse los píxeles por polígonos.

Luigi, Yoshi y Mario, protagonistas de Super Mario WorldLuigi, Yoshi y Mario, protagonistas de Super Mario World

Cuando el público pensó que la SNES era un timo

Cuando Nintendo puso la Super NES en el mercado no existían las fechas de salida. La máquina ya llevaba una temporada disponible en Japón cuando en septiembre de 1991 llegó a todas partes. Al mismo tiempo, cuando el público occidental -especialmente el estadounidense- supo que las consolas tenían una fecha de defunción se sintió engañado.

Las revistas de la época afines a Nintendo -en España teníamos Nintendo Acción, por poner un ejemplo- no paraban de hablar de las ventajas de la SNES frente a la NES, intentando dejar claro que 16 bits eran mucho mejores que 8. Los niños se convirtieron en pequeños expertos sobre la nueva máquina, pero sus padres pensaron que la marca japonesa quería timarlos.

Según se puede leer en Wired, algunos padres recibieron de forma muy negativa la incompatibilidad entre plataformas. Por mucho que sus hijos hiciesen por explicarles que se trataba de sistemas totalmente distintos y que, por ende, no podían ser compatibles entre sí, las iras de los progenitores amenazaban con dañar seriamente la reputación de Nintendo en el mercado según se publicó en el libro Game Over.

La respuesta paternal fue, como ya hemos dicho, muy negativa. A la opinión pública de la época le cabreaba enormemente que se necesitase una Super Nintendo para jugar al último título de Mario. Además, veían toda la inversión en la máquina y en los juegos como dinero tirado a la basura. El tiempo ha acabado demostrando que no tiene por qué ser así, pero en aquellos años Nintendo se comprometió a seguir ofreciendo soporte a su máquina de 8 bits hasta 1994 ante las airadas críticas.

Como suele ocurrir en estos casos, los usuarios abandonaron antes la NES. Mucho antes de que los programadores o la propia Nintendo lo hiciese. Sin embargo, en septiembre de 1991 nadie sabía si la aventura de los japoneses con los 16 bits llegaría lejos debido a que, especialmente, muchos creían que era un gasto innecesario.

La SNES debía acercar a Nintendo a su competencia

A Nintendo no le quedaba otra opción más que seguir adelante. La tecnología de la NES era increíble en los años 80, pero en 1991 parecía una máquina antigua y desfasada a pesar de su inmensa popularidad. El romance no podía durar para siempre, aunque la marca intentó retrasar lo inevitable tanto tiempo como le fue posible.

TurboGrafx-16 o PC Engine de NECTurboGrafx-16 o PC Engine de NEC

Como ya hemos comentado, hacia 1989 la TurboGrafx-16 y la Mega Drive de Sega se habían adelantado a los padres de Mario. Ofrecían una tecnología que dejaba en nada a las máquinas de 8 bits, e incluso ofrecían tecnología CD-ROM de forma adicional. Nintendo tenía que seguirles el ritmo y rebasar a su competencia, ya que entraban en el juego dos años tarde.

Nintendo podría haber presentado una versión remozada de la NES, pero en lugar de hacer eso optó por crear una nueva máquina desde cero, poderosa y capaz de hacer soñar a los jugadores de la época. El célebre chip Mode 7 fue uno de los componentes gráficos más celebrados de esta era de las consolas. Por supuesto, Super Mario World lo aprovechaba para crear trucos gráficos de salón que gustaron mucho. Sin embargo donde realmente se vio el potencial de este chip fue en los títulos de lanzamiento que acompañaron al de Mario: F-Zero y Pilotwings, que usaban Mode 7 para crear la ilusión de los gráficos en tres dimensiones. Después llegaría el Chip FX, como ya hemos comentado.

Enfrentarse a la caducidad de las consolas, un conflicto aparte

La NES no fue la primera consola de la historia. En los años anteriores a su aparición el mercado era cosa de Atari, donde nunca se había dado una situación de "renovarse o morir". Es cierto que después de la famosa 2600 la empresa estadounidense intentó abrir una nueva brecha con la 5200, que era más cara y cuyo catálogo también se podía encontrar en la 2600. Atari se colapsó y murió de éxito mucho antes de que pudieran convencer a su base de usuarios de que comprasen la nueva máquina.

Atari 5200Atari 5200 / TrojanDanz editada con licencia CC BY-SA 2.0

Cuando se tuvo que hacer la transición entre la NES y la Super Nintendo era la primera vez que se enfrentaba al público con el "renovarse o morir". También fue la última vez que se generó un revuelo con respecto a este tema, ya que a partir de entonces que las nuevas videoconsolas aparezcan de forma periódica se ha convertido en una norma.

Hoy en día se intenta evitar esta situación. En el E3 de este año Microsoft anunció Project Scorpio, una nueva iteración de su Xbox One que mantendrá la compatibilidad entre la versión anterior y la nueva. Lo mismo planea hacer Sony con PlayStation Neo, que no es más que una actualización sobre la actual PS4. Usando este modelo de actualizaciones ambas empresas pueden evitar el caos que se produce con una transición brusca entre máquinas.

Por su parte, Nintendo podría estar de nuevo ante una situación de transición entre máquinas. Esto se debe a que su nueva Nintendo NX -que debería salir al mercado en marzo de 2017- parece que no será compatible con Wii U. Sin embargo y tal y como Super Mario World demostró en la Super Nintendo, no importó si los consumidores tenían que dejar de lado su colección de juegos habitual siempre y cuando el nuevo catálogo fuese lo bastante impresionante. Y a pesar de las quejas de los padres y del sentimiento de engaño, nada de eso duró mucho: la Super NES es una de las consolas más exitosas de todos los tiempos.

Fjölnir Ásgeirsson editada con licencia CC BY-SA 2.0

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