Snow Leopard

Aunque aún queda bastante para que lleguen las Navidades, la gente de Fac-Mac ha escrito lo que parece ser la primera de una serie de cartas a los reyes magos -léase Steve Jobs- describiendo lo que les gustaría que tuviera el futuro y cada vez más ansiado Snow Leopard -por si hay algún despistado en la sala, se trata del futuro sistema operativo de Apple.

En dicho blog han empezado cargando contra el Finder, y a fe que tienen razón: es muy molesto que cuando haya algún problema durante una transmisión de datos la única opción posible que se le dé al sorprendido y molesto usuario sea la de cancelar la interrupta transmisión y obligarlo a partir de cero.

Dicen que lo mejor es no hacerse ilusiones porque luego vienen las desilusiones, pero, en nuestro caso, ¿qué le pediríamos al nuevo sistema operativo de Steve Jobs?

Con respecto al Finder, parece mentira que a estas alturas del Mac OS X sea tan complicado realizar una tarea aparentemente tan simple como el copia y pega de archivos. Está bien que el sistema soporte archivos ZFS y esas cosas, pero ¿cuándo podremos realizar el copia y pega decentemente?

Ya puestos, el sistema podría abandonar el estilo iTunes adoptado con el Leopard y sorprendernos de nuevo, como sólo Apple sabe hacerlo, con una interfaz arriesgada y rompedora. No olvidemos que con toda probabilidad el Snow Leopard vendrá acompañado de los nuevos productos táctiles de la compañía.

Apple tiene la costumbre de integrar en cada nueva versión de su sistema operativo aplicaciones que nacieron en el pasado para mejorarlo, y el Snow Leopard ganaría enteros si tuviera algunas de éstas perfectamente acopladas a su sistema. A bote pronto se me ocurre el imprescindible Quicksilver. ¿Y a vosotros? La lista puede ser interminable...

En definitiva, lo que le pedimos a los desarrolladores de Apple es que no se limiten a mejorar sus capacidades técnicas o a hacer una mejora de las aplicaciones y herramientas ya existentes en el Leopard, como será el caso del Quick Look. Tienen que apostar, una vez más, por dar un paso más allá hacia el sistema operativo perfecto y para ello es necesario que hagan caso a sus usuarios y a los desarrolladores de las aplicaciones que han surgido para mejorarlo. Que no se queden con un simple cambio de nombre y de dibujitos, que para eso ya está Microsoft.

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