Steve Jobs

Cada uno podemos tener nuestras opiniones acerca de Steve Jobs, pero no se puede negar algo: sin él esta industria no sería lo mismo. Tenía una visión muy precisa de cómo quería que la tecnología impactase en la vida de la gente, y esa misma visión cambió la forma en que las personas contemplan la tecnología para siempre. Era una mentalidad y un modo de vida, algo que después contagió a los fans de Apple, que empezaron a ver en él a una especie de profeta.

Y si Steve Jobs tiene propiedades proféticas, entonces podemos colocar a Apple como una especie de religión, donde Cupertino es la ciudad sagrada y las Apple Store son los templos, y cada keynote es una reunión de fieles alrededor de los profetas que siguen predicando la palabra de Jobs para que les enseñen nuevas maravillas.

Todos los que lo vemos desde fuera hemos dicho alguna vez eso de “la secta de Apple”, siempre refiriéndonos al fervor con que sus entusiastas viven la empresa y que demuestran hacia sus productos. Pues resulta que, según lo publicado en Atlas Obscura, Apple toma prestados elementos de las principales religiones del planeta. Al menos eso es lo que piensa la profesora de Historia Erica Robles-Anderson de la Universidad de Nueva York, y no le faltan argumentos.

Estamos juntos en esto

Todos, absolutamente todos los fabricantes del mundo móvil hablan de sus dispositivos como de una especie de producto muy exclusivo. Apple nunca lo ha hecho, a pesar de que el precio de sus productos indica que sí son algo exclusivo. La forma que la empresa tiene de presentar e interactuar con sus dispositivos hace que parezca que son aparatos para todo el mundo.

Todos los fans de Apple tienen la sensación de pertenecer a algo más grande que ellosTodos los fans de Apple tienen la sensación de pertenecer a algo más grande que ellos / Karl Baron editada con licencia CC 2.0

Apple también hace que sus dispositivos sean simples y que sean naturales y fáciles de usar, haciendo que el usuario se sienta incluido. Hace que sienta que todo el mundo está trabajando para un propósito común, hay una unidad fraternal aquí. Esto contrasta con el evento de apertura de la Samsung Store en el SoHo neoyorquino, que se programó como un evento para la jet set con “acceso especial” que asustó a muchos espectadores potenciales.

Robles-Anderson lo explica en sus propias palabras:

Lo del acceso especial fue un gran malentendido, justo al contrario de lo que lo que Apple ha construido, que es el sentimiento de estar en esto juntos, como si estuvieras luchando contra algo, a pesar de que se trata de la empresa más valiosa del mundo.

Las Apple Store son las nuevas catedrales

El diseño de las Apple Store es fundamental para entender este “culto de Apple”, esta admiración cuasi religiosa que los fans profesan a la marca. Robles-Anderson lo compara con las catedrales y otras estructuras religiosas. Equipara el diseño de las Apple Store con estas construcciones, creadas como obras de arte más allá de lo imaginable. Las Apple Store siguen este mismo princpio, y también los productos de la empresa.

Las Apple Store son los centros de cultoLas Apple Store son los centros de culto / textlad editada con licencia CC 2.0

Por resumirlo de forma rápida, Robles-Anderson establece que cuando entras en una gran Apple Store —como puede ser la de la Plaça Catalunya de Barcelona— por un lado el usuario se siente pequeño, pero dado que se trata de un diseño artístico muy bien estudiado, da la sensación de que hemos entrado en otro lugar, casi en otro mundo, lo que da la sensación de que el usuario es parte de algo especial y que es un privilegiado por vivir lo que vive.

Los Apple fans tienen comportamientos rituales

Por si no fuera suficiente, Robles-Anderson establece que Apple y sus seguidores se comportan a veces de forma ritual. Según la profesora esto explica por qué hay personas que acampan durante días para comprar un iPhone. De acuerdo, esto puede que tenga más que ver con ser el primero que otra cosa, pero se ha convertido en una especie de tradición. Como ya establecimos antes, hay un cierto sentimiento de hermandad, de forma que esto se contempla como una especie de peregrinación.

Robles-Anderson también establece una relación entre tradiciones religiosas y los días de lanzamiento de Apple, debido a que estos últimos se consideran días de celebración.

La promesa de algo mayor

Este es otro punto que según Erica Robles-Anderson Apple comparte con las religiones. La profesora cree que los usuarios entran en las Apple Store buscando algo más que simplemente comprar dispositivos electrónicos o tecnología.

Apple ha conseguido ser mucho más que una marcaApple ha conseguido ser mucho más que una marca / Mike Deerkoski editada con licencia CC 2.0

En las paredes de las Apple Store se pueden ver fotografías de planetas, estrellas, naturaleza y otros símbolos imponentes mostradas por lo que Robles-Anderson ha llamado “enormes dispositivos monolíticos”. La premisa que Apple intenta sentar es que, aunque un iPhone puede no parecer algo muy grande en la mano, es un aparato que promete algo muchísimo mayor: información ilimitada.

Conclusiones finales

No hay duda de que los demás fabricantes tienen mucho que aprender de Apple en lo que a marketing se refiere. Tanto si ves a la empresa como una secta o no, no se puede negar que tienen el mercado bien agarrado, incluso a pesar de que los fabricantes de Android demuestren una y otra vez que pueden hacer un trabajo mucho mejor fabricando un aparato.

Por esto mismo Apple no necesita ser el primero en nada, sólo tienen que crear una gran primera impresión con lo que hacen, algo en lo que son condenadamente buenos. Se dirigen a tus sentimientos, psicología, fisiología y sentidos.

En Apple son maestros del marketingEn Apple son maestros del marketing

Apple puede no tener la cuota más grande del mercado, pero en cuanto a mercadotecnia tienen el primer puesto ganadísimo, nos pese o no. El resto de fabricantes —a excepción de quizá Samsung— no son capaces de competir con el impacto de la empresa de Cupertino en este apartado.

Tomemos por ejemplo el caso de la empresa taiwanesa HTC: en los inicios de Android fueron los reyes indiscutibles de la plataforma. Actualmente tienen terminales muy bien diseñados y construidos —hay quien diría que de lo mejor que hay en Android—, y sin embargo son incapaces de persuadir al público para que compre su producto. No gozan de la misma popularidad que el resto de fabricantes, y no pueden sobrevivir a su propio mito. Hasta las startups chinas están empezando a hacer mucho más ruido que los veteranos de la industra móvil.

Apple podrá parecer una secta, que cada quien piense lo que quiera. Lo que es casi una verdad universal es que vendiendo sus productos son los mejores, y quizá el tomar cosas prestadas de los entornos religiosos ha convertido a esta marca en una empresa que sabe fidelizar muy bien a sus clientes.

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