Móviles inteligentes: ponemos a prueba 16 smartphones

Los teléfonos móviles han ido acelerando su evolución según dejábamos atrás, hace dos décadas, los tiempos de la telefonía móvil analógica llamada Moviline, e íbamos alcanzando GSM, GPRS, 3G y 3,5G. El acelerador lo ha puesto Internet.

Las previsiones de crecimiento de las ventas de teléfonos de tipo smartphone pueden provocar mareos en los encargados de desarrollar planes de negocio en las operadoras, en los fabricantes de terminales o en los desarrolladores de software. En concreto, se estima una venta de más de 500 millones para el año 2012, frente a los 172 millones del año 2009. Estos dispositivos están llamados a ser el método de acceso a Internet preferido, incluso por delante de los PC y ordenadores portátiles.

Los tiempos en los que dejar que el móvil se conectase a Internet se convertía en una debacle económica han pasado y la conectividad se ha convertido en un argumento de uso tan importante como la voz. De hecho, los sectores de población entre 18 y 35 años ven cómo decrece el número de llamadas y su duración, mientras aumenta el número de mensajes SMS/MMS enviados, e-mails remitidos o la participación en redes sociales. La proliferación de tarifas planas de datos es un factor determinante en este fenómeno.

Por otro lado, los smartphones están viendo cómo sus precios se reducen hasta ponerlos al alcance de audiencias con una economía popular. Incluso en la modalidad libre se pueden ver precios por debajo de 200 euros para los más básicos. Este segundo factor, se suma al de las tarifas como catalizadores de la proliferación de este tipo de terminales.

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Dónde está la inteligencia

En general, se denomina smartphone a cualquier teléfono que tenga una capacidad de procesamiento elevada, así como de conectarse a Internet y ejecutar aplicaciones diseñadas para ellos. De todos modos, se puede decir que su inteligencia reside en los usuarios, que son los que tendrán que encontrar utilidad real para esa capacidad de procesamiento, que es superior a la de los superordenadores de hace pocas décadas. Por ejemplo, un terminal Android reciente, como HTC Desire, es más potente que un Cray 1 del año 1979.

Pero, de poco servirá un dispositivo avanzado en manos de una persona que básicamente hable por teléfono. Formas de sacar partido hay muchas: buscar un dato en Internet, acceder a una red social, consultar y escribir correos, saber la ubicación exacta y localizar los puntos de interés más cercanos, hacer una foto, etc. Por no hablar de su faceta como repositorios de información personal o como punto de entrada para los servicios en la Nube.

Y, en muchas ocasiones, se pedirá que estas tareas se realicen de forma simultánea.En los terminales que se muestran en esta comparativa, estas funcionalidades están presentes, al menos en la mayoría de ellos. No es una cuestión de ser mejor o peor, sino de segmentar el mercado de modo que haya representantes de distintas pretensiones tecnológicas por parte de distintos tipos de usuarios.

Las opciones

A la hora de elegir, las posibilidades son numerosas. Hace pocos años apenas sí había tres posibilidades: Windows Mobile, BlackBerry o Palm. Sin embargo, ahora hay más competidores: Android de Google, con diferentes variantes dependiendo de la versión; Apple con iOS 4 y un número muy limitado de terminales; Windows Phone con Microsoft; WebOS de Palm, también con un número limitado de terminales y la compra reciente por parte de HP; Nokia con Symbian y el reciente Symbian 3 implementado en el modelo N8; BlackBerry con su versión 5 o la recién presentada versión 6 de su sistema operativo; o incluso BrewOS de Qualcomm o el sistema S-Class de LG, sin olvidar la plataforma Bada de Samsung o Maemo/MeeGo de Nokia e Intel. Cada uno de ellos tiene una identidad y audiencia diferentes.

La interfaz es otra variable que define a un terminal. Las pantallas táctiles son la opción preferida. Y, en algunos casos, no se entiende la interacción con el SO si no es así, como en el caso de Android. Nokia o BlackBerry mantienen una interfaz que se puede manejar tanto con teclado como de forma táctil (en RIM, solo a partir de BlackBerry OS 6), mientras que Apple también apuesta solo por la pantalla táctil. No todas se comportan igual y dependen del hardware, la tecnología resistiva o capacitiva, así como de la resolución. El éxito de los smartphones radica en su potencial como enlace entre el individuo y su entorno virtual; y todo sin necesidad de estar delante de un ordenador.

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Un problema de saturación

Un efecto colateral del aumento de dispositivos smartphone es el de la saturación de las redes móviles. Básicamente, los terminales acceden a Internet usando TCP/IP, pero tienen que negociar el acceso a través de las redes móviles; y, en esa negociación, es necesario incluir, no solo los datos de la aplicación, sino la identificación del terminal, su ubicación y otros parámetros que sirven a la estación base para identificar el tráfico de datos que será tarificado. Para un SMS, no es problema, pero sí para un vídeo de YouTube, que equivale a mandar miles de SMS. Así pues, con muchos usuarios «tirando» de Internet, se puede llegar a saturar la red móvil.

 

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Criterios de selección y pruebas

La elección de los terminales pretende ofrecer el panorama más amplio de opciones tecnológicas para smartphones, con representantes de los sistemas operativos móviles más relevantes, así como distintos formatos e interfaces. Eso da lugar a una heterogeneidad que hace complicado establecer un ganador absoluto.

La buena noticia es que hay propuestas para todos los gustos, tanto por tecnología como por precio o por diseño y estética. Las pruebas, siempre complicadas, pasan por evaluar las características relacionadas con la tactilidad, la pantalla, el acabado o la experiencia de usuario. Esta última es subjetiva, pero tiene que ver con la facilidad con la que se puede enfrentar un usuario al acometimiento de tareas propias de un smartphone.

Facilidad y solvencia son otros dos detalles relevantes que también están relacionadon con el rendimiento del hardware. Por ejemplo, hay teléfonos donde se consigue una excelente integración entre aplicaciones que permiten, por ejemplo, compartir una foto sin salir del programa de imágenes, mientras que, en otros, no es posible. Finalmente, valoramos apartados como la autonomía, que por supuesto no es una ciencia exacta y, en la vida real, las cifras que ofrecen los fabricantes no se consiguen casi nunca.

 

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En este vídeo te mostramos algunos de los terminales, y te contamos sus puntos fuertes y débiles

La opinión de PC Actual: la inteligencia la pones tú

Tras este repaso por el panorama de teléfonos inteligentes, las sensaciones son muy positivas, aunque con la certeza de que aún hay mucho camino por recorrer para llegar a la perfecta movilidad. Por lo pronto, lo que pide el cuerpo es usar más de uno, porque no hay ninguno que sea óptimo en todos los aspectos. Los táctiles puros, como el Galaxy S, HTC Desire, Acer Stream o iPhone 4, son grandes, con pantallas de hasta 4’’, con autonomías suficientes, pero sin ser milagrosas. El Milestone de Motorola combina teclado físico y en pantalla, pero a costa de aumentar peso y dimensiones.

Los pequeños y manejables, como el Xperia X10 Mini pro, el Palm Pixi Plus o el HTC Smart, no siempre resultan prácticos. Bold 9700 maneja las comunicaciones con eficiencia, pero no es el mejor en multimedia o en el apartado lúdico. Samsung Wave carece de aplicaciones en abundancia, al igual que el Palm Pixi Plus o los Windows Mobile. Nokia N900 es más ordenador que móvil, el Nokia C6 «sufre» la obsolescencia de Symbian y Nokia N8 aún necesita optimizar el ecositema de aplicaciones para Symbian 3, así como unificar la plataforma OVI.

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Hay que decantarse

Como no es fácil ni económico llevar varios terminales encima, hay que decidirse. HTC Desire, Acer Stream, Motorola Milestone o Samsung Galaxy S son la máxima expresión de Android, cada uno con su interfaz de usuario. HTC Sense, Acer Touch 3D o Samsung TouchWiz pugnan por hacer que Android no lo parezca. Hacen gala de muchas aplicaciones y buena interacción con el usuario, pero poca batería si se usan intensivamente.

Apple iPhone 4 es una apuesta segura, la pantalla es insuperable, el rendimiento, excepcional e incluso permite editar vídeo. Las aplicaciones, demasiado numerosas, pero entre ellas se puede encontrar la que se adapta a lo que se necesita. El acabado, muy bueno, aunque tiene que mejorar en interoperabilidad de las aplicaciones y en autonomía si se usa intensivamente. BlackBerry Bold 9700, por su parte, es una navaja suiza para profesionales que aprecien la eficacia y la rapidez y también para usuarios finales, siempre y cuando no busquen una experiencia lúdica y multimedia excepcional. La interoperabilidad de las aplicaciones, la duración de la batería o el teclado QWERTY son sus bazas.

Nokia N900 es único en su especie, casi un ordenador portátil. Lo malo es lo poco que dura su batería, su grosor y su peso. Nokia C6 es un dispositivo completo y económico, que combina una pantalla táctil mejorable, con un teclado QWERTY muy efectivo. Nokia N8 es un soplo de aire nuevo con un acabado impecable, pero necesita mejorar en varios aspectos. LG GD880, por su parte, puede enamorar a quien busque una solución «cerrada» (sin aplicaciones). HTC Smart es el smartphone menos «smart», pero más económico.

¿Y los Windows Phone? HTC consigue un resultado bueno con el HD Mini, y Acer se queda en correcto con su P400. Cada terminal tiene sus pros y contras, aunque los más equilibrados son las propuestas Bold 9700, iPhone 4 y Desire, con HTC Smart como la más económica y otros, Nokia C6 o LG GD880, que destacan por su relación calidad/precio.

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Lo mejor: Un fenómeno imparable

A estas alturas, los smartphones están aquí para quedarse e integrarse en nuestra vida. La integración con la Nube, la creación de aplicaciones y servicios más personalizados, el potencial para aumentar la percepción de nuestro entorno o mejorar la calidad de las comunicaciones con nuestro mundo personal o profesional son solo algunos de sus efectos colaterales. Y hay que destacar la prevalencia generalizada de un único tipo de conector de alimentación y conexión USB.

 

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Lo peor: Falta optimización

Muchos de los smartphones revisados manejan el acceso a Internet como si de un PC se tratase, sin tener en consideración las peculiaridades de las redes móviles. Además, las aplicaciones no siempre se integran bien entre ellas o con los terminales (salvo el caso de BlackBerry y en bastantes casos Android). Desoptimización tras desoptimización que repercute negativamente en la experiencia de usuario, en la duración de la batería o en el consumo de datos móviles.

 

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