¿Será un sueño un mundo en el que el navegador de Microsoft, Internet Explorer, pueda desinstalarse? Puede que estemos próximos a verlo, la Unión Europea vuelve a llamar a la puerta de Microsoft y ahora le advierte de la posición dominante del IExplorer con respecto a sus competidores y le avisa que, o toma medidas o las multas volverán.

Internet Explorer

La Unión Europea vuelve a intentar poner límites a la expansión monopolística de Microsoft. Si tiempo atrás ya multó a la compañía por la preinstalación en su sistema operativo del reproductor de música Windows Media Player, ahora le ha llegado el turno de rendir cuentas a su navegador.

Con motivo de la próxima salida al mercado de Windows 7, Bruselas quiere que Microsoft ofrezca variedad a sus futuros usuarios. Esto nos daría la posibilidad de elegir navegador la primera vez que quisiéramos conectarnos a la red. Para ello, el nuevo sistema operativo de Microsoft tendría que venir con varios navegadores preinstalados a la espera de que el usuario elija su preferido. Para muchos supondría no tener que usar el Intenet Explorer ni para descargar Firefox, Chrome o el navegador que a cada uno le sea menester. Es decir, Internet Explorer continuaría acompañando a Windows, pero dejaría de hacerlo en solitario.

De esta manera, no hay duda de que el usuario gana, ya que no se le impondría el IExplorer en ningún momento, pero ¿qué piensan de ello los desarrolladores de las alternativas al navegador de Microsoft? Todos no han acogido la noticia de la misma manera. Mientras que para los chicos de Google y su eterno recién salido Chrome, son buenas noticias, los responsables de Mozilla Firefox no lo ven con buenos ojos y acusan a Microsoft de incluir esa opción simplemente para ahorrarse una sanción y no están dispuestos a ayudar a ahorrar dinero al gigante de la informática. La compañía del navegador del zorro no quiere que su programa venga con Windows, y no cree que le haga falta para ganar cuota de mercado. Ya se sabe que lo que es bueno, gusta, y ya tenga que ser a través de IExplorer los usuarios que lo deseen se descargarán e instalarán su programa. Mientras tanto, Opera está a un paso de conseguir lo que quería.

Está bien que el usuario pueda elegir, cuanta más variedad mejor y la reticencia de Mozilla sólo puede entenderse por no querer relacionar su nombre al de la compañía de Redmond. Enemigos hasta el final. Pero se abre una brecha en este debate: qué navegadores vendrán preinstalados y cuáles serán las razones para que unos sí y otros no se incluyan en el nuevo sistema operativo. Al final esto puede convertirse en la pescadilla que se muerde la cola: o se incluyen todos los navegadores existentes o siempre alguno se encontrará en desventaja.

Una alternativa muy suculenta, o una característica más -ya lo veremos cuando Windows 7 entre en nuestras casas- es la propuesta de Microsoft de hacer realidad el sueño de muchos: poder desinstalar el IExplorer. Eso realmente sería una buena noticia, porque cada ordenador es personal y de la misma manera que decido qué software instalo y cuál no, es una aberración que IExplorer sea imposible de eliminar. Ya sea con la agregación de más navegadores para elegir, con la increíble propuesta de poder quitar el IExplorer, o con ambas, esto significará mayor toma de decisión por parte del usuario.

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