Sobre el rendimiento de los juegos en general, la conclusión es clara, con una única tarjeta gráfica el número de cuadros por segundo disminuye perceptiblemente, debido a que la capacidad de procesamiento de la GPU se reparte entre ambos procesos. Aun así el aspecto general del juego mejora considerablemente, como se puede ver en las demostraciones de juegos que pueden encontrarse en la web de Nvidia para probar PhysX.

La solución es sencilla, que no accesible para todos los bolsillos: el añadido de una segunda tarjeta gráfica. Dentro de aquí encontrarnos dos opciones:

La primera de ellas es el SLI, repartiéndose entre las dos GPUs la generación de los gráficos y el cálculo de la física. El principal problema de esta opción es que requiere de dos tarjetas gráficas idénticas, además de una placa base que admita la tecnología SLI. Además la mejora de rendimiento es proporcional respecto a una tarjeta gráfica como lo sería usar dos tarjetas gráficas solamente para gráficos.

La segunda opción es usar una tarjeta gráfica para el cálculo de la física y la otra para el procesamiento de los gráficos. Esto tiene bastantes beneficios respecto a la anterior, ya que no requiere que las tarjetas gráficas sean idénticas (si adquirimos una tarjeta gráfica nueva no podemos dedicar la antigua a PhysX y la nueva a gráficos, siempre y cuando la más antigua admita estás capacidades), además no necesita que la placa base posea SLI, ya que no hace uso de esta tecnología. Obviamente, esta capacidad es accesible desde el gestor de los drivers de Nvidia

En conclusión, una muy interesante tecnología, que hoy por hoy aun debe obtener más apoyo por parte de los desarrolladores de juegos, pero que si lo consigue será un paso adelante en el modo de ver y disfrutar los juegos.

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