Aunque cronológicamente deberíamos pasar antes por la versión compleja de este juego, Los Sims, prefiero reservar este juego (la estrella de la colección) y echar un vistazo antes a este juego, que recientemente ha aparecido en nuestros ordenadores, aunque antes tuviera una versión para Wii.

My Sims

My Sims es un juego “para todos los públicos”, apareció para Wii en 2007 y desde el 30 de octubre de este mismo año podemos contar con él en nuestro PC, en el tomamos el papel de un visitante que llega a un pueblo para ayudarlo a reconstruirlo. Tras personalizar nuestro avatar, hablaremos con la alcaldesa, quien nos encomendará nuestra primera misión.

El ambiente del juego es más bien distendido, los personajes están modelados para resultar extremadamente “monos” y el escenario está lleno de colores y formas que resultan agradables a la vista, creando un trasfondo muy atractivo para los más pequeños de la casa (aunque también hará las delicias de los adultos que deseen alejarse de los entornos oscuros y caóticos de los juegos actuales). Al contrario que en Los Sims, en este juego iremos cumpliendo misiones que nos vayan asignando los diferentes personajes. Inicialmente se nos instará a construir nuestra casa, nuestro taller y posteriormente podremos empezar a ayudar a los habitantes del pueblo.

El sistema de construcción es realmente peculiar, y potencia aun más el aspecto creativo del juego, ya que deberemos construir nuestra casa a partir de piezas que se irán ensamblando (de modo similar al editor de edificios de Spore), lo mismo pasa con los muebles que debamos construir. El toque especial a cada uno se lo dará el color con el que lo pintemos, y ahí entran en juego las esencias. Cada personaje en My Sims tiene unos gustos y unas preferencias, y cuando les ayudemos nos pedirán cosas guiadas por estas directrices, para cumplirlas debemos obtener esencias, una especie de objetos que podemos conseguir por el mapa, por ejemplo al recoger una manzana obtenemos una “esencia de manzana”, al talar un árbol muerto conseguimos “esencia oscura”, al tener una charla divertida con alguien obtenemos “esencia de felicidad”. Esto que parece tan abstracto se refleja en el juego de un modo muy sencillo y accesible.

Pese a no alcanzar niveles de dificultad o profundidad muy altos, My Sims puede llegar a ser muy adictivo, y sobre todo muy entretenido; además en la versión de PC podemos invitar a nuestros amigos a que visiten nuestro pueblo y caminen junto a nosotros a través de los escenarios que iremos desbloqueando según vayamos cumpliendo misiones.

Definitivamente, un juego muy interesante pese a que puede resultar infantil, especialmente recomendado para niños (y no tan niños), la prueba “viviente” de que no todos los juegos de hoy en día deben ser violentos y de que no todos los juegos para niños son demasiado ridículos.

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